Entradas en diciembre, 2004


‘En Navidad no todo es angula y lujo’

diciembre 28th, 2004 - Sin categoría - Sin comentarios

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

«Alguna hamburguesa me he comido» «Todo el mundo tiene miedo a invitarme a comer en su casa» / «Los hay que tragan como pavos» / «Los sumilleres lo tienen mal con el carné por puntos porque prueban muchos vinos y eso luego se nota en el alcoholímetro» / «La cocina es arte que luego se come» / «Cuchillo mal afilado te corta, seguro» /
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Estamos en la semana de la gula (y de la angula). Quién mejor que una cocinera para decirnos cómo salir indemnes de las consecuencias de la Navidad. Iria Castro acaba de impartir su clase diaria; mientras hacemos la entrevista aparece en Canal Cocina (grabada, claro). Tiene página web y un libro con La Esfera. Huele a postre, a vainilla mezclada con una colonia frutal. No puedo evitar acordarme de la canción de Vainica Doble: Siempre que vuelves a casa
Pregunta.- ¿Se puede ser cocinera sin ser vasco ni hombre?

Respuesta.- ¡Vamos! A la vista está. Perfectamente.

P.- ¿Por qué hay tan pocas cocineras?

R.- Tenga en cuenta que la cocina es un oficio muy duro.

P.-¿Alguien, en su sano juicio, le ha invitado a comer a casa?

R.- Todo el mundo tiene miedo. Creen que hay que ponerme la mousse de foie con pimienta rosa, y yo me conformo con una tortilla y unas croquetas.

P.- ¿Por qué triunfan en televisión?

R.- La cocina está más de moda. Mis espectadores tienen 20 años y son hombres.

P.- La vida es inercia. ¿Hay tiempo para cocinar?

R.- Por eso se come rápido y mal. A mi escuela vienen mujeres que piden recetas para comer bien, muchas se van a casar en breve.

P.- ¿Por qué vienen ellas y no ellos?

R.- Vienen ellos también, pero para mí la mujer tiene una sensibilidad distinta en la cocina, ni mejor ni peor.

P.- Parecen magos, ¿esos platos son de verdad?

R.- La cocina es mucho más fácil de lo que pensamos. Y no hay truco, se lo aseguro.

P.- ¿En casa somos zoquetes culinarios?

R.- Por falta de tiempo. Para que se haga una idea, una buena menestra de verduras lleva una hora. Una normal, 10 minutos.

P.- ¿Cuál es el plato más demandado?

R.- Tengo alumnas que buscan platos sofisticados para sorprender los fines de semana a sus amistades.

P.- Ésas son las pijas, supongo.

R.- Eso lo dice usted, no yo. La mayoría pide cocina de diario: guisos y platos de cuchara.

P.- ¿Qué pasa cuando luego un cenutrio se traga un plato en el que ha invertido horas?

R.- Me muero, alguna vez me ha pasado. Los hay que tragan como pavos.

P.- ¿Ha emocionado con algo suyo?

R.- ¡Sí! Eso es precioso. Me pasó con un raviol de queso de cabra: el que lo probó repitió varios días seguidos.

P.- ¿La nueva cocina les ha hecho daño?

R.- Yo me distingo por poner raciones contundentes.

P.- ¿La mejor herencia es el paladar?

R.- Es uno de los mejores tesoros que puedes dejar a tu familia.Saber comer es fundamental.

P.- ¿Cómo empieza?

R.- En casa, ayudaba a mi madre. Nos hacía cuatro tortillas a los cuatro hermanos para cenar. Mi hermano Manuel se empachó.

P.- ¿Quiénes fueron sus conejillos de indias?

R.- Mi hermano Manuel, pobriño, el que más. Probaba bizcochos que eran engrudos tirando a cemento asfáltico (risas).

P.- ¿Cómo está su hermano de salud?

R.- ¡Muy bien y muy guapo!

P.- ¿Lo suyo es arte?

R.- La cocina es arte que luego se come.

P.- Y luego en casa, ¿bocata de calamares?

R.- Infinidad de veces, muchas. He llegado cansada, harta de sartenes y me he dado al sandwich de jamón y queso.

P.- ¿Qué van a hacer los sumilleres con el carné por puntos?

R.- Lo tienen mal porque prueban muchos vinos y eso luego se nota en el alcoholímetro.

