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	<title>La güé de Rafael Martínez-Simancas &#187; americaeconomica.com</title>
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	<description>Insolencia Pasajera</description>
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		<title>El difícil arte de hablar mientras se &#8216;está en el candelabro&#8217;</title>
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		<pubDate>Fri, 18 Jun 2004 09:11:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>laavutarda</dc:creator>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Rafa en la prensa]]></category>
		<category><![CDATA[americaeconomica.com]]></category>
		<category><![CDATA[crítica]]></category>
		<category><![CDATA[el cultural]]></category>

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		<description><![CDATA[Por: RAFAEL ALBA El periodista Rafael Martínez Simancas disecciona en su nuevo libro algunas frases desafortunadamente célebres &#8220;Estoy en el Candelabro y otros Nardos de la Palabra&#8221;, (Editorial La Esfera de los Libros) es el primer libro de Rafael Martínez-Simancas, periodista habitual en las páginas de El Boletín y de El Mundo. Rafael lleva 20 [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por: RAFAEL ALBA<br />
El periodista Rafael Martínez Simancas disecciona en su nuevo libro algunas frases desafortunadamente célebres</p>
<p>&#8220;Estoy en el Candelabro y otros Nardos de la Palabra&#8221;, (Editorial La  Esfera de los Libros) es el primer libro de Rafael Martínez-Simancas,  periodista habitual en las páginas de El Boletín y de El Mundo. Rafael  lleva 20 años trabajando en la radio y siente especial devoción por  algunas cosas que ha oído y que ha leído. El libro es mordaz, burlón,  irreverente y cómico en su sentido más literal. Se incluyen comentarios  de actores, políticos y personajes que han copado la actualidad con una  frase corta que ha calado en el inconsciente colectivo.</p>
<p><span id="more-375"></span></p>
<p>-¿Es tu primer libro largo?</p>
<p>-Es mi primer libro en solitario, antes había firmado el epílogo de &#8220;La  Hora de los Fósforos&#8221;, en sus dos ediciones, un libro que reúne lo mejor  de las llamadas de los oyentes en el programa de Carlos Herrera, en  Onda Cero. Y también había hecho el prólogo de &#8220;Hasta Luego Caperucita&#8221;,  un libro de la escritora catalana Assumpta Roura. Tenía ganas de hacer  algo por mi cuenta y creo que he encontrado un filón con estas joyas del  \&#8221;pensamiento\&#8221; universal. Todos, absolutamente todos, hemos soltado  alguna vez una frase estupenda que luego analizada con detalle nos lleva  a la vergüenza más absoluta. Lo que hago en el libro es analizar, desde  el punto de vista tanto lingüístico como formal, la frase completa. Es  un comentario de texto divertido e irreverente, de esos hicimos muchos  cuando estábamos en COU (curso preuniversitario).</p>
<p>-¿Hay mucha diferencia entre escribir para esta larga distancia y la técnica de las columnas?</p>
<p>-No encuentro que haya gran diferencia entre trabajar una columna o  escribir un libro, en ambos casos debes tener la capacidad de mantener  la tensión hasta el final y que el ritmo no decaiga. Además, he  procurado que el libro tenga el espíritu burlón e &#8220;iconoplasta&#8221;  (&#8220;palabro&#8221; inventado por mí) desde que empieza hasta que termina. Y en  contra de lo que pueda pensar mucha gente, es más cruel, más arriesgado,  comprimir una idea en 20 líneas (una columna), que en varias páginas.  Por lo tanto lo importante es la idea y luego ya veremos que formato se  le otorga.</p>
<p>-¿Cuánto tiempo te ha costado recopilar las perlas lingüísticas que  incluyes en el libro y realizar los sesudos análisis posteriores?</p>
