Entradas en abril, 2005


Las cuentas de Gallardón

abril 4th, 2005 - Sin categoría - Sin comentarios

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

Estimado alcalde… Para un político acostumbrado al debate de las ideas, el menudeo de la calderilla municipal debe de ser un engorro, por mucho que sume esa calderilla hasta formar un monte de oro. Llama la atención el bulto, pero cualquiera que haya tenido parientes el fin de semana sabe cómo se dispara el consumo en un hogar. El cálculo proyectado al Ayuntamiento tiene cifras de macroproducción cinematográfica de Cecil B. de Mille.¿No podrían ir los gorrones (digo invitados) con el vinito español ya tomado de casa? ¿Qué necesidad hay de repartir tortilla de patatas bajo la luz crepuscular de una carpa? Bien es cierto que el protocolo obliga a esas pequeñas normas y, por excelente que sea el producto del Canal de Isabel II, resulta cutre brindar con jarras de agua pero ganas dan de sacar el botijo e ir pasándolo de gaznate en gaznate.
La peladora de tubérculos choca un poco, primero por a quién se le ocurrió tan brillante idea al adquirirla y luego porque no se conoce su utilidad, salvo que a puerta cerrada se monten guateques en el pleno con unas patatitas, unos refrescos y unos discos comprados en el manta (pero esa imagen se presenta muy perversa). Aunque en una buena casa debe haber de todo, ¿y si viene un alto mandatario y se encapricha de unas patatas crujientes? Lo que dicen las cuentas es que había que cambiar banderas, cortinas, renovar parques y jardines, plantar rosas y pagar facturas varias.Tan elegante informe no incluye gasto de utilería de aseos (si contaran los rollos de papel que gasta una administración, podría vendarse la tierra como si fuera una momia patrocinada por El Elefante). Se demuestra que Ayuntamiento somos todos y que lo más parecido a una familia numerosa es una administración pública.

Algunas cosas no se entienden: ¿por qué se gastan un pastón en una captadora de polen y por otro lado plantan rosas? Si no quieres alergias, evita las flores, pero desde luego es mucho mejor un paisaje agradable que unas toses de menos. Si la belleza produce alergia, allá cada uno con su intolerancia al polen. Espero que no le irrite que le haga el comentario: ¡bueno se puso don Gonzalo Fernández de Córdoba cuando el Rey Católico le pidió cuentas por la campaña de Nápoles! Me refiero a las cuentas del Gran Capitán, y como él podría decir: «En picos, palas y reuniones cien millones, en soportar invitados cincuenta y en reponer campanas que repiquen por mis triunfos electorales otros cien millones de ducados».

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Quiromantes, mangantes… y amantes

abril 3rd, 2005 - Sin categoría - Sin comentarios

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

PARA muchos compañeros de mi colegio, a los que se les atragantaban los logaritmos neperianos, las matemáticas eran sin duda ciencias ocultas. Sucede lo mismo con las personas mayores incapaces de programar un vídeo o las no tan mayores que tenemos problemas con la informática de usuario. Siempre en la vida hay un lado oculto que desconocemos bien porque no somos capaces de llegar o porque abandonamos todo esfuerzo antes de iniciarlo. Ahí entran en funcionamiento los expertos en el porvenir (alguno de ellos tampoco saben de matemáticas pero sí de “mancias”, quiromancias, alternancias y repugnancias). Con un pañuelo en la cabeza y la cáscara de unos caracoles hay quien se atreve a enseñar el futuro, ¡qué osadía! En el Certamen de Ciencias Ocultas se reúnen los números uno, sin duda, pero permitan también que los descreídos tengamos razones para pensar que lo mejor que se puede hacer con unos caracoles es comérselos o ver su parsimonioso caminar por una pared encalada en verano. A cuenta del futuro hay mucho charlatán de pacotilla como aquel que asegura leer el porvenir en el trasero de sus clientes. La técnica consiste en tumbar de cubito supino al preguntante, y él pasa con una lupa de Sherlock Holmes por la grupa del incauto. Habitualmente son mujeres, ¿por qué será?, y mirando poros de la piel y estrías de la vida este sujeto asegura que ve el porvenir, le llama culomancia (tal cual). En cierto sentido no deja de tener su gracia que el futuro lo llevemos puesto y pegado al trasero, iríamos dando vueltas como el perro que se quiere morder el rabo. Si el resultado es cuestionable el método es de risa. Luego están las que salen en las teles locales con cara de brujas malas, o los que imponen manos, o los que aseguran leer el aura y también los que te cobran un café a precio de whisky de importación para luego leer los posos. La inocencia es lo que cuenta y si uno está convencido de que el futuro cabe en una baraja de cartas, enhorabuena. Dicen los expertos que la gente acude a preguntar sobre todo por el amor, y una persona enamorada a la que otro coge las manos se abre como una flor de invernadero. Normal, es cuando uno se encuentra más frágil. La cuestión es acertar en manos de quién ponemos nuestro destino, y no lo digo por las brujas sino por la pareja que vayamos a elegir. Y que no nos dejemos impresionar por un mangante vestido de quiromante. El hombre es un ser libre mal que le pese a veces, un hijo de la ilustración que teme y ama tanto como reza o trabaja, o duda y pregunta, así que el futuro no debe ser otra cosa que aquello que hayamos sembrado con unas gotas de azar. El destino le llaman

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Leyendas a fuego

abril 2nd, 2005 - Sin categoría - Sin comentarios

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

Estimados políticos y prebostes de especial relevancia: la feria del tatuaje está aquí y no deben dejar pasar la ocasión. Si hay algo «para toda la vida», sin duda que es una marca a fuego en la piel que dura más que una mala pasión o una buena venganza.Desde luego que hay que tener valor para poner el brazo (o exponer otras cavidades blandas) y fijar una leyenda a primera sangre, luego uno queda muy lobo de mar cuando arremanga camisa y luce tatuaje según los cánones de la Piquer. Por si fuera de ayuda, por si estuvieran en la duda de elegir palabras, ahí van unas cuantas sugerencias.
A Gallardón, algo más consistente que la pulserita olímpica carmesí, por ejemplo Madrid 2012 ¡ya! en la bocamanga. Esperanza Aguirre un liberal y castiza casi ná en la cintura para lucir top ombliguero, Simancas un me dimitan por favor, Beteta el socorrido que te calles Karmele, Ana Botella soy una chica de orden, Manuel Cobo (utópico): nasío pá sufrí, Pedro Calvo tengo el carné renovado, palabrita. A Trinidad Jiménez qué guapa soy y qué tipo tengo (claro que para esculpir en la piel de Trini hay que ser muy hombre; desde que le contó a Longhi que le gusta que le sorprendan con fines de semanas exóticos, me he vuelto un experto en mapas de aventuras).

Ya puestos a sugerir, se me agolpan las ideas, ¡poco me parece una sola feria para todo lo que se puede tatuar! Un suponer: Inés Sabanés, opositora con trienios, el consejero Lamela donde dije digo, el consejero Fisas el Valle de los Caídos no es mío, Fernando Marín un poco de por favor, Concepción Dancausa aprieten el botón verde ¡ahora!, Tamayo sin palabras, Sáez igual, Romero de Tejada ahora no caigo, Alvarez del Manzano me gusta el chotis, Fernández Tapias me gustan las chatis, Florentino Pérez tengo el mejor tatuaje del mundo, Raúl López titular por derecho, Fernando Torres el equipo soy yo, Vanderlei Luxemburgo turista accidental, Arrigo Sacchi encantado de haberme conocido, Butragueño en pocas palabras, Teresa Rivero que les parta un rayo, Antonio Fernández (alcalde de Pinto) enseguida vuelvo, Enrique Cerezo al infierno ni de visita.
El sagaz lector puede sugerir los lugares para lucir el tatuaje, desde el tradicional antebrazo a la arriesgada ingle donde por culpa de una coma te pueden chamuscar el centro de gravedad.Y elijan bien porque aquí no se borra, la letra con sangre entra y ya no tiene remedio.

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Aquí no hay quien viva

abril 1st, 2005 - Sin categoría - Sin comentarios

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

Estimado vecino de la Torre de Valencia: reciba usted mi más sentido pésame por el cornalón que le ha metido la Comunidad a cuenta de las antenas, menudo meneo. No le digo más que cuando llegué anoche a casa estaba reunida la plana mayor de la escalera para preguntarse si nos podía pasar también a otros; noté cierta angustia vecinal. Es decir, si en unas antenas que se colocan en la azotea, sin mayor maldad, luego pueden operar espías del eje del mal y piratillas de las ondas, porque igual nos bombardea Bush (que cuando se le acabe lo de Irak tiene que buscar nuevas emociones).Ya no puede uno fiarse ni de las ofertas que hacen a las comunidades de vecinos. Créame que el susto lo tenemos todos en el cuerpo y lo que no se entiende es por qué tiene usted que pagar un pastón por culpa del mal uso que se le haya dado a los repetidores.Es tanto como si le hicieran corresponsable de los contenidos fraudulentos de esas emisiones, como si fuera a comisión con los vendepeines y brujas feas, una locura. Dos kilos de los antiguos que pesan como dos toneladas de las de siempre, una barbaridad, un exceso.
Torre del Oro a partir de ahora más que Torre de Valencia, donde la Comunidad de Madrid ha hecho caja sin previo aviso, demasiada saña sin mediar palabra. Ya pueden el resto de madrileños darse una vuelta por el tejado a ver qué aparatos tienen instalados, porque salvo el toro de Osborne (y si los cuernos han pasado la revisión) lo demás puede ser susceptible de demanda. Cuando no es una antena ilegal es un repetidor de telefonía con dudosos efectos para la salud, o una salida de humos que emite fritanga a la atmósfera, o un pararrayos hecho con uranio enriquecido, o un cemento con aluminosis galopante. Si nos ponemos a revisar terrazas y azoteas igual tenemos que cerrar Madrid para inventarnos otro un poco más lejos. Por eso extraña el celo de la inspección y mosquea que la multa sea tan desmesurada; si hubieran montado una timba de juego ilegal les habría salido más barato.

Para que luego digan que ver la tele o escuchar la radio sale gratis. A partir de ahora en el tejado sólo ropa tendida y pinzas de madera, porque las de plástico seguro que también contienen elementos contaminantes, y la ropa lavada de manera ecológica sin detergentes que hagan mucha espuma. Esta vez la multa se ha ido por las nubes, por lo más alto. Y mucho me temo que usted va a pagar pero los piratas lo que harán es cambiarse de campanario, por lo tanto seguirán con el chiringuito. Créame que lo siento.

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