P.- ¿Se le ha visto alguna vez en un burguer?

R.- Hace tiempo que no voy pero sí que he ido. Alguna hamburguesa trapallada me he comido después del trabajo.

P.- ¿Huele muy distinto un burguer a un restaurante selecto?

R.- ¡Un poquito, sólo un poquito! (risas).

P.- ¿Por qué sólo se come en Navidad?

R.- Es una tradición que espero no se pierda. Por lo menos se come bien una vez al año.

P.- ¿Comer caro es comer bien?

R.- Hay cosas muy ricas como un buen rabo de toro estofado, no todo es angula y lujo.

P.- ¿Se parece una cocina al infierno?

R.- Es muy esclava aunque nosotros estamos en el paraíso. Hace calor pero sarna con gusto no pica. Y cuchillo mal afilado te corta, seguro.

P.- Ustedes no van de rojo como el diablo.

R.- Al revés: de blanco como los angelitos.

P.- ¿Piensa en el hambre del mundo?

R.- Si estuviese al alcance de mi mano solucionarlo intento tirar lo menos posible.

P.- ¿Lo que no mata engorda?

R.- Sí, pero que te quiten lo bailado.

P.- ¿Hay otro cielo que no sea el cielo de la boca?

R.- Sin duda, pero me lo guardo para mí.

RETRATO

Orígenes. Nacida en Vigo en 1971. Currículo. Hostelería en Santiago de Compostela. Pese a su insultante juventud ha pasado por las mejores cocinas de España, entre ellas Cabo Mayor y Club 31.Hizo la Vuelta a España según sus fogones: desde Casa Robles, en Sevilla, a La Zamorana, en Gijón. También es sumiller, experta en vino. En Canal Cocina lleva tres años, es una de sus estrellas. Aficiones.«De pequeña quería ser azafata (no piloto,) porque llevaban falda.Me sigue gustando la moda». Debilidades. «Me muero por un queso, almendras y aceitunas». Virtudes. «Trabajadora, tenaz y muy cabezona». Defectos. «Exijo demasiado».

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‘Hay días en los que me siento persona’

diciembre 24th, 2004 - Sin categoría - Sin comentarios

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

¿En su país hay política? «¡Paso palabra!» / «Quiero ser futbolista para ganar dinero y casarme con una modelo» / «No le encuentro gracia a bañarme, prefiero rebuscar en los contenedores, siento verdadera atracción por esa suciedad» / «¡Sin ofender! Una cosa es ser muñeco y otra, insensible. Tengo un alma que no me cabe en el cuerpo»
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Cómo ser famoso con un solo diente, el pelo pincho, la piel amarilla y un sentido del humor a prueba de días nublados. Lucho es el pequeño de la familia Lunnis, un ídolo entre la población infantil.Llegados de Lunalunera han desembarcado en TVE, han grabado un disco, una película y ahora están en carne y hueso en el Teatro Wonderland Mayor. Lucho es un gran tipo, que podría decir como el personaje de Roger Rabbit: «Yo no es que sea perfecto, es que me dibujaron así».
Pregunta.- ¿En su país hay política?

Respuesta.-¡Paso palabra!

P.- Si no hay, ¿con qué se divierten?

R.- (Risas) Sí tenemos interés por la paz, el movimiento ecológico y el cuidado del medioambiente.

P.- ¿Por qué quiere ser futbolista?

R.- ¡Para ganar dinero y casarme con una modelo! Me gusta el fútbol, pero en mi país no hay equipos de fútbol.

P.- A lo mejor Raúl cambiaba su fama por la de un Lunni.

R.- Estaría bien (y yo cogería su dinero). Me gusta la pelota porque doy patadas y rompo cristales. Soy bastante trasto.

P.- ¿No me dará una patada si no le gusta una pregunta?

R.- No soy malo.

P.- ¿De dónde le viene la locura?

R.- Por mi creatividad, soy bastante observador. Me paso el día pensando qué puedo hacer que sea divertido.

P.- ¿Y la alergia al jabón?

R.- No le encuentro la gracia a bañarme, prefiero rebuscar en los contenedores, siento verdadera atracción por esa suciedad.

P.- ¿No es divertido el baño?

R.- ¿Para qué?, si me voy a tirar al suelo y enseguida me voy a ensuciar.