<p>-Pregunta por pregunta: ¿cuánto tiempo has tardado en encontrar a la  mujer que amas?, ¿toda la vida? Pues con las ideas pasa lo mismo, bien  es verdad que luego tiene que aparecer el instante oportuno para  plasmarlas en forma de libro, o de artículo. Las ideas son satélites que  giran por nuestras cabezas, a veces las atrapamos pero en la mayor  parte de las ocasiones nos conformamos con verlas pasar. Desde siempre  me han fascinado las declaraciones de los futbolistas, esas bobadas  dichas con criterios de trascendencia, siempre dicen lo mismo pero las  repiten a todas horas. Luego me pasmé con algunos políticos y más tarde  comencé a disfrutar con la letra de la revistas del corazón. Muchos  pasan por alto las declaraciones y se meten en las fotos, directamente, y  hay que observar con detalle porque ciertas frases son antológicas. Por  lo tanto llevo años en la cocina de los \&#8221;nardos\&#8221; en la palabra.</p>
<p>-Analizas frases de distintas épocas&#8230; ¿Crees que la tendencia a darle  patadas al idioma se ha incrementado en los últimos años?</p>
<p>-Puñaladas al lenguaje se han dado desde que el hombre fue capaz de  articular un rudimentario sistema de comunicación, no creamos que ahora  somos más malvados que antes. Lo bueno de estos días es que la famosa  &#8220;aldea global&#8221; de Mc Luhan funciona. Uno dice una bobada muy gorda en  Pakistán y al cabo de medio minuto la rebotan las agencias en todo el  mundo. Los mandatarios de la antigüedad se libraron porque no existían  las modernas tecnologías, entre ellas Internet. Del pasado recuerdo la  frase que se le atribuye a Eugenia de Montijo, la última emperatriz de  Francia que vino a morir al Palacio de Liria de Madrid. Después de  varios meses sin abrir la boca, dijo \&#8221;hace frío\&#8221; y murió. Sin duda una  estupidez de la que no guardamos constancia audiovisual. Y anda que  debía ser bueno Cristóbal Colón soltando por esa boquita, hasta que vio  la costa. No es que hoy tengamos una colección mayor de bobos, una  suerte de ONG de la estulticia sin fronteras, es que ahora los vemos  más. Y también que la aparición de pequeñas televisiones ha provocado la  demanda de opinadores, de tertulianos, ahí existe una mina del  pensamiento universal. Hay cada uno/a que debería estar protegidos por  la Unesco como bien de interés escasamente cultural.</p>
<p>-¿Temes una reacción airada de los damnificados por el libro?</p>
<p>-¡Sin duda!, uno escribe con la intención de provocar reacciones. La  diferencia entre una guía telefónica y un libro de humor es que en el  primer caso el señor Pérez no se molesta porque su nombre aparezca. Pero  no olvidemos que se trata de h-u-m-o-r, por lo tanto algo inocente, en  todo caso espero que cuando lean el libro la reacción airada se  transforme en sonrisa cálida. A ninguno de los personajes los trato con  ira y mucho menos con falta de respeto. Me parece que son creadores de  opinión, a su estilo, sus frases son las que más se repiten por las  calles. Idea simple, mensaje profundo, esa es la ecuación.</p>
<p>-¿No ha desarrollado un poco de ternura hacia los autores de las frases al realizar sus autopsias lingüísticas?</p>
<p>-Bien visto porque son autopsias en muchos casos. Siempre me he  preguntado si el forense se enamora de sus víctimas, a fin de cuentas es  una relación muy estrecha? y sin ropa. Claro que me parecen gente  entrañable, todos han construido una idea feliz con la intención de  aportar su pensamiento al resto del mundo.</p>
<p>-¿Te sientes un poco deudor del maestro Lázaro Carreter?</p>
<p>-Me siento más lector que deudor. Sin duda que Lázaro Carreter habría  sido más ingenioso y más malvado que yo. Cuando leí su obra \&#8221;El Dardo  en la Palabra\&#8221;, en la que nos daba un repaso al oficio periodístico,  pensé que también era bueno aplicarlo en otros sectores. El maestro  Carreter ha hecho más por la unidad de la lengua española que 1.000  kilos de libros. Su labor en defensa de la ortografía y de la sintaxis  la veremos recompensada cuando pase el tiempo, quizá ahora sea pronto.  Lázaro Carreter está presente en nuestro quehacer diario de una forma  muy directa y encima era un genio modesto. En su caso sí que es una  lástima que una vida sea tan corta.</p>
<p align="right"><strong> AMERICAECONOMICA.COM<br />
MADRID, 18 de junio de 2004 </strong></p>
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