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	<title>La güé de Rafael Martínez-Simancas &#187; Rafa en la prensa</title>
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	<description>Insolencia Pasajera</description>
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		<pubDate>Wed, 26 Mar 2014 11:08:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>laavutarda</dc:creator>
				<category><![CDATA[Rafa en la prensa]]></category>

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		<description><![CDATA[(Revista &#8220;AR&#8220;, marzo 2014) Texto de Sara Campelo. En noviembre de 2011, al periodista y escritor Rafael Martínez-Simancas le nombraban director de un conocido diario gratuito, sus mellizos cumplían diez años y el diagnóstico de un linfoma detenía en seco su reloj. Este golpe sordo no acalló, sin embargo, el tictac de un hogar que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>(Revista &#8220;<strong>AR</strong>&#8220;, marzo 2014)<br />
Texto de <strong>Sara Campelo</strong>.</p>
<p>En noviembre de 2011, al periodista y escritor<br />
Rafael Martínez-Simancas le nombraban<br />
director de un conocido diario gratuito, sus<br />
mellizos cumplían diez años y el diagnóstico<br />
de un linfoma detenía en seco su reloj. Este<br />
golpe sordo no acalló, sin embargo, el tictac de un hogar<br />
que los pequeños Lidón y Víctor ponen en hora cada<br />
día. Aquel otoño, Rafael me escribió: “No me puedo<br />
morir. Mis hijos son muy pequeños”. Desde entonces,<br />
este periodista de 52 años ha pasado media docena de<br />
veces por el quirófano, se ha hecho experto en el ‘dialecto<br />
Hodgking’ (denominación sobre la que él mismo bromea)<br />
y ha publicado el libro Sótano octavo (Ediciones B),<br />
en el que narra, con sinceridad no exenta de sentido del<br />
humor, el proceso de su enfermedad: diagnóstico, tratamiento,<br />
relación con los médicos, complicidad con los<br />
enfermos y el trance de comunicar la noticia a la familia,<br />
especialmente a los hijos.</p>
<p><strong>Cuando te diagnostican una enfermedad de este tipo,<br />
la noticia se recibe en solitario y se comparte de inmediato<br />
con la persona más cercana&#8230; pero ¿cómo te enfrentas<br />
a decírselo a tus hijos?</strong></p>
<p>Nos planteamos que habría que contárselo también a<br />
ellos y fue decisión mía hacerlo desde la normalidad<br />
absoluta. Mi mujer me secundó con un “te acompañaré<br />
en lo que hagas”, y les dijimos: “Papá está malito, tiene<br />
una enfermedad que es grave pero de la que se va a curar,<br />
¡por supuesto!”, y a partir de ahí nunca les hemos contado<br />
nada que no sea cierto. Ellos me han visto peor y mejor,<br />
me han visto vomitar, someterme al tratamiento entero,<br />
salir de casa camino del hospital&#8230; y siempre he respondido<br />
sinceramente a todo lo que me han preguntado.<br />
El juego de la sinceridad es a pecho descubierto&#8230;</p>
<p><strong>¿Alguna pregunta de los niños te ha generado desazón?<br />
</strong></p>
<p>No. Lo que sí que han provocado sus comentarios han<br />
sido momentos muy divertidos, como cuando en el patio<br />
del colegio le dije a mi hijo Víctor que no llevaba abrigo,<br />
y me respondió: “Papá, yo no tengo frío como tú. A lo<br />
mejor porque yo no tengo quimioterapia”.</p>
<p><strong>De hecho, uno de esos comentarios de Víctor constituye<br />
el prólogo de tu libro.<br />
</strong></p>
<p>Sí. Él entendió mi enfermedad en términos de lucha entre<br />
duendes y ogros. Su hermana, Lidón, supo remontar un<br />
bache en el cole porque aunque parece tímida y reservada<br />
ha demostrado ser una niña con mucho aplomo, a pesar<br />
de tener once años en ese momento.<br />
Por lo que se ve, siempre has tenido una actitud transparente<br />
hacia los niños.<br />
He contado siempre lo que era verdad y lo que sentía:<br />
cuando el agua me sabía a cobre, cuando les hacía cerrar<br />
las ventanas porque no podía tocar nada frío por efecto<br />
de la quimio, las veces que no podía llevarlos al parque<br />
por cansancio e incluso cuando le acabé cogiendo manía<br />
a su colonia infantil.</p>
<p><strong>¿Crees que bajo la mirada cristalina de un niño se ven<br />
las situaciones más duras y los problemas con una pureza<br />
con la que los adultos no contamos?<br />
</strong><br />
Los niños ven las cosas cristalinas, cierto, pero también<br />
tienen escapatorias con las que los adultos no contamos<br />
y que tampoco nos son propias. Cada edad tiene su responsabilidad,<br />
su forma de afrontar el problema. Lidón y<br />
Víctor lo han entendido perfectamente, pero también tienen<br />
momentos en los que no quieren preguntar por mí y<br />
quieren pensar en sus cosas, incluso otras fases en las que<br />
no quieren sufrir. Y hacen bien. Mis niños lo tienen que ‘‘Las preguntas<br />
de mis hijos<br />
han provocado<br />
momentos divertidos<br />
y frases llenas de<br />
genialidad”</p>
<p><strong>El apoyo de tus hijos, el habérselo contado,<br />
que ellos estén ahí, ¿te ha ayudado a<br />
ser más valiente y superar todo esto?<br />
</strong></p>
<p>No. Yo no me quiero apoyar en ellos.<br />
Debo hacerlo en adultos, contar con mi<br />
mujer, mis hermanos y mis amigos, que<br />
han sido fundamentales. A mis hijos debo<br />
procurarles cariño y protegerlos del dolor.<br />
Esa es mi obligación.</p>
<p><strong>El libro lleva la siguiente dedicatoria:<br />
“A los que van a la batalla sin temor”.<br />
</strong><br />
Sí, Sótano octavo es un libro de batalla<br />
y por ello se lo dedico a los que van a la<br />
lucha todos los días porque me parece<br />
que son los importantes. Ellos, a los que<br />
conozco y a los que no, a los que son y<br />
a los que están por venir, a aquellos que<br />
piensan que no les va a tocar y les tocará<br />
algún día, esos son mis héroes, mis personajes<br />
favoritos, mis compañeros, esos son<br />
mi casta social.</p>
<p><strong>Hasta el fatídico día de otoño en el que<br />
te diagnosticaron el linfoma, tu salud era<br />
envidiable. Con cincuenta años tu presente<br />
brillaba como nunca.<br />
</strong><br />
Sí, el 3 de noviembre de 2011, antes de<br />
tumbarme en la camilla en la que tenía la<br />
ecografía chivata, tenía muchos planes por<br />
delante. No podía imaginar que el futuro<br />
me tuviera preparada esta jugada tan intensa.<br />
Entonces, cuando te toca la bola negra te<br />
preguntas: “¿Por qué yo?”. Pero inmediatamente,<br />
cuando ves a niños de la edad de tus<br />
hijos en ciclos de quimioterapia, piensas: “¿Por qué ellos?”.<br />
Finalmente, te acabas por preguntar: “¿Para qué?”.<br />
Son preguntas muy difíciles&#8230;<br />
He tenido que sufrir un cáncer para que, tras una larga<br />
trayectoria profesional, haya hecho la primera pregunta<br />
seria en todos mis años de periodista: “Doctor, ¿me voy<br />
a morir?”. Lo he preguntado cuatro veces en mi vida.<br />
Afortunadamente, la respuesta siempre ha sido agradable,<br />
pero hasta la contestación hay un intermedio en que<br />
lo pasas muy mal, porque te pueden decir “sí” o “no lo<br />
sabemos”.<br />
<strong><br />
En ese trance quizá sea mejor no preguntar&#8230;<br />
</strong><br />
No. Como paciente yo siempre he querido saber la verdad.<br />
La vida está llena de temores y yo necesitaba tener<br />
esa información porque la respuesta: “Te vamos a curar”,<br />
era para mí la parte fundamental y a partir de ahí me daba<br />
igual estar mal, el cansancio, los vómitos o las noches sin<br />
dormir porque sabía que íbamos a ganar.<br />
asimilar, y no siempre es fácil hacerlo con<br />
una noticia tan dura como esta.</p>
<p><strong>¿Crees que esta enfermedad los ha<br />
hecho madurar más deprisa, de una<br />
forma especial?<br />
</strong><br />
Yo sé que a ellos les ha dolido. No sé si<br />
han madurado más o no, eso habrá que<br />
verlo con el tiempo, tendrán que pasar<br />
años para saberlo, pero para los niños es<br />
una faena ver a su padre herido. Es una<br />
tragedia, un conflicto y sé que, por ejemplo,<br />
en el colegio hay veces que no lo han<br />
pasado bien. No es una experiencia fácil<br />
y estoy convencido de ello porque siendo<br />
yo muy poco mayor que ellos perdí a mi<br />
padre y fue un trance muy amargo.</p>
<p><strong>Mucha gente en tu situación no hubiera<br />
optado por la transparencia. Algunos<br />
incluso lo ocultan a parte de sus familiares<br />
y amigos. ¿Qué les dirías?<br />
</strong><br />
Yo no puedo aconsejar ni condenar. Cada<br />
uno hace aquello que le parece oportuno:<br />
no somos nadie para juzgar a otro, y<br />
menos cuando esa persona está pasando<br />
por una experiencia tan terrible. Hay<br />
gente más cerrada a la que le cuesta<br />
muchísimo abrirse. Yo lo he visto en el<br />
hospital. ¿Lo pasan mejor que yo? Pues<br />
no, tenemos la misma enfermedad y tampoco<br />
te curas mejor por ser más abierto.</p>
<p><strong>Sin embargo, muchas veces verbalizar<br />
lo que estás pasando funciona como si<br />
fuera una terapia.<br />
</strong><br />
Sí, pero tampoco te creas que yo lo cuento<br />
todo. Hay veces que no me apetece y<br />
hay que tener en cuenta, además, que si<br />
lo sobrecuentas te puedes convertir en<br />
un latoso y en una persona que solo sabe<br />
narrar batallitas sobre su enfermedad.<br />
Un poco de dignidad siempre viene bien, un poquito de<br />
presencia, estado de ánimo y la necesidad de pensar que<br />
esto es una pelea muy larga, muy dura, y habrá días peores,<br />
otros más cansados y que al final tienes que capearlo<br />
como venga.</p>
<p><strong>Después de dos años y medio en la batalla&#8230; ¿ha cambiado<br />
tu relación con los niños?<br />
</strong><br />
No, en absoluto. Sí que es cierto que aprecias más a la<br />
gente que quieres, ya que a veces piensas que te va a quedar<br />
menos tiempo y disfrutas del día a día como no te<br />
puedes imaginar. Pero para un padre los niños son igual<br />
de encantadores e igual de pesados tanto si estás malo<br />
como si no.<br />
<strong><br />
¿Han leído ellos Sótano octavo, el testimonio de tu<br />
enfermedad?</strong></p>
<p>Lo tienen dedicado, pero les he dicho que se esperen un<br />
tiempo para leerlo. De todos mis libros, es el único que<br />
tiene dedicado cada uno. No lo hice con Doce balas de Cañón, o con<br />
El Amor Patético.</p>
<p><strong>Amigos en el rellano<br />
Además del cuaderno de<br />
bitácora de un paciente,<br />
Sótano octavo es un manual<br />
sobre la amistad, la que<br />
ha recibido a raudales su<br />
autor y que supone “gran<br />
parte de la recuperación”,<br />
según explica en un relato<br />
en el que la gratitud más<br />
conmovedora comparte<br />
líneas con el gracejo más<br />
ladino. “A veces me han<br />
dado ganas de convocar una<br />
rueda de prensa como hacen<br />
los toreros y los futbolistas,<br />
para que me acompañasen<br />
los médicos y se ocupasen<br />
de las preguntas técnicas,<br />
ya que mis amigos me han<br />
llegado a hacer preguntas<br />
imposibles de resolver<br />
sin haber estudiado<br />
Medicina y sacado el<br />
número 1 en el MIR”. A<br />
través de las páginas del<br />
libro, descubrimos que la<br />
sinceridad descarnada no<br />
siempre es bien recibida<br />
por el paciente, que la<br />
complacencia no ayuda<br />
nunca, y menos cuando<br />
estás enfermo, y que hay<br />
cosas que jamás se deben<br />
preguntar.<br />
</strong>“</p>
<p>Llevo bastante<br />
mal que me pregunten por<br />
los vómitos y me llama<br />
mucho la atención que<br />
alguien que jamás te ha<br />
regalado flores te pregunte<br />
si quieres que te lleve un<br />
ramo al hospital”. Rafael<br />
asegura: “Si hubiera anotado<br />
las promesas de cañas y<br />
comidas creo que habría<br />
llenado la agenda para los<br />
siguientes años”.</p>
<p><strong>Un asunto de<br />
ogros, hadas<br />
y duendes<br />
</strong><br />
Una tarde, volviendo<br />
de una comida familiar<br />
con su abuela, Víctor<br />
Martínez-Simancas<br />
escribió aun sin saberlo<br />
y a modo de prólogo, la<br />
primera página del libro<br />
que su padre publicaría<br />
después: “Papá: sé que<br />
lo tuyo es un asunto de<br />
hadas, ogros y duendes.<br />
Las hadas son el<br />
sistema inmunológico, tu<br />
médula. Los ogros son<br />
el linfoma que ataca tu<br />
sistema. Los duendes<br />
son la quimioterapia.<br />
Como las hadas no<br />
pueden con los ogros,<br />
llaman a los duendes<br />
y luchan con ellos para<br />
expulsarlos”.</p>
<p><strong>Y ¿qué dices del personal que te trata?<br />
</strong><br />
Mi fe en el doctor Canales, mi hematólogo, es total.<br />
Siempre he pensado que con el tratamiento de La Paz, el<br />
trabajo de los médicos, enfermeros y auxiliares, y también<br />
con mi aportación, tengo lo suficiente para ganar.<br />
Para un periodista, acostumbrado a contrastar fuentes,</p>
<p><strong>¿es peligrosa la sobreinformación?<br />
</strong><br />
Jamás he buscado mi enfermedad en Internet. Ante cualquier<br />
duda, siempre le preguntaba a mi médico.<br />
Utilizas sin pudor la palabra ‘cáncer’. A muchos les<br />
hiela la sangre solo pronunciarla y prefieren referirse a<br />
ella como “esa larga enfermedad”.<br />
Esta enfermedad se llama ‘cáncer’ y luego tiene apellidos.<br />
En mi caso es un linfoma. Nunca lo he enmascarado.<br />
Creo que estás obligado a enmascarar sus consecuencias<br />
en caso de que hagan daño, que molesten a otros o incluso<br />
a ti mismo, pero no la palabra ‘cáncer’. La palabra cura y<br />
la palabra ayuda, y también te puede solucionar un problema,<br />
un conflicto. Si a las cosas no las llamamos por su<br />
nombre, nunca tendrán una dimensión real.<br />
<strong><br />
¿Qué te llevó a plasmar en un libro tu testimonio<br />
sobre cómo enfrentarte al cáncer? ¿Buscabas alivio, ayudarte<br />
a ti mismo o quizá pensabas en auxiliar a los que<br />
están en tu misma situación?<br />
</strong><br />
La literatura es literatura. A veces ayuda y a veces destruye.<br />
Soy escritor y periodista y tenía la necesidad de<br />
contarlo. Contaba con un buen material narrativo y era<br />
una excelente ocasión. Sótano octavo no es un libro de<br />
autoayuda. En ningún momento pensé que podría venirle<br />
bien a alguien.</p>
<p><strong>Sin embargo, ayuda&#8230; He oído que no hay semana en<br />
la que no recibas varios mensajes de lectores a los que tu<br />
relato ha consolado.<br />
</strong><br />
Sí, es muy curioso. Es un feedback de gente que ha pasado<br />
por lo mismo, ellos en primera persona o algún familiar,<br />
y también de profesionales de la medicina. Para ellos es<br />
un material inédito, la visión de un enfermo desde el otro<br />
lado. Entre las cartas de los lectores hay mucho agradecimiento<br />
y también un sentimiento descarnado.<br />
<strong><br />
¿Cómo te ha cambiado toda esta experiencia?<br />
</strong><br />
Me he vuelto más sensible y ha cambiado mi manera de<br />
acercarme a los demás. He colocado a las personas en<br />
escalafones: de más cercanos a prescindibles. También<br />
me ha depurado: el cáncer te hace separar más el trigo<br />
de la paja, te permite saber lo que es auténtico, cuál es el<br />
objetivo principal y qué es lo secundario. Y, sobre todo,<br />
te enseña a perder el tiempo lo justito.<br />
“Esta enfermedad te hace apreciar más a los que quieres,<br />
logra depurarte y te permite saber lo que es auténtico ‘‘</p>
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		<title>Entrevista para ABC</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Nov 2013 13:15:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>laavutarda</dc:creator>
				<category><![CDATA[Rafa en la prensa]]></category>

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		<description><![CDATA[(SUSANA GAVIÑA EN ABC/CULTURA) Rafael Martínez-Simancas (Rute, Córdoba, 1961) lo tenía todo. Con cincuenta años recién cumplidos, era padre de dos hijos y disfrutaba de un carrera de éxito como escritor y periodista. Columnista en varios medios del grupo Vocento, director de la tertulia «De costa a costa» en Punto Radio, acababa de asumir la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>(SUSANA GAVIÑA EN <strong>ABC/CULTURA</strong>)</p>
<p>Rafael Martínez-Simancas (Rute, Córdoba, 1961) lo tenía todo. Con cincuenta años recién cumplidos, era padre de dos hijos y disfrutaba de un carrera de éxito como escritor y periodista. Columnista en varios medios del grupo Vocento, director de la tertulia «De costa a costa» en Punto Radio, acababa de asumir la dirección del diario «Qué!». Sin embargo, un dolor en el estómago le llevó un día de otoño al médico. El diagnóstico:linfoma. Sí, tenía leucemia. El 3 de noviembre de 2011 cambiaría su vida de forma definitiva. «A partir de ese momento supe que podría correr o gritar pero el bicho iría conmigo, lo llevaba dentro, él era Alien y estaba dentro de mi tripa. La solución inteligente era pactar una convivencia pacífica porque sabía que para darle caña tendrían que pasar por encima de mí mismo; en efecto, así fue». </p>
<p>Desde entonces, Martínez-Simancas, al que poco tiempo después le dectectaron también un melanoma, ha pasado media docena de veces por la mesa de operaciones («iba camino de sacarme un bono-quirófano»). Los meses siguientes fueron un trasiego de ir y venir al hospital La Paz de Madrid, «donde me he montado en todos sus cacharritos», bromea. Todas estas vivencias las ha plasmado en un libro, «Sótano octavo» (Ediciones B), un lugar ficticio al que durante estos meses ha bajado en soledad para reecontrarse con su angustia y con su miedo; y donde solo el llanto le ha dado consuelo. </p>
<p>Restarle terror</p>
<p>Para Martínez-Simancas no se trataba de escribir un libro de autoayuda. «Quería que fuera útil para quien lo leyera, en la medida que pudiera restarle terror a algunas de las pruebas. Cosa que nadie te cuenta». El texto lo plantea a partir de tres preguntas: ¿por qué yo? ¿por qué ellos? y ¿para qué? «Es una enfermedad que me ha tocado a mí, y he querido contar mi propia batalla». </p>
<p>«En este libro hay muchas líneas dedicadas a pelear, a luchar, a confiar en la sanidad»<br />
Y lo hace mirando a la enfermedad cara a cara, sin caer en la autocompasión. «Porque no tiene que estar. En este libro hay muchas líneas dedicadas a pelear, a luchar, a confiar en la sanidad que, en mi caso, es pública&#8230;».<br />
Escrito «urbi et orbi», «Sótano octavo» está lleno de sentido del humor. «Es algo que aplico a todos mis escritos, todo lo que he hecho en la radio&#8230; Es la distancia inteligente. Algo distinto a la despreocupación, que sería irresponsable. Es algo que me ha salvado de muchas cosas». Un factor tan importante para el escritor que incluso en el libro confiesa un deseo:«Me encantaría que Ibáñez, a quien admiro mucho, publicara un libro sobre los “quimioterapiados”, y poder coincidir con él en la Feria de Libro». </p>
<p>¿Y yo qué hago aquí?</p>
<p>En «Sótano octavo», el escritor vierte también una mirada de optimismo ya desde la portada, una ventana abierta a la naturaleza –«elegida por el editor», matiza–. «Es una ventana a la luz, porque la mayor parte de las pruebas que nos hacen están en el sótano. De ahí el nombre de “Sótano octavo”, aquel al que bajamos los que tenemos cáncer. Ahí te pones a llorar y no te escucha nadie. Y te preguntas: ¿y yo qué hago aquí? Es un sitio tan jodido que o tienes tú la voluntad de emerger de ahí de una patada o&#8230;, porque al final quien más trampas te hace es tu propia cabeza». </p>
<p>También es «un gran libro de agradecimiento» a la familia, a los amigos, a los médicos&#8230; «A algunos que me han tratado como ángeles y otros con mucho cariño. Creo que en el trato personal hay mucho de la recuperación del enfermo». </p>
<p>Martínez-Simancas concluyó su historia literaria tras un autotransplante a finales de 2012. Hoy sigue luchando contra la enfermedad y se enfrenta a un «trasplante de donante. Lo que toca». ¿Es una novela épica? «Es una definición muy bonita, aunque mi hijo dice es una lucha entre ogros, hadas y duendes. Es una narración de un escritor y periodista que cuenta su propia batalla. Pero esto es algo que lo sufren todos los días miles de personas».</p>
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		<title>Chat en Diariocritico.com</title>
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		<pubDate>Tue, 26 Nov 2013 11:58:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>laavutarda</dc:creator>
				<category><![CDATA[Rafa en la prensa]]></category>

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		<description><![CDATA[» Lectora pregunta Felicidades por Sótano Octavo, me ha emocionado su lucha y su forma de contarlo. ¿cual es el libro que le ha costado mas escribir, quiza este? Enhorabuena por fantastico trabajo y gracias » Muy agradecido si lo considera el mejor libro que he escrito porque le prometo que le he puesto &#8220;la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>» Lectora pregunta </p>
<p> Felicidades por Sótano Octavo, me ha emocionado su lucha y su forma de contarlo. ¿cual es el libro que le ha costado mas escribir, quiza este? Enhorabuena por fantastico trabajo y gracias  </p>
<p> » Muy agradecido si lo considera el mejor libro que he escrito porque le prometo que le he puesto &#8220;la vida&#8221;, (nunca mejor dicho). Quería que fuera el relato de una enfermedad contada por un periodista y escritor al que envían a una batalla que es la que le toca librar contra el cáncer. En el libro hay muchas referencias literarias a autores que admiro y que me han hecho por dentro la persona que soy. La Litretura no sé si sana pero sé que salva de situaciones complejas. </p>
<p> » P.G. pregunta </p>
<p> Buenos días me ha encantado su libro y la defensa que hace de la humanidad de los médicos y enfermeras. ¿Qué recibimiento ha tenido entre la comunidad médica?  </p>
<p> » Afortunadamente ha sido un buen recibimiento por parte de los profesionales de la Salud. Lo dice el doctor Canales en el prólogo: es el primer libro escrito por un enfermo que puede ayudar a los médicos. Algo de eso también cuenta el sicólogo Javier Barbero que traza una Guinda espectacular al final del libro. Por supuesto que también dedico una buena parte a la entrega de enfermeros, y enfermeras, que son quienes tratan contigo a diario y quienes mejor conocen tus reacciones. A ellos también les debo mucho. </p>
<p> » Paula pregunta </p>
<p> No es su caso pero hay tipos de cáncer que podrían evitarse con prevención. ¿Cree que la ciudadania esta &#8220;motivada&#8221; por las instituciones para lograr hábitos de vida que prevengan el cáncer? ¿Qué opina del empecinamiento por modificar la ley del tabaco? ¿Deberiamos poder fumar en sitios como casinos y salas de juego? Gracias  </p>
<p> » La primera respuesta es de especialista, no soy médico aunque en el libro digo que me he convertido en &#8220;especialista en Medicina Nuclear&#8230; a nivel de usuario&#8221;. Motivados para prevenir el cáncer creo que estamos, otra cosa es que algunos no quieran modificar sus hábitos a pesar de estar avisados. Mi opinión a modificar la Ley del Tabaco no puede ser mas contraria, creo que no es sano fumar en espacios públicos. En cierta ocasión me tuve que marchar de un conocido restaurante de Madrid porque en la mesa de al lado se encendieron dos puros estupendos, (yo fumé puros también hasta que me diagnosticaron el linfoma, ahi quedó la ceniza para el recuerdo).  </p>
<p> » Nico pregunta </p>
<p> ¿En qué piensa uno para pegar el impulso que le devuelve del octavo sótano?  </p>
<p> » En tu familia, en tus amigos, en tu trabajo&#8230; y en las ganas de querer contarlo sin necesidad de que otros lo hagan en un obituario, (por cierto el mío que tarde mucho y ya se lo tengo encargado a un amigo íntimo, al escritor David Torres). Del Sótano Octavo te saca la misma cabeza que te metió dentro si eres capaz de quitarte las trampas que caen encima, lógicas por otra parte. </p>
<p> » Carmen pregunta </p>
<p> Comunicar que uno tiene cáncer tiene que ser muy difícil. Por su profesión se habrá tenido que enfrentar a noticias muy malas y muy buenas. Si nos quedamos con estas últimas, ¿cuál es la mejor noticia que ha dado?  </p>
<p> » Ya sabe que las noticias no son buenas, o malas, se clasifican por interesantes o menos. A muchas personas las &#8220;noticias buenas&#8221; se les convierten en una pesadilla, piense en los pueblos aislados por una nieve que celebramos todos. Si todas las noticias fueran &#8220;buenas&#8221; no existirían los directores de comunicación, (pequeña maldad). Disfruto mucho con las entrevistas y, creo que he podido dialogar con gente muy interesante que me ha aportado grandes titulares que luego he podido pasar a la radio, o al papel.  </p>
<p> » Ana pregunta </p>
<p> &#8216;Sótano octavo&#8217; es un relato en el que usted narra una experiencia personal que puede ser útil para los enfermos y sus familias, pero no se puede calificar como libro de autoayuda porque en realidad huye de la autocomplacencia. Tampoco es un libro de medicina, en todo caso &#8220;a nivel usuario&#8221;, como usted dice. Y aunque es autobiográfico, en su biografía hay muchas más historias que por su bagaje profesional podrían resultar interesantes para el lector y además es muy joven para escribir su biografía. Por tanto, si usted fuera librero, en qué sección colocaría &#8216;Sótano octavo&#8217;.  </p>
<p> » Excelente pregunta: ¡dónde mas se viera! En efecto no es libro de Medicina como lo he visto en cierto lugar. Es un relato en primera persona del singular de un sujeto muy singular que soy yo. Es literatura, narrativa y con un toque de humor importante. </p>
<p> » Paco Torres pregunta </p>
<p> Le agradezco sus menciones a las enfermeras y enfermeros que también trabamos por la Sanidad, compartimos objetivos con loa Médicos y pocas veces se habla de nosotros.  </p>
<p> » Pues tiene usted toda la razón, los enfermeros y enfermeras son básicos en el tratamiento y en la recuperación del enfermo. En mi caso no tengo mas que palabras de gratitud para los que he conocido tanto en la Planta como en el Hospital de Dia: Alfonso, Carmen, Maite, y un largo etecé. </p>
<p> » Javier pregunta </p>
<p> No cree usted que el gran error de Anguita fue &#8220;compartir cama&#8221; con alguien como Aznar con el único propósito de acabar con Felipe?  </p>
<p> » Pregunta por otro libro, por &#8220;El Tiempo y la Memoria&#8221; pero le respondo encantado: Julio siempre negó esa &#8220;cama&#8221; y a ello le dedica un capítulo entero que le recomiendo. Léase qué importante grupo de comunicación le pidió un encuentro &#8220;discreto&#8221; por los jardines de Moncloa con Felipe y él se negó. Lea, sin prisa, eh, sin prisa, cómo acabó aquel almuerzo en el restaurante de La Ancha en Madrid,. Por cierto, hoy 21 de noviembre es el cumpleaños de Julio, acabo de hablar con él. Es un buen amigo. </p>
<p> » PGT pregunta </p>
<p> Hola señor Simancas, q opina de la actual situación del periodismo español? Están condenados a desaparecer los periódicos de papel? ve futuro a los periódicos de Internet como este?  </p>
<p> » Soy, creo, que buen contador de cosas pero mal gurú de tiempos futuros. El Periodismo me preocupa en cuánto se descapitaliza de gente con experiencia y trata mal a los que empiezan. Creo que es un oficio que sufre una grave crisis y que por algún lado tiene que salir aunque el coste en despidos es brutal. Internet mas que futuro es presente, y yo le deseo al periódico de mi amigo Fernando Jáuregui una larga vida. Por supuesto. </p>
<p> » Lola pregunta </p>
<p> ¿Usted se medica en la sanidad privada o en la pública? ¿qué opina de los recortes en sanidad?  </p>
<p> » En la pública, en el Hospital Universitario de &#8220;La Paz&#8221; en Madrid. Los recortes los noto porque las consultas están repletas y porque dónde antes había más médicos, o enfermeros, ahora hay menos y tienen que trabajar mas. Y, en otro orden de cosas: la calidad de la comida para los enfermos es bastante mejorable. No se ría si le digo que he llegado a comer &#8220;calamares de taxidermista&#8221;, buenos de aspecto pero terribles de sabor. Deben ser los recortes. </p>
<p> » Pedro pregunta </p>
<p> ¿Ha continuado con su vida exactamente igual o han cambiado sus hábitos y costumbres desde que le diagnosticaron el cáncer?  </p>
<p> » Mi vida es igual salvo cuando tengo tratamiento porque son varios días enganchado a un gotero con quimioterapia. Por desgracia sigo de baja pero estoy deseando regresar a mi trabajo, (eso sí. no dejo de escribir las columnas que me piden tanto en VOCENTO como en ABC, las escribo desde casa). </p>
<p> » Julián R. pregunta </p>
<p> ¿Cuáles son sus referentes literarios? ¿Y los periodísticos? Muchas gracias y un saludo  </p>
<p> » Literarios muchos, desde Quevedo a Jardiel pasando por Guillermo Cabrera Infante al que adoré en vida y ahora repaso con entusiasmo su último libro: &#8220;Mapa dibujado por un espía&#8221;. En Periodismo en general con todos aquellos con los que he tenido la suerte de trabajar y no han sido pocos: Carlos Herrera, Julia Otero, Iñaki o Luís del Olmo. Y déjeme que incluya a Félix Madero que aunque somos de la misma generación siempre me ha parecido un periodista espectacular. Y como columnistas: Umbral. </p>
<p> » Javier Blanco Urgoiti pregunta </p>
<p> Rafa, eres un ejemplo, estoy convencido de que cuando me lea tu libro, entre otras cosas, me voy a emocionar pero también reír. ¿Es así? A ver si nos vemos. UN abrazo  </p>
<p> » Javier: ¿Aún no has leido el libro?, pues vaya negocio que he hecho con los amigos. Espero que la emoción aparezca en la lectura porque eso querrá decir que ha funcionado lo escrito. Eres un excelente lector así que espero tus comentarios. Un abrazo. </p>
<p> » Pilar pregunta </p>
<p> ¿Cómo descubrió usted que padecía la enfermedad?  </p>
<p> » Por un dolor de estómago brutal que me llevó a una ecografía en la que un tipo de bata blanca, y escaso tacto, me dijo: &#8220;espero por su bien que estas manchas sean linfoma y no cáncer de estómago, no me gustan nada&#8221;. Se me cayeron dos lagrimones importantes que aquel tipo fue incapaz de valorar. Por fortuna luego di con el excelente equipo del doctor Canales en La Paz, (la ecografía era de médico de consulta particular. Nada recomendable). </p>
<p> » Irene pregunta </p>
<p> ¿Le afecta el copago de la farmacia hospitalaria como enfermo de cáncer? ¿Qué opina al respecto?  </p>
<p> » Sí claro, pero no sé si entiendo la pregunta. La Farmacia la pago por tramos como todo el mundo, no así la del Hospital que es gratuita aunque cada vez limitan mas la entrega de pastillas lo cuál lo veo lógico. No me gusta que a nadie le recorten el tratamiento ni que tengan que pagar caras sus pastillas, eso me parece terrible. </p>
<p> » Santi pregunta </p>
<p> No creo que Cayo Lara tenga el mismo carisma que Julio Anguita pero todo parece indicar que en las próximas elecciones generales IU obtendrá los mejores resultados de su historia ¿Cuánto es culpa del señor Lara y cuánto del señor Rubalcaba?  </p>
<p> » Para superar sus mejores resultados tendría que obtener mas de un millón doscientos mil votos que fueron los que obtuvo con Anguita. Si le vale como referencia Anson ya ha escrito sobre el retorno del Frente Popular, luego algo deben tener las encuestas. La pasividad de Rubalcaba es pasmosa, parece que nada vaya con él. </p>
<p> » Lucas pregunta </p>
<p> ¿Qué aspecto de la enfermedad le ha costado más digerir?  </p>
<p> » La quimioterapia cuando te cambia el sabor de los alimentos, cuando el agua sabe a metal es muy desagradable, créame. Había días en los que soñaba con beber un vaso de agua sin vomitarlo. Eso en cuanto al aspecto físico, al síquico lo peor es estar ingresado como &#8220;niño burbuj&#8221; mientars dura el trasplante de médula, un mes sin poder acercarme a mis hijos. Lo peor. </p>
<p> » Oscar pregunta </p>
<p> ¿Cree usted uqe en la era de la información, la sociedad conoce lo suficiente sobre el cáncer?  </p>
<p> » Mecanismos hay suficientes y asociaciones de enfermos muy bien organizadas. Me gusta que al cáncer se le ponga luz encima para quitarle miedos y restarle la parte negativa que tiene y que no podemos obviar. </p>
<p> » Juan Parrado pregunta </p>
<p> Creo que usted es uno de los columnistas más brillantes de la actualidad. ¿Qué otros columnistas me recomienda?  </p>
<p> » Niego la primera parte pero se la agradezco, eh. Le recomiendo que siga a David Torres, a Ignacio Camacho, a Trueba. Tiene un filón de columnistas que manejan la actualidad con sentido crítico y con distancia de humor. En esos me identifico mas que en los que pontifican de tertulia en columna. </p>
<p> » Esther pregunta </p>
<p> Le he seguido mucho, y le sigo, en los medios. ¿Qué va a hacer cuando recupere el tiempo perdido en médicos?, ¿dónde le voy a poder seguir? Besos y que se mejore pronto.  </p>
<p> » Pues espero volver a mi casa, a VOCENTO y a lo que dispongan mis jefes que para eso saben mas que yo. Tengo unas grandes ganas de ser &#8220;ex enfermo&#8221; y de recuperar la normalidad. Pero muchas. </p>
<p> » María Casas pregunta </p>
<p> Me preocupan los melanomas y veo que tuvo uno, ¿cómo lo descubrió? A mi madre le han quitado varios lunares pero afortunadamente sin importancia pero le tienen dicho que no tome el sol.  </p>
<p> » Pues hay que tener cuidado con el sol, sobre todo los que somos rostro-pálidos. Me lo descubrió Antonio Torrelo, en una revisión ordinaria en su consulta y él me desvió a la doctora Marta Feito que es una joven eminencia en melanomas en &#8220;La Paz&#8221;. En mi caso fue un pequeño lunar que se puso a sangrar. </p>
<p> » Juan pregunta </p>
<p> Me ha emocionado especialmente lo que cuenta de Víctor, su compañero de habitación, ¿de verdad que somos girasoles?  </p>
<p> » Me alegra que le guste ese capítulo, Víctor fue un compañero extraordinario, (enamorado de su mujer a la que veía como la mas guapa a pesar de tener ambos ochenta años y de padecer demencia senial en el caso de ella. Decía: &#8220;¿a que es la mujer mas guapa del mundo?&#8221;. Somos girasoles, en efecto, siempre buscamos la luz venga de dónde venga. </p>
<p> » Ángeles Vázquez pregunta </p>
<p> Hola Rafa: ¿Qué tal fue tu experiencia en el Sáhara? Recuerdo que el Dr. Peris, mi maestro en Entomología, le dedicó una especie de mosca a tu padre. Siempre hablaba de vuestra familia con agradecimiento, admiración y cariño. Un abrazo,  </p>
<p> » Peris era un gran persona y eminente cátedro, un tipo con sentido del humor muy contagioso. El Sáhara para mi&#8230; fue mi arranque de adolescencia, no lo puedo olvidar porque de hecho él tampoco me olvida a mi y regresa en forma de amigos o cuando las noches de verano bajan las estrellas un poco. Tuve la suerte de jugar en un patio inmenso, de tierra pero en el que nadie te regañaba por darle patadas a un balón como pasaba en Madrid. </p>
<p> » Sara pregunta </p>
<p> En un precioso aforismo, Fernando Pessoa escribió: &#8220;Llevo en mí todas las cicatrices de todas las batallas que evité librar&#8221;. Tu libro, además de testimoniar la valentía de enfrentarse a esta enfermedad, también enseña a afrontar los miedos y anima sacar a la luz asuntos que nos bloquean y que preferimos mantener ocultos y no mirar. ¿Alguna vez pensaste mientras escribías &#8220;Sótano octavo&#8221; que además de ayudar a los &#8220;quimioterapiados&#8221; y sus familias, podrías estar auxiliando también a aquellos que no quieren librar batallas en otros aspectos de la vida? Gracias y enhorabuena por ese fantástico libro.  </p>
<p> » Dice mi amiga Begoña Aranguren que los &#8220;hombres marcados gustan mas&#8221;. No lo sé. Llevo encima cicatrices de torero, de hecho me falta la cadena de ganglios completa de la ingle izquierda y parece una cornada en la femoral. El libro &#8220;Sótano Octavo&#8221; no es de autoayuda pero en lo que pueda ayudar a otros a vivir mejor lo doy por bueno. Que nada nos limite el derecho a sentir, a vivir, a saborear esto tan preciado y que pasa tan deprisa. Carpe diem, recuerde, </p>
<p> » Emilio Martínez pregunta </p>
<p> Gracias en nombre de Diariocrítico  </p>
<p> » Gracias a los lectores de este chat que de manera tan amable han contactado conmigo. Les espero en las páginas de Sótano Octavo, de Ediciones B. Y, si tienen dudas, el autor responde en correo@rafaelmartinezsimancas,com ¡Buen día para todos!, ha sido un placer. </p>
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		<title>Sótano Octavo</title>
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		<pubDate>Fri, 08 Nov 2013 16:12:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>laavutarda</dc:creator>
				<category><![CDATA[Rafa en la prensa]]></category>
		<category><![CDATA[Rafael Martínez-Simancas]]></category>

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		<description><![CDATA[AUTOR: DAVID TORRES MEDIO: PUBLICO.ES FECHA: 8 DE NOVIEMBRE 2013 En sus Seis propuestas para el próximo milenio, un libro que hay que leer y releer, Italo Calvino defiende la ligereza en oposición a la gravedad, una lección que nos viene de fábula a los españoles, que somos un pueblo grave por definición, un pueblo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>AUTOR: DAVID TORRES<br />
MEDIO: PUBLICO.ES<br />
FECHA: 8 DE NOVIEMBRE 2013</p>
<p>En sus Seis propuestas para el próximo milenio, un libro que hay que leer y releer, Italo Calvino defiende la ligereza en oposición a la gravedad, una lección que nos viene de fábula a los españoles, que somos un pueblo grave por definición, un pueblo rimbombante y barítono. Para explicar el concepto de ligereza, Calvino se inventa a un pintor chino, Chuang Tzu, a quien el emperador le encarga pintar un cangrejo. Chuang Tzu pide cinco años porque es un encargo difícil. Pasados esos cinco años, el emperador pide ver su cuadro, pero Chuang Tzu le dice que todavía se está preparando y solicita otros cinco años de prórroga. Al final, tras diez años de espera, el emperador vuelve a visitar a Chuang Tzu y el pintor coge el pincel, se dirige al lienzo en blanco y, de un solo trazo, dibuja un cangrejo, “el cangrejo más perfecto que jamás se haya visto”.</p>
<p>Es lo que ha hecho mi amigo Rafael Martínez-Simancas: pintar el cangrejo más terrible de nuestra época prácticamente de un plumazo en un libro redondo y perfecto, Sótano octavo, que es un soberbio corte de mangas al cáncer, al miedo y a esa seriedad tan española. A Rafael le diagnosticaron un linfoma va ya para dos años y este libro es la crónica de su lucha contra la enfermedad y su paso por los diversos viacrucis hospitalarios, un calvario que Rafael relata con una alegría formidable y un humor quirúrgicamente incorrecto, porque puede hacer saltar los puntos de las carcajadas. De hecho, Sótano octavo, más que un libro, es un balón de oxígeno, un chaleco salvavidas, una herramienta diseñada para ayudar a otros enfermos a encontrar un camino en ese país angustioso y desolado del cáncer, a enseñarles que de allí se sale y que su obligación, como la de los prisioneros, es escapar cuanto antes.</p>
<p>A Rafael lo conozco desde hace unos cuantos años y lo veo reflejado en cada página con esa sonrisa enorme de niño que nació ya pivot y esa chufla gamberra de los motoristas todoterreno que se sacan el casco y amanecen calvos. Pero siempre me dejará estupefacto y admirado su facilidad de palabra, ese virtuosismo de pintor chino con que lo mismo se saca de la manga una columna que una biografía de Julio Anguita que un resumen de noticias y que lo lleva a encontrar siempre el lado más luminoso de la vida, como cuando dice en un momento del libro que, con las operaciones que lleva encima, lo más práctico es sacarse un bono-quirófano.</p>
<p>Una vez acompañé a Rafael al cerro de Igueriben, donde él hizo la promesa de escribir una novela a la memoria del coronel Benítez y los trescientos valientes que murieron defendiendo la retirada de las tropas españolas en Annual. En sus momentos de desánimo, Rafael baja del cerro de Igueriben hasta el sótano octavo, donde nadie puede acompañarlo, ni los médicos, ni las enfermeras, ni los amigos, ni los familiares, ni nadie: ese lugar que es el último círculo de la soledad, la bóveda más profunda del miedo, pero en seguida sube con su pincel de pintor chino a animar a amigos, familiares, médicos y, sobre todo, a los demás enfermos empitonados por las cornadas del cáncer.</p>
<p>Este libro, parido entre las punzadas y las cicatrices, la convalecencia y el lento goteo de la quimioterapia, parece escrito a pleno sol, en la atalaya de Igueriben, ese día en que, como nos tenemos prometido, volveremos juntos una vez más a contemplar el mar de África.</p>
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		<title>La enfermedad que sabe a cobre</title>
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		<pubDate>Sat, 19 Oct 2013 21:34:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>laavutarda</dc:creator>
				<category><![CDATA[Rafa en la prensa]]></category>
		<category><![CDATA[linfoma]]></category>
		<category><![CDATA[Rafael Martínez-Simancas]]></category>
		<category><![CDATA[Sótano Octavo]]></category>

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		<description><![CDATA[(&#8220;COLPISA&#8220;, VOCENTO, sábado 19 de octubre 2013) Autor: Antonio PANIAGUA Al periodista Rafael Martínez-Simancas le dieron hace casi dos años una mala noticia. La ecografía mostraba unas manchas preocupantes que acabaron revelando su peor faz: un linfoma, un cáncer en la sangre. Desde entones hasta mayo de 2012 el escritor e informador ha pasado por [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>(&#8220;<strong>COLPISA</strong>&#8220;, VOCENTO, sábado 19 de octubre 2013)<br />
Autor: Antonio PANIAGUA</p>
<p>Al periodista Rafael Martínez-Simancas le dieron hace casi dos años una mala noticia. La ecografía mostraba unas manchas preocupantes que acabaron revelando su peor faz: un linfoma, un cáncer en la sangre. Desde entones hasta mayo de 2012 el escritor e informador ha pasado por seis sesiones de quimioterapia y visitado cinco veces el quirófano. </p>
<p>Cuando le confirmaron que padecía un linfoma no Hodking tipo B folicular grado 3 se le quedó cara de pánfilo. No entendía el galimatías. Después le explicaron que su cáncer era de “evolución lenta pero enormemente agresivo”. Su primera reacción fue pensar por qué precisamente él. Y a continuación se hundió en el desconsuelo, en “un paisaje lunar en que eres el único habitante”. Pero una vez superado el primer golpe, Martínez-Simancas ha hilvanado un relato valiente y bienhumorado sobre su lucha personal contra el cáncer. El resultado es el libro ‘Sótano octavo’ (Ediciones B), con el que intenta ayudar a otros pacientes que se encuentran en el mismo trance. </p>
<p>Nada más saber que padecía un linfoma, Martínez-Simancas tomó conciencia de su soledad. “A partir de ese momento la vida ya no es igual. Te condiciona, te obliga a pasar por unas revisiones periódicas, a controles de sangre casi semanales, con el temor siempre a una posible reincidencia”, asegura. </p>
<p>La quimioterapia tiene consecuencias ambivalentes: arrasa con células sanas y malignas. Se lo dijo una doctora a Simancas con un toque de candor: “te ponemos malito para luego poder curarte”. Aparte de los daños y efectos secundarios, lo malo es que el “chute de quimio” le dejaba al escritor un sabor metálico en la boca. “La quimio cambia el sabor de las cosas, sobre todo del agua, que empieza a saber a metal. Ahora no puedo soportar el olor del embutido ni del jamón. Hay gente, sin embargo, que lo lleva muy bien”. Dice la verdad Martínez-Simancas cuando asevera que hasta una tortuga puede parecer ágil al lado de un paciente enganchado a ese gotero que libera un líquido naranja. La exministra de Exteriores Ana Palacio le confió al autor que después de una de esas sesiones se encontraba como si hubiera aterrizado en Marte. </p>
<p>Cuando a uno le diagnostican un cáncer, aparte de ese descenso al “sótano octavo”, el enfermo se tiene que armar de paciencia ante las preguntas absurdas que le plantean los amigos. Desde “¿te sientes mal?” a “¿quieres unas flores?”, las inquietudes de los allegados por el bienestar del paciente rozan el humor surrealista. </p>
<p>Lidón, la mujer de Martínez-Simancas, se hizo con una carpeta color lima para guardar los papeles de la enfermedad, los informes, las altas, los análisis y citaciones. Pronto la carpeta empezó a engordar y se hizo tan voluminosa que necesitó apartados y archivadores, de modo que unos documentos remitían a otros y crecían como las matrioskas. En esta historia clínica improvisada están recogidos la aparición en el cuello del primer ganglio centinela, gracias al cual se sabe la tipología del linfoma, la operación para extirpar un melanoma o el expediente en que le prescribían la realización de un autotrasplante de médula ósea. Como dice el propio afectado, a punto estaba de adquirir un ‘bono-quirófano’. </p>
<p>Pese a que no es el mejor lugar para hacer conocidos, en el hospital se acaban haciendo buenos amigos. El periodista conoció en el hospital La Paz de Madrid a un hombre extraordinario. Se llamaba Víctor, era octogenario, tenía leucemia y estaba muy enamorado de su esposa, una mujer con la mente desvaída por el alzhéimer. De su pensión vivían él, su mujer, su hija, el marido y dos hijas. Víctor murió y dejó como legado a Martínez-Simancas una de sus piedras, porque le gustaba coleccionar minerales. “Quería morirse y lo logró a pesar de que dejaba aquí a la mujer que más le había gustado en su vida y que, tocada por el alzhéimer, le olvidaría muy pronto por desgracia. Los girasoles no viven mucho tiempo”, escribe el autor. </p>
<p>También ha conocido Simancas a médicos y enfermeras dignos de un homenaje. Ha abusado de la confianza de María Alcocer, una buena doctora y amiga reencontrada al cabo de los años a quien Simancas asaetaba a preguntas sobre sus síntomas y evolución. </p>
<p>Estando postrado en la cama y siendo asiduo visitante de la sala de hematología, uno aprende a apreciar el valor de las pequeñas cosas. Desde la alegría por el viernes que preludia el fin de semana hasta el gusto por vestir un pijama propio y no esos trapos tan desangelados que el hospital procura a los pacientes. El testimonio de Rafael Martínez -Simancas acaba con su autotrasplante y la recepción de una “médula tierna”. Lo que acontece después está aún por escribir. </p>
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		<title>Bono no vuelve</title>
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		<pubDate>Sat, 22 Sep 2007 10:53:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>laavutarda</dc:creator>
				<category><![CDATA[Rafa en la prensa]]></category>
		<category><![CDATA[diario siglo XXI]]></category>
		<category><![CDATA[opinion]]></category>

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		<description><![CDATA[Por: Jose Luis Gómez El ex ministro José Bono, uno de los más genuinos representantes de la corriente españolista del PSOE, dice ahora con su particular gracejo que él no vuelve porque nunca se ha ido. Caído en desgracia del mismo modo que Francisco Vázquez, Rodríguez Ibarra o Rosa Díez, difícilmente compatibles con el modelo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por: Jose Luis Gómez</p>
<p>El ex ministro José Bono, uno de los más genuinos representantes de la  corriente españolista del PSOE, dice ahora con su particular gracejo  que él no vuelve porque nunca se ha ido. Caído en desgracia del mismo  modo que Francisco Vázquez, Rodríguez Ibarra o Rosa Díez, difícilmente  compatibles con el modelo de Rodríguez Zapatero, el ex presidente  castellano-manchego parece encaminado ahora a suceder a otro paisano  suyo -Manuel Marín- como presidente del Congreso, en el caso de que los  socialistas revaliden su mayoría. Quizá sea ésta la principal razón por  la que ZP tolera su vuelta, necesitado como está de reconciliarse con  una parte del electorado socialista que rechaza sus escarceos con los  nacionalistas periféricos. Bono, en ese sentido, es toda una garantía  para que la E de Ej-paña reluzca en el nombre del PSOE.<br />
<span id="more-448"></span><br />
El ex ministro José Bono hubiera preferido que su &#8220;vuelta&#8221; la anunciase  el propio Zapatero. Pero ha tenido que contentarse con que lo hiciera su  sucesor al frente del Gobierno de Castilla-La Mancha, José María  Barreda, mientras el secretario de Organización del partido, José  Blanco, visitaba casualmente Toledo y mostraba su condescendencia con  esta jugada casi otoñal que Bono festejó conversando con Rafael  Martínez-Simancas ante las cámaras de Veo, la televisión de El Mundo.</p>
<p>A estas alturas, su reincorporación ya no inquieta al aparato  socialista, por mucho que algunos de sus incondicionales todavía sueñen  con ver a José Bono como líder del PSOE, en caso de un revés importante  para el joven presidente. Hay que reconocerle al PSOE su capacidad para  estos viajes de ida y vuelta con políticos incluso amortizados. En eso  es más eficiente que el PP, que prescinde de los suyos como si fueran  pañuelos de papel.</p>
<p align="right"><strong> DIARIO DEL SIGLO XXI<br />
., 22 de septiembre de 2007 </strong></p>
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		<title>El amor en tiempos del juez Torres</title>
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		<pubDate>Sun, 06 May 2007 10:51:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>laavutarda</dc:creator>
				<category><![CDATA[Rafa en la prensa]]></category>
		<category><![CDATA[última]]></category>
		<category><![CDATA[el mundo]]></category>
		<category><![CDATA[opinion]]></category>

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		<description><![CDATA[Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS Zapatero hizo lo que pudo. Dispuso la conjunción de los astros para que pariera Doña Letizia y metió a la Pantoja en chirona, pero ha servido de poco. El clima preelectoral está rabioso, como después lo estarán el electoral y el poselectoral. La crispación lleva camino de convertirse en una enfermedad crónica. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS</p>
<p>Zapatero hizo lo que pudo. Dispuso la conjunción de los astros para  que pariera Doña Letizia y metió a la Pantoja en chirona, pero ha  servido de poco. El clima preelectoral está rabioso, como después lo  estarán el electoral y el poselectoral. La crispación lleva camino de  convertirse en una enfermedad crónica. Yo misma, ejemplo de mansedumbre  donde la haya, me siento profundamente contagiada. En otras palabras:  estoy que muerdo.<br />
Pero que no se diga que no lo hemos intentado. Hasta Sarkozy y Royal  pusieron el otro día su granito de arena con un debate que sedujo a la  audiencia española. Sin olvidar a JoséMaríaAznar, que no quería ser  menos y glosó las virtudes del vino con un canto a la libertad -qué digo  libertad: ¡libertinaje!- en un gesto de arrojo sin precedentes.  A-mi-me-gusta-el-pi-pi-ri-bi-pi-pí. Bueno, pues ni por esas.<br />
<span id="more-446"></span><br />
Eran las seis y cuarto de la tarde del viernes cuando la Infanta Sofía  hacía su aparición en sociedad. Seguramente ZP también había dispuesto  que saliera el sol para darle un aire luminoso a la escena. Los  resultados brillaron enseguida. Las infantitas estaban de foto y así  constó. La querencia de la primogénita por los paparazzi es ya una  evidencia muy comentada. Leonor va a dar mucho juego. En cuanto ve un  chico con cámara, allá que va disparada. El periodismo corre por sus  venas, qué se le va a hacer. LuisMaríaAnson ha dejado escapar una  magnífica oportunidad para hacer uno de sus comentarios celebrados. No  todo el mundo puede presumir de llevar en la sangre Monarquía y  Periodismo (o sea: dignidad aristocrática y pasión plebeya).</p>
<p>Mientras se presentaba en sociedad la nueva Infanta, JuliánMuñoz llevaba  ya 10 horas en huelga de hambre (y aquí una puntualización: las huelgas  de hambre no habría que contabilizarlas a partir de la última ingesta  de alimentos, sino desde el primer momento en que se siente gazuza). La  decisión se hizo pública por la tarde, poco después de que los Príncipes  de Asturias y sus hijas abandonaran la clínica Ruber. Todo un detalle  por parte de Muñoz y su abogado (quién sabe: a lo mejor también por  parte de ZP, que valoró la conveniencia de mantener el plano fijo en la  Monarquía). Para entonces Pantoja estaba ya aparcada en su casa de  Marbella, dejándose mecer por los aullidos de los mismos que durante  estos años han jaleado sus excesos. La puerta de Mi gitana registraba un  movimiento inusual. Llegaban regalos, premios de consolación,  adhesiones inquebrantables. Según estaban las cosas, muchos  interpretaron que cada ramo de flores era un mandoble contra ZP y una  llamada de atención para el juez Torres, el nuevo Borrell de la  situación (no sabe el juez cómo las gasta el personal cuando le tocan  los ídolos). Isabel Pantoja iniciaba así el camino de su martirologio.  Convertida IsabelGarcíaMarcos en presa política (con ella,  JavierGómezdeLiaño, el varón paciente, arriesgó su salud mental),  Pantoja se perfila como la nueva mártir de España. De aquí a los  altares, en bata de cola y enseñando los dientes. Al final tendrá razón  LolaFlores, que se la juró por haberle quitado el novio (Paquirri) a su  hija (Lolita). «No serás feliz», espetó. Lola, que era paya, maldijo a  Pantoja, que es gitana, y hace posible su mal fario.</p>
<p>Isabel Pantoja renacerá de sus cenizas porque la desgracia vende mucho.  Con ella se hacían antes vidas de santos y ahora, galas de televisión.  Si la prensa sigue cebándose en la artista, el éxito está garantizado.  Pantoja puede acabar convertida en «grande de España». De momento sólo  es «borde de España», como dice RafaMartínez-Simancas, que donde pone el  ojo pone la bala de la ironía. La arrogancia de la tonadillera ha sido  siempre carnaza para la prensa. Uno de los momentos cumbres de la  impostura de Pantoja corresponde a unas declaraciones hechas a la  periodista JuliaOtero. En ellas, la artista no descartaba la idea de  participar algún día en política. Sin cortarse un pelo, dijo entonces  que su modelo a imitar sería Julián Muñoz. Bingo.</p>
<p>La copla se retuerce. Muñoz y Pantoja continuarán ahora el romance a través de sus abogados. Los dos quieren salvar el pellejo.</p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<br />
El viaje a alguna parte<br />
REALES GANAS. Menuda la lió el Rey con su viaje privado. Lo que no  soportamos los periodistas es la ausencia de información. O sea, el  silencio. Nosotros siempre queremos saber, bien para comentarlo off the  record o para callarlo. Lo resistimos todo menos la curiosidad.</p>
<p>El monarca hace bastantes viajes privados, unas veces para ir de caza y  otras, al cumpleaños de un amigo. Nadie habla de estos viajes porque,  como privados que son, pertenecen a la real gana de Don Juan Carlos.  Pero si se pone de parto la nuera, entonces pasamos lista. Al Rey se le  empezó a echar en falta la mañana que la Princesa de Asturias ingresó en  la Ruber. Seguramente alguien corrió la voz de que un buen monarca debe  contarle las contracciones a la esposa del Heredero, y de ahí el lío. A  lo mejor no había para tanto. La Familia Real, que es la más real de  todas las familias (hasta se cabrean entre ellos), hizo lo que muchos  españoles en idéntica circunstancia y mandó por delante a la Reina, que  llegó tarde pero pronto.</p>
<p>El miércoles apareció Don Juan Carlos. Estaba contrariado (¿le sugirió  alguien la conveniencia de que tomara el avión y regresara?) y no se  detuvo a comentar la jugada con los periodistas presentes en la clínica.  Fue entonces cuando arreciaron las especulaciones y se rellenaron los  silencios. Lo bueno del Rey es que tiene la misma facilidad para  enfadarse que para desenfadarse. Al día siguiente, ni corto ni perezoso,  Don Juan Carlos se paró ante la prensa y presentó excusas con graciosa  informalidad. Qué poco cuesta hacer feliz a un periodista (diez de  pipas). El Rey pudo comprobar entonces el valor de esos gestos que  últimamente escatima. No debería dejar de sonreír, él que puede y sabe.</p>
<p align="right"><strong> la gué de Rafael Martínez-Simancas<br />
MADRID, 6 de mayo de 2007 </strong></p>
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		<title>Intereconomía Televisión presenta su programación</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Sep 2006 10:49:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>laavutarda</dc:creator>
				<category><![CDATA[Rafa en la prensa]]></category>
		<category><![CDATA[crónica]]></category>
		<category><![CDATA[mundoplus.tv]]></category>

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		<description><![CDATA[Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS Intereconomía Televisión, el canal de información económica que emite en el dial 73 de Digital+, en mundoplus.tv era mundoplus.tv res de cable, Imagenio y en el canal 39 de la TDT de Madrid, se renueva técnicamente para ofrecer mundoplus.tv a mayor calidad de imagen. Tras el esfuerzo realiza mundoplus.tv , la nueva [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS</p>
<p>Intereconomía Televisión, el canal de información económica que  emite en el dial 73 de Digital+, en mundoplus.tv era mundoplus.tv res  de cable, Imagenio y en el canal 39 de la TDT de Madrid, se renueva  técnicamente para ofrecer mundoplus.tv a mayor calidad de imagen. Tras  el esfuerzo realiza mundoplus.tv , la nueva temporada supone la  consolidación de la nueva fórmula de conteni mundoplus.tv s establecida.  Además, se ampliarán las sinergias entre Radio Intereconomía e  Intereconomía TV para reforzar los conteni mundoplus.tv s Intereconomía  Televisión pertenece al grupo desde mayo de 2005 cua mundoplus.tv o el  canal Expansión TV fue ve mundoplus.tv i mundoplus.tv .</p>
<p><span id="more-444"></span></p>
<p>A lo largo de este tiempo, se ha hecho mundoplus.tv gran esfuerzo  económico para mundoplus.tv tarlo técnicamente; además se han añadi  mundoplus.tv a la información económica y financiera, programas de  información política de calidad. La programación diaria comienza de  8:00h. a 10:00h. de la mañana con Merca mundoplus.tv global, presenta  mundoplus.tv por Javier Ablitas y Laura Blanco. Dos horas de información  en las que se incluye mundoplus.tv repaso de los cierres de la sesión  anterior, los datos de la preapertura y los futuros del CAC. Además hay  mundoplus.tv seguimiento de los 30 primeros minutos de la apertura de  las bolsas en Eur mundoplus.tv a. Sin olvidar las noticias más  importantes del día, lectura de periódicos y to mundoplus.tv lo que  atañe a los temas de actualidad. De 11:00h. a 11:45h., el programa  Negocios presenta mundoplus.tv por Laura Blanco da cabida a las  tertulias con este programa en el que empresarios, escuelas de negocios e  instituciones dan su p mundoplus.tv to de vista acerca de su área.  Crónica 1 es la primera edición del informativo generalista de  Intereconomía TV, que se emite de l mundoplus.tv es a viernes de 14:00h.  a 14:45h y está presenta mundoplus.tv por Luis Vicente Muñoz.  Estructura mundoplus.tv básicamente en cuatro bloques: información  nacional, internacional, economía y as mundoplus.tv tos de cierre;  repasa las principales noticias del día. Incluye mundoplus.tv a  entrevista de actualidad a protagonistas o expertos, que analizan alg  mundoplus.tv a de las noticias del día. La campana de apertura, presenta  mundoplus.tv por Valentín Ortega y Almudena Blanco de l mundoplus.tv es  a viernes de 15:00h 1 15:45h., es el programa de Intereconomía TV  centra mundoplus.tv en la apertura de la bolsa más importante del m  mundoplus.tv mundoplus.tv : la de New York. Además, hay mundoplus.tv  repaso de la situación de los principales merca mundoplus.tv s eur  mundoplus.tv eos y asiáticos antes de la apertura; sin olvidar las  materias primas, divisas y futuro mundoplus.tv Se da mundoplus.tv  vistazo a la prensa de Esta mundoplus.tv s Uni mundoplus.tv s de la  costa este hacie mundoplus.tv o hincapié en las noticias empresariales y  políticas más significativas de la jornada al otro la mundoplus.tv del  Atlántico. Cua mundoplus.tv o se abre el merca mundoplus.tv , se conecta  con la corresponsal en Nueva York que nos acerca las últimas noticias y  con la Bolsa de Madrid para ver la reperc mundoplus.tv ión del comienzo  de la sesión en Wall Street. Crónica 2, de 20:45h a 21:30h., la seg  mundoplus.tv da edición del informativo generalista de Intereconomía TV,  se estructura básicamente en cuatro bloques: información nacional,  internacional, economía y as mundoplus.tv tos de cierre. La edición  nocturna hace mundoplus.tv repaso durante 40 minutos de las principales  noticias del día que incluye mundoplus.tv a entrevista en la que  protagonistas o expertos, analizan la actualidad. El prime time nocturno  comienza a las 21:30 con Esto es vida, el magazine nocturno de estilo  de vida y ocio abarca: el cine, la gastronomía, los viajes, el tiempo  libre, el deporte, la salud, etc. Un tratamiento informativo singular,  análisis y entrevistas originales, con mundoplus.tv estilo diferente.</p>
<p>A las 22:10h. y hasta la medianoche, El gato al agua, dirigi  mundoplus.tv por Antonio Jiménez, se emite de l mundoplus.tv es a jueves  simultáneamente en Radio Intereconomía e Intereconomía TV. Es  mundoplus.tv programa de carácter político e informativo. Con  mundoplus.tv a original fórmula ideada por <strong>Rafael Martínez Simancas</strong>,  el oyente y telespecta mundoplus.tv r puede participar en la tertulia  con su voto y decidir cual de los habituales tertulianos (Isabel San  Sebastián, Alfonso Rojo, Cristina Alberdi, Enrique de Diego, Antonio M.  Carmona, Elvira Rodríguez, Miguel Durán, Antonio Martín Beaumont, Ramón  Pi , Javier Ruiz de Vergara, Alicia Sánchez Camacho, Nacho Alonso, Román  Ce mundoplus.tv oya, Alfonso Rojo, Alejo Vidal-Quadras , Julián Lago,  Alberto Peláez, Ricar mundoplus.tv Montoro , Joaquín Vila, Alfonso  Basallo, Pepe Cavero, Rafa Miner, Agapito Maestre, Carlos Esteban, G  mundoplus.tv tavo de Arístegui, Esther Jaén, Xavier Horcajo, María  Tardón, Maite Alfageme, Eugenia Viñes, Pedro Juan Viladrich, Lorenzo  Bernal mundoplus.tv de Quirós, Frances Galache, Pilar Cernuda, Esther  Palomera) se lleva el gato al agua. Además incluye el informativo  satírico Con mundoplus.tv s clones, con Federico de Juan y Luis Ignacio  González. La noche del viernes de 22:30h. a 23:30h., Intereconomía TV  les invita a conocer los estrenos del fin de semana en Noche de cine.  Los expertos invita mundoplus.tv s y colabora mundoplus.tv res del  programa acercan la actualidad del m mundoplus.tv mundoplus.tv del cine a  los oyente mundoplus.tv Con mundoplus.tv a estructura de tertulia y  mundoplus.tv tono desenfada mundoplus.tv , las ba mundoplus.tv as  sonoras y los diálogos de las películas invitan a soñar con el glamour  del cine y su entorno. Los fines de semana, Cum laude ofrece a los  telespecta mundoplus.tv res la posibilidad de asistir a  clasesmagistrales y ponencias de las personalidades más destacadas e  influyentes del m mundoplus.tv mundoplus.tv . Jaap de Ho mundoplus.tv  Scheffer, Secretario General de la OTAN Javier Solana, Mr. Pesc; Wulf  Bernotat, Presidente de E.On; los Premios Nobel de economía Joseph E.  Stiglitz, William Sharpe, James Heckman; o el ?gurú? de la gestión  empresarial David Norton, son alg mundoplus.tv os de los protagonistas  de los últimos Cum laude de Intereconomía TV.</p>
<p align="right"><strong> la gué de Rafael Martínez-Simancas<br />
MADRID, 11 de septiembre de 2006 </strong></p>
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		<title>Triste y sola (crónica de Marbella de Carmen Rigalt)</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Aug 2006 10:47:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>laavutarda</dc:creator>
				<category><![CDATA[Rafa en la prensa]]></category>
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		<description><![CDATA[Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS Sólo llevo tres días en Marbella, pero dentro de mí se ha instalado una sensación de perplejidad que ya no me abandonará en todo el verano. Es como si asistiera al fin de una época. Marbella agoniza y la gente se marcha sacudiéndose el polvo de los zapatos. Huyen las ratas, y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS</p>
<p>Sólo llevo tres días en Marbella, pero dentro de mí se ha  instalado una sensación de perplejidad que ya no me abandonará en todo  el verano. Es como si asistiera al fin de una época. Marbella agoniza y  la gente se marcha sacudiéndose el polvo de los zapatos. Huyen las  ratas, y a lo lejos suena un eco que se estrella contra el canto del  muecín: ¡maricón el último! Esto se contagia. Hoy me he levantado  dispuesta a comprar información para ilustrar la decadencia. Aviso: 50  euros por cada negrita. Si la negrita pertenece a Pedro Román o a Carlos  Fernández y trae foto adosada, triplico la oferta. Pero tranquilos, que  soy de buen conformar. Me vale Mayte Zaldívar en picardías o Pantoja  con cara de perro. También &#8216;Paquirrín&#8217; en tanga (aunque no me haré cargo  de la indemnización por daños y perjuicios a la sensibilidad de los  lectores). O Bárbara Rey comiéndose un croupier por los pies (todas las  noches, en el casino, se zampa alguno).</p>
<p><span id="more-442"></span></p>
<p>La decadencia es una palabra demasiado hermosa para aplicarla a la  Costa del Sol. Le sienta divinamente a Venecia, Baden Baden, Biarritz,  Deauville, incluso al Monasterio de Piedra. Pero no a Marbella, ciudad  de forajidos horteras. <strong>Como dice Rafa M. Simancas, la uralita envejece mal</strong>.  También envejecen mal los falsos rólex, la silicona, los restaurantes  de cinco tenedores y la lentejuela bailona. Gunilla envejece mejor, todo  hay que decirlo, pero es que Gunilla tiene la naturaleza privilegiada  de las momias. Su belleza es incorruptible y milagrosa, como el brazo de  Santa Teresa, que todavía vaga por ahí a la espera de reencontrarse con  su cuerpo (algo parecido le pasó a Evita Perón, aunque ella se salvó de  ser reducida a guarnición de gazpacho). Lo difícil de la decadencia es  retratarla. El alma no sale en las fotos. Si saliera, el alma de  Marbella tendría agujeros como el gruyere. Los agujeros son recuerdos  que se han esfumado.</p>
<p>Estos meses, todo el mundo busca agendas, álbumes, facturas, papeles  que expliquen el presente agujereado de Marbella. La historia tiene  casualidades. Uno de los detalles más reveladores de lo que ha sucedido  en esta ciudad se remonta a los primeros años 60, cuando un grupo de  amigos con visión premonitoria decidieron lanzarse al estrellato bajo el  nombre de los choris. No cantaban, no bailaban flamenco, no eran  monitores de gimnasia, no iban a la Universidad. Pero amaban la buena  vida y bebían de gorra. Ellos pusieron la primera piedra, el golpe de  gracia (y de jeta) que años después atraería a los trincones de medio  mundo. De Marbella, los choris se llevaron el placer. Años después, sus  sucesores se han llevado la pasta. Ahí tienen, en la foto, a Juan  Antonio Roca arrimándose a Julio Iglesias. Roca no era carismático como  Gil, pero se acercó a los famosos buscando su cuota de inmortalidad (la  otra cuota todavía no se ha descifrado).</p>
<p>El panorama anda escaso. Escribo: «El mar es azul. La palmera se  mueve. Huele a jazmín y a chopitos. El color estalla en las buganvillas y  la palmera se vuelve a mover». Podría cambiar las buganvillas por Yola  Berrocal, pero no lo haré porque temo que mi jefe se cabree y me  devuelva a Madrid a escribir obituarios. Dejo la palmera en su sitio y  centro mis esperanzas en Guadalmina (reducto de vascos con sus  correspondientes RH: los hay de las dos clases) y el núcleo duro de la  Milla de Oro, que aparece a la hora de cenar y desaparece a la hora de  adelgazar. Son las principales actividades de los supervivientes  marbellíes: coger kilos y perderlos. Todo lo demás es paja. La gente se  esconde en sus residencias de verano y pone cara de póquer cuando  alguien saca el tema de Alhaurín. Algunos incluso se han quitado de en  medio para evitar ser señalados.</p>
<p>En Guadalmina, mientras busco a ese guaperas que vive a bordo de un  cochecito de golf (Carlos Espinosa de los Monteros: ¡te necesito!) veo  varios audis con señores trajeados que ocultan su mirada detrás de unas  gafas oscuras. Tanto traje y tanta gafa me mosquean: son seguratas,  fijo. Lo que no logro saber es a quién protegen con semejante revuelo de  coches. Seguro que a Isidoro Alvarez no. Él, siendo el más poderoso del  barrio, prefiere disfrazarse con aura de taxista.</p>
<p>Puerto Banús ha cambiado de fisonomía. Este año han aterrizado  cientos -miles- de jóvenes árabes con formato occidental, procedentes en  gran parte de los emiratos árabes. El destino vacacional de estos  jóvenes millonarios era Beirut (concretamente Solidere, el barrio pijo  que nació de las cenizas de la pasada guerra), pero el plan se les  torció y vinieron a España. Notas en la moleskine: la muerte de Kiko  Hohenlohe ha herido el corazón de Marbella. Sus restos serán enterrados  aquí a principios de la semana próxima.</p>
<p align="right"><strong> EL MUNDO<br />
MADRID, 10 de agosto de 2006 </strong></p>
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		<title>Enseñar el plumero/ POR CARMEN RIGALT</title>
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		<pubDate>Sun, 23 Jul 2006 10:43:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>laavutarda</dc:creator>
				<category><![CDATA[Rafa en la prensa]]></category>
		<category><![CDATA[el mundo]]></category>
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		<description><![CDATA[Por: EDITORIAL / REDACCIÓN CARMEN RIGALT El disfraz es una cosa muy seria. Todos los políticos, cuando están en el ejercicio del poder, tienen problemas a cuenta de sus disfraces. No lo digo por Zapatero, a quien durante meses hasta le dio apuro ponerse el traje de ir al Parlamento. Hablo en general. Dudo que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por: EDITORIAL / REDACCIÓN</p>
<p>CARMEN RIGALT El disfraz es una cosa muy seria. Todos los  políticos, cuando están en el ejercicio del poder, tienen problemas a  cuenta de sus disfraces. No lo digo por Zapatero, a quien durante meses  hasta le dio apuro ponerse el traje de ir al Parlamento. Hablo en  general. Dudo que exista un solo político capaz de resistir la tentación  del disfraz. En el caso de los políticos españoles se trata de una  tentación enmarcada en la memoria etnográfica del árbol de familia (rama  trajes regionales). Los políticos de antes se ponían la barretina o el  sombrero cordobés. Entonces aún no existía el exotismo porque sólo  cultivábamos los viajes de cercanías. Pero la globalización estaba ya  germinando en los kilométricos de los jóvenes interrail. Cuando la vida  abrió nuevos destinos turísticos, la política se convirtió en un  desmadre de ponchos, chilabas, gorritos esquimales y guayaberas de  flores.</p>
<p><span id="more-439"></span> Atentos al refrán «allá donde fueres, haz lo que vieres», los  políticos españoles se lo pusieron todo. Y se lo siguen poniendo. Con lo  único que no se atreven nuestros políticos es con el sombrero tirolés.  Para eso tienen que estar soplados. Hace años, Felipe González posó con  un gorro andino ante la prensa internacional. Hizo el ridículo y los  creadores de tendencias le pusieron verde, pero la historia ha  demostrado que aquella osadía de González no era sino un anuncio  solapado de la llegada de Evo Morales. Todos perdemos la vergüenza en  cuanto pasamos la aduana. Esa máxima rige también la conducta de los  políticos. Aznar se sintió sheriff en cuanto pisó Texas en compañía de  Bush. El marido de Ana Botella no sólo perdió la vergüenza: también el  acento. A la imagen del presidente con los pies encima de la mesa siguió  la del discurso ante los periodistas. Aznar aparecía ahí poseído por el  soniquete de Pancho Villa, que le dictaba las palabras como José Luis  Moreno se las dicta al pato Rockefeller. Fue lo más cómico que nos hemos  echado a la cara. El vídeo de aquella memorable actuación todavía  circula por la red. A Zapatero no le ha hecho falta pasar la aduana para  atreverse con la kufiya, esa prenda mitad mantilla, mitad bufanda, que  se ha convertido en símbolo de la lucha palestina. Fue en Alicante, y  todo parece indicar que el presidente se envolvió en la kufiya como  hubiera podido envolverse en una manta zamorana. Zapatero es simpático  (Risitas, le dicen desde el otro lado) y apoya las causas con una  naturalidad impropia en un político. No es que se le vea el plumero:  directamente lo enseña. Si Zapatero fuera Papa, mañana mismo se atizaba  una kipá (solideo judío) para contrarrestar. La simpatía de los Papas  nunca ha reparado en gastos. Lo mismo se ponen un tricornio que un  sombrero mexicano. El caso es agradar. Zapatero ha llegado tarde a la  kufiya. En un momento de nuestra vida, todos los españoles nos hemos  calzado la kufiya. Y quien dice todos, dice dos generaciones de jóvenes.  Que conste a modo de ejemplo: servidora se la puso antes de saber que  era una prenda palestina (Arafat nunca figuró entre mis hombres de  cabecera). Hay en esa afición una doble particularidad. Por un lado, la  herencia pintoresca de los viejos coros y danzas, que nos han legado una  impronta folclórica. Por otro, la instintiva solidaridad con la causa  palestina, tan vapuleada desde la creación del estado de Israel.  Históricamente se produjo un cruce que devino en esquizofrenia, al  coincidir en el tiempo la moda de los kibutz y la emergente lucha por el  estado palestino. Zapatero no estaba en la pomada y se libró de  aquello. El andaba enfrascado descubriendo las batallitas del abuelo que  perdió la guerra. Con todo, es estúpida la polémica que ha desatado la  foto del presidente con la manta pinteada. Bien está destacar la  ingenuidad de ZP (ponerse la kufiya es tomar partido; condenar la  invasión del Líbano es ejercer el sentido común), pero no conviene  gastar pólvora. Los esfuerzos que invertimos en la kufiya, se los  ahorramos al repudio de la invasión israelí. Mira por donde, yo misma he  caído en la trampa.</p>
<p>Las últimas piezas del &#8216;puzzle&#8217; EL PANTOJO. Julián Muñoz dio el paso  definitivo el día que tomó a Pantoja de la cintura y se presentó ante el  mundo poniendo por testigo a la Virgen del Rocío. El ex alcalde de  Marbella llegó al couché como un patriarca gitano y se ha ido como Al  Capone, asediado por la policía en una secuencia de telefilm. Lo primero  que pidió tras su detención fue un lexatin. Se le había roto el sistema  nervioso y tenía los ojos fuera de las órbitas. El alcalde que sacaba  pecho para conquistar a la tonadillera era de pronto un hombrecillo  empequeñecido, sudoroso, vacilante y acobardado. Julián Muñoz había  llegado a creer que su colaboración sería premiada con la libertad. Pero  se equivocó. El juez Miguel Angel Torres no estaba dispuesto a que el  caso Muñoz creara más alarma social. La tercera fase de la Operación  Malaya pudo con él. Marbella nunca volverá a ser la misma porque le han  robado los ríos, las montañas, los árboles y las playas, pero al  magistrado le cabrá el consuelo de haber actuado al fin con mano libre y  ejemplarizante. Hoy, casi todos los estafadores están en Alhaurín,  viendo pasar la vida bajo un sol de justicia (la expresión la ha hecho  célebre <strong>Rafael Martínez-Simancas</strong> y justo es  reconocerlo). Julián Muñoz mató al padre (Gil), pero el parricidio  empeoró las cosas. Ahora se sabe que el ex alcalde de Marbella recibió  pagos de Roca por contraprestaciones municipales. Que se sepa, 150.000  euros: una nadería. El puzzle todavía no cuadra. Faltan piezas.</p>
<p align="right"><strong> EL MUNDO<br />
MADRID, 23 de julio de 2006 </strong></p>
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