P.- ¿Dígame un sitio divertido?

R.- Si te lo quieres pasar bien, no lo dudes: acude a un vertedero.

P.- ¿Hay colonias para los Lunnis?

R.- La única que conozco es la que me pone los domingos mi madre, para ir a misa, y que se me quede el pelo estirado.

P.- ¿Alma o relleno de gomaespuma?

R.- ¡Sin ofender, oiga! Una cosa es ser muñeco y otra, insensible.Tengo un alma que no me cabe en el cuerpo.

P.- ¿Su colega Lublu es más intelectual?

R.- Más que yo, seguro, a Lublu le gusta la poesía, pero luego lo compensa con su pasión por los polvorones, que una cosa es ser poeta y otra, pasar hambre.

P.- ¿Hay días en los que se siente un muñeco de trapo?

R.- Sí, esas mañanas grises. Hay días en los que me levanto y me siento una persona pero se me pasa cuando veo a mis amigos.

P.- ¿Dónde transbordo para Lunalunera?

R.- Fácil: donde todo el mundo, en Sol.

P.- ¿Va muy cargada esa línea?

R.- Sí, hasta arriba. Tienes que sacar el billete con mucha antelación.

P.- ¿En Lunalunera hay atascos, como en Madrid?

R.- Lo mismo o peor, no se crea. Allí también la gente es muy despistada y dice «ahora vengo» y te dejan la nave en doble fila.

P.- ¿Usted cómo viene a trabajar?

R.- Como todo el mundo: en la nave espacial de Lula. Pero aterrizamos en el escenario porque una vez la dejamos en la calle Mayor y nos pusieron una multa.

P.- ¿El alcalde sería capaz de llevársela?

R.- (Risa) Como le cuento. La grúa en la Tierra no descansa.

P.- ¿Queda algún niño que no le conozca?

R.- Por lo que me cuentan cuando me ven por la calle, creo que no.

P.- ¿Y qué le dicen?

R.- Sin falsa modestia le puedo decir que me gritan: «Lucho eres el mejor». Ya estoy acostumbrado.

P.- ¿Se ruboriza con las cosas bonitas?

R.- Sí, sí paso del amarillo al rojo. Me pongo como un semáforo.

P.- ¿Su vida es un musical?

R.- En Lunalunera cantamos mucho, cualquier motivo es bueno para entonar la voz.

P.- ¿Le gusta Bisbal?

R.- Un poquito cursi, no me compare con él. A mí me va la música más marchosa.

P.- Disculpe: ¿tiene usted sexo?

R.- ¡Soy un chico, o acaso no se me nota!

P.- ¿Problemas con el amor?

R.- Cuando mi profesora le hace caso a otro compañero me pongo celoso.

P.- ¿Se acuesta a las nueve, como dice la canción?

R.- Sí claro

P.- Entonces no ve el Telediario, ¡qué suerte tiene!

R.- Casi mejor, porque para ver cosas malas prefiero quedarme en la cama.

P.- ¿La vida es sueño, amigo?

R.- Sí. Hay que soñar mucho y no dejar de hacerlo nunca para crecer.

P.- Sólo un diente, ¿miedo al dentista?

R.- Algunos me dicen: «¡Cuñaaao!»

P.- Un Lunni, cuando se hace mayor, ¿en qué se convierte?

R.- A mí me gustaría llegar a ser un gran científico.

RETRATO

Orígenes. Nació en Lunalunera y ha cumplido los tres años. Currículo.Uno de los cuatro pequeños de la familia de los Lunnis, que para su corta edad ha hecho una meteórica carrera hacia la fama. Con un solo diente, el pelo pincho y la piel amarilla se ha convertido en un icono infantil. Inmodestamente reconoce que es el favorito de muchos niños. Aficiones. Le gusta jugar al fútbol y gastar muchas bromas. Debilidades. Las chicas, sobre todo Lumbrela, su profesora del colegio porque canta muy bien y hace otras cosas (también muy bien). Virtudes. Muy divertido, sociable, abierto y amigo de sus amigos. Defectos. «Que soy perfecto».

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‘El Prado es la institución más inasequible’

diciembre 17th, 2004 - Sin categoría - Sin comentarios

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

«La labor de un director consiste en repartir vaselina por todas partes» / «Cuando estás rodando a un palmo de ‘Las Meninas’ no puedes ni respirar» / «Después de la mancha roja de la guerra apareció la mancha gris de ruindad de los vencedores» / ¿Su cuadro favorito? «Otro de los que salió de Madrid: ‘El jardín de las delicias’, de El Bosco»
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Azaña dijo: «Antes que salvar a la República debemos salvar al Museo del Prado». Alberto Porlan ha hecho una película documental Las Cajas Españolas, premiada en el Festival de Cine de Valladolid, donde se cuenta lo que no viene en los libros de Historia. Si hoy disfrutamos de los cuadros se debe al ímprobo trabajo de unos hombres de la República que los llevaron hasta Suiza y de ahí regresaron en plena II Guerra Mundial. En su honor colocaron una breve placa en el Museo 67 años después.
Pregunta.- En una película sobre cuadros, ¿usted qué pinta?

Respuesta.- (Risas) La labor de un director consiste en repartir vaselina por todas partes, para que no se agote el entusiasmo natural de hacer un rodaje en este país.

P.- ¿La película es un acto de justicia?

R.- No diría tanto. He tratado de contar la verdad de una forma contenida. Sólo narro los hechos.

P.- ¿Franco quería bombardear el Prado?

R.- No lo creo, amigo. No me cabe en la cabeza, pero el 16 de noviembre de 1936 cayeron varias bombas dentro.

P.- ¿Quiénes fueron?

R.- Los nacionales, pero se han perdido los partes de vuelo, no se puede precisar quiénes fueron ni quién los mandaba.

P.- ¿Buscaban al agregado militar soviético?

R.- Es posible, la delegación soviética estaba en el hotel Savoy, muy cerca, igual que el Ritz, que fue un Hospital de Sangre donde murió Durruti el 20 de noviembre.

P.- ¿No fue una locura sacar los cuadros? ¿Qué se hubiera dicho de haberse estropeado alguno?

R.- No tuvieron más remedio que llevárselos. Las cajas del Banco de España no eran las adecuadas.

P.- ¿En algún momento la República pensó venderlos?

R.- Nunca. Pero en un documental comunista se decía que podrían costear diez años más de guerra.

P.- ¿Le costó mucho rodar en El Prado?

R.- El Museo del Prado es la institución más difícil y más inasequible de España.

P.- ¿Es el único que ha filmado de noche en su interior?

R.- Desde luego con cien figurantes dando vueltas creo que sí.

P.- ¿Se puso nervioso?

R.- Cuando estás rodando a un palmo de Las Meninas no puedes ni respirar.

P.- ¿Cómo se entiende que de aquello sólo haya una breve placa?

R.- Colocada el año pasado. Hasta entonces se dijo de todo, hasta que los cuadros se los llevaron los comunistas para sus amos rusos.

P.- ¿Ha hecho la película por amor?

R.- Más bien por la admiración que me produjo el pintor Timoteo Pérez Rubio, el responsable de la expedición y marido de Rosa Chacel.

P.- ¿Sabe si volvió al Prado?

R.- Estuvo en Madrid, en 1973, cuando se organizó una exposición de su obra. Y creo que sí volvió al Prado.

P.- ¿Nunca nadie se lo agradeció?

R.- Nunca, ni aunque fuera una carta de reconocimiento por su labor en pro del patrimonio nacional. Después de la mancha roja de la guerra apareció la mancha gris de ruindad de los vencedores.

P.- ¿Quién publicó que los cuadros habían sido recuperados «gracias a la sagacidad del Caudillo»?

R.- El diario Abc de aquel momento. Fue una solución mágica para explicar cómo volvieron los cuadros.

P.- ¿En realidad cómo volvieron?

R.- Timoteo y su equipo pactaron con un comité internacional de arte. Los que participaron aprendieron cosas que luego pusieron en práctica en Francia, durante la II Guerra Mundial.

P.- ¿Su cuadro favorito cuál es?

R.- Otro de los que salió de Madrid: El jardín de las delicias, de El Bosco.

P.- ¿Es uno de los habituales del Prado, aunque suban la entrada?

R.- Sí, sí, he pasado muchísimas horas de mi vida allí.

P.- ¿Será verdad que los japoneses que hacen cola son siempre los mismos?

R.- (Risas) Eso es un bulo, no haga caso.

P.- Azaña dijo que repúblicas podía haber más, pero el Prado era único…

R.- Sí a las dos, a la República y al valor del museo. Puede haber más repúblicas en España.

P.- ¿No vivirá en Velázquez esquina con Goya?

R.- (Risas) No, pero creo que se ven unos cuadros estupendos en esa esquina.

P.- ¿Ha pensando que cuando su película vaya a televisión tendrá que competir con Gran Hermano?

R.- Sí lo pienso y hasta dónde y en qué momento entrará la publicidad.Lo único que espero es que no sean anuncios-acoso, tipo: «¡Llama ahora!». Ya nadie habla de usted.

RETRATO

Orígenes. Madrid, 1947, calle de San Bernardo. Aprendió a leer viendo los carteles de cine de la Gran Vía. Currículo. Licenciado en Filología, escritor de poesía, novela y ensayo. En cine ha escrito guiones hasta que dirige su primera película Cajas Españolas, II Premio en el Festival de Cine de Valladolid. Ha hecho también guiones de televisión. Aficiones. «Casi todas intelectuales.Me interesa la Guerra Civil, hecho histórico mal contado por culpa del maniqueísmo». Debilidades. «Poco flexible con las cosas que detesto». Virtudes. «Tenaz y muy poco apegado al vil metal». Defectos.«Rígido, vehemente llegado el caso, aunque trato de librarme de ese corsé».

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‘Hago milagros a 20 duros’

diciembre 16th, 2004 - Sin categoría - Sin comentarios

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

«Aquí se dice: En la Cava Baja, la vista es la que trabaja» / «Me gusta Miguel Hernández porque era cabrero, y yo soy cochero» / «Como Ortega, busco gente eminente de forma continua» / «A la gente le aconsejo que se compre un coche. El transporte público para el alcalde» / «Como voy a resucitar, volveré a Lucio»
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Tiene el verbo agradable y gracia castiza -«Nunca me he emborrachado, nunca he pagado una entrada de fútbol, ni a una mujer. En la espalda llevo un cartel que dice ‘genuino y singular’»-. Los clientes de Lucio le aprecian porque siempre tiene un chascarrillo a punto. Si pueden, no se lo pierdan, pero dense prisa porque dentro de un año deja el oficio, y a partir de ese momento que venga la grúa a por él, si quiere. Julio se ha sentado en el mismo lugar que políticos, artistas, banqueros y reyes.
Pregunta.- ¿Se ha sentido como uno de ellos?

Respuesta.- Nunca me han hecho de menos, pero tampoco me he sentido como ellos.

P.- ¿Hay que ser prudente?

R.- Cuando vienen políticos importantes me alejo de la puerta para que no los confundan conmigo. Tengo una moral muy amplia.

P.- ¿Tiene carné de conducir?

R.- ¡Sí! El primera especial.

P.- ¿Hace frío en la calle?

R.- Mucho, pero como nos movemos no lo sentimos tanto.

P.- ¿Qué ley impera?

R.- La del más listo. Aquí se dice: «En la Cava Baja la vista es la que trabaja».

P.- ¿Es usted el Séneca de la Cava Baja?

R.- Igual sí. Tengo tres ojos, los dos habituales y otro en la nuca.

P.- ¿Un poeta con llaves?

R.- La poesía es una de mis pasiones: García Lorca, Machado y Hernández.

P.- Ninguno de los tres tenía coche

R.- Si hubieran vivido hoy, sí. Me gusta Miguel Hernández porque era cabrero, y yo soy cochero.

P.- ¿De dónde le viene la afición a la música clásica?

R.- A todos los espíritus sensibles nos gusta. Le pasa a todo el que piensa y trasciende. Si puede, escuche El trino del diablo de Giuseppe Tartini.

P.- ¿Y a los libros antiguos?

R.- Los encuentro en los cubos de basura y en los puestos del Paseo del Prado. Cuando veo algo raro, me asomo.

P.- ¿Se ha encontrado algo bueno?

R.- En una basura, a mí mismo.

P.- ¿Y en qué estado estaba?

R.- Fíjese cómo sería que le he dicho al de arriba que la próxima vida sea la mitad de buena que ésta.

P.- ¿Es un orteguiano?

R.- Como Ortega, busco a gente eminente de forma continua.

P.- ¿Los dueños se parecen a sus coches?

R.- Sí, hasta cierto punto. De joven me encantaban los buenos, ahora me da igual.

P.- ¿Cuál es el más extraordinario que ha aparcado?

R.- El último ha sido un Bentley biplaza. Había cola como si fuera una exposición.

P.- ¿Ya no se lleva la foto con el «papá no corras»?

R.- Eso tuvo su época. Ahora dicen «papá vuelve», hay muchos divorcios.

P.- ¿Por qué los coches cada día tienen más tecnología, pero se conduce peor?

R.- Porque la gente accede a ellos sin tener cultura automovilística.

P.- ¿Le han pedido aparcar una bici?

R.- Me han dejado de todo. Miguel de la Cuadra trae un todoterreno de cuando Franco hacía oposiciones para cabo.

P.- El Ayuntamiento quiere acabar con su sector.

R.- Gallardón nos quiere mucho Pretende arreglar Madrid y la toma con nosotros. Madrid no tiene arreglo.

P.- Lucio es famoso por sus «huevos estrellados», pero usted no puede hacer los «coches estrellados».

R.- (Risas) De momento, no.

P.- ¿La gente deja secretos en su coche?

R.- Un día me encontré un libro de Camino, de Escrivá de Balaguer.

P.- ¿Y le confiesan muchas cosas?

R.- El primer precepto de la humildad es escuchar. Lo hago con los que no tienen con quien hablar, claro.

P.- ¿Queda algo de castizo en Madrid?

R.- Sí, pero muy arraigado en la gente mayor. Aquí al lado vive un chispero de los que va al entierro de la sardina.

P.- ¿Lo más surrealista de su calle?

R.- Marta, una indigente que lleva 10 años durmiendo bajo la Luna. Han abierto un bar cerca de su sitio habitual y los ha denunciado porque ella ya estaba antes ahí.

P.- ¿Tiene coche o recomienda el transporte público?

R.- A la gente le aconsejo fervorosamente que se compre un coche: El transporte público para el alcalde.

P.- ¿Y dónde lo aparca?

R.- Donde puedo. Yo hago milagros a 20 duros.

P.- Cuando se jubile, ¿le harán una estatua?

R.- No, porque la va a tirar el viento. Como voy a resucitar, volveré a Lucio.

RETRATO

Orígenes. Madrid, 1943, Lavapiés: «De puro chulo que soy, me almidono los calzoncillos, me saco raya a los calcetines y duermo en jarras». Currículo.Al acabar la mili, conoce a Jaime de Mora y Aragón y a Alfonso de Hohenlohe, que se lo llevan a Marbella para ocuparse de los coches de los ricos. De ahí, a San Pancracio en Madrid (un local de chicas que fuman y salen por la noche) y luego al tablao Las Brujas. Lleva 23 años en Casa Lucio. Aficiones. «Libros y música clásica». Debilidades. «Muy soberbio. Hay que amar al prójimo, pero es que no lo encuentro». Virtudes. «Que las digan los demás».Defectos. «Soy el más defectuoso».

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‘Mi matrimonio fue de octavo de pianola’

diciembre 8th, 2004 - Sin categoría - Sin comentarios

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

CON MUCHA CARA / «Me dan mucha risa los títulos nobiliarios y los que ejercen de algo» / «El libro es una terapia después de haberlo pasado francamente mal» / «A mi ex tiene que protegerlo ADENA» / «Se equivocó: no tengo tarjetas de crédito, soy pobre» / «Las americanas son las que se casan seis veces, ¡qué afición más tonta!» / «No vuelvo con él ni por un burro de oro»
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Se nota en su forma de hablar que se ha criado en la alta sociedad vasca. Begoña Aranguren estuvo casada con el aristócrata Jose Luis de Vilallonga. Resultado de ese desencuentro personal es el libro Vilallonga. Un Diamante en Bruto (La Esfera). Las páginas tienen un gran sentido del humor aunque lo que cuenta es muy serio. Ha hecho la autopsia en caliente a una clase social en declive.
Pregunta.- En la primera cita, el marqués se le desmaya. ¿Eso es empezar bien?

Respuesta.- Se cayó al suelo en el Palace, pensaba que se iba a morir con el consiguiente escