<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>La güé de Rafael Martínez-Simancas &#187; a diestra y siniestra</title>
	<atom:link href="http://www.rafaelmartinezsimancas.com/?feed=rss2&#038;tag=a-diestra-y-siniestra" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.rafaelmartinezsimancas.com</link>
	<description>Insolencia Pasajera</description>
	<lastBuildDate>Wed, 25 Jun 2014 07:00:03 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.4.2</generator>
		<item>
		<title>Un sol de justicia</title>
		<link>http://www.rafaelmartinezsimancas.com/?p=436</link>
		<comments>http://www.rafaelmartinezsimancas.com/?p=436#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 20 Jul 2006 10:39:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>laavutarda</dc:creator>
				<category><![CDATA[Rafa en la prensa]]></category>
		<category><![CDATA[a diestra y siniestra]]></category>
		<category><![CDATA[el mundo]]></category>
		<category><![CDATA[opinion]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.rafaelmartinezsimancas.com/blog/?p=436</guid>
		<description><![CDATA[Por: EDITORIAL / REDACCIÓN Hay ciudades que en sí mismas forman un microcosmos, pero Marbella no. Marbella es un ecosistema. Hemos estado décadas haciendo la siesta con el mismo león piojoso de los documentales de la BBC cuando podíamos haber aprendido mucho más sobre los misterios de la conducta animal con unos cuantos reportajes a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por: EDITORIAL / REDACCIÓN</p>
<p>Hay ciudades que en sí mismas forman un microcosmos, pero Marbella no.  Marbella es un ecosistema. Hemos estado décadas haciendo la siesta con  el mismo león piojoso de los documentales de la BBC cuando podíamos  haber aprendido mucho más sobre los misterios de la conducta animal con  unos cuantos reportajes a fondo sobre Marbella. Carnaza, depredadores  hambrientos, luchas territoriales, costumbres de apareamiento&#8230;  Marbella lo tiene (o lo tenía) todo: desde reinas folclóricas a jeques  árabes, desde traficantes de armas a abogados. Esa hipotética serie de  documentales sobre la Marbella eterna haría que un gazpacho fastuoso  formado por la conjunción de Falcon Crest, Los Soprano y Dallas  pareciera sólo La Casa de la Pradera.<br />
En verano, todos los bostezos de España se vuelven hacia Marbella, quizá  porque sabemos que la ciudad malagueña, más que un microcosmos, es el  espejo de España. Marbella tiene un nombre bonito, sí, pero sólo es  terreno edificable, carne comestible, un subsuelo listo para el  abordaje, una noche donde no duerme ni Dios y playas llenas de  michelines.<br />
<span id="more-436"></span><br />
Ahora que está de moda la no ficción, aún estamos esperando al escritor  capaz de echarse semejante epopeya sobre sus hombros. Pero ¿qué escritor  sería capaz de reinventar a Jesús Gil? Con una apariencia física a  mitad de camino entre Falstaff y un elefante, desmesurado, sórdido,  facundo, Gil resultó un Joe Pesci sobredimensionado dirigido por Fellini  en un día malo. Quién iba a suponer que aquel avatar de Ganesh en la  dehesa pudiera dedicarse a la política. Hubo suerte, empezó tarde y tuvo  que conformarse con ocupar Los Angeles de San Rafael primero y Marbella  después: El Pardo ya estaba ocupado. Gil puso de moda los ombligos  desvergonzados, las ferreterías al cuello y el vuelo sin motor desde las  ventanas. Convirtió el Atlético de Madrid en un colchón y rehizo  Marbella a su imagen y semejanza: una hipertrofia de rascasuelos y  chalets Exin, de piscinas en forma de jabalí y saraos horteras.</p>
<p>Gil se fue pero nos dejó a sus herederos: una manada de políticos  evolucionados que han acabado por ser lo que parecían, una ronda de  reconocimiento de sospechosos habituales con todas las caras marcadas.  Por allí pululaban, entre otros secundarios de lujo, dos señoras con un  rubio de bote que cada vez que entraban a la peluquería mandaban al  carajo media capa de ozono, un tipo con apellido de bidé que tenía un  documental de la BBC disecado en el salón y un señor con bigote que iba  mucho al Rocío. Ahora Julián Muñoz, en vez de al Rocío, a lo mejor va a  la cárcel de Alhaurín, que con tanto famoso dentro parece una edición  especial de Salsa Rosa.</p>
<p>«Vaya sol de justicia» le dijo, cuando pasaba cerca de la cárcel, el  taxista que llevaba a mi colega Rafa Martínez-Simancas de camino al  aeropuerto. «No lo sabe usted bien» pensó Rafa, que ya sabe que la moda  de este verano son los trajes a rayas.</p>
<p align="right"><strong> EL MUNDO<br />
MADRID, 20 de julio de 2006 </strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.rafaelmartinezsimancas.com/?feed=rss2&#038;p=436</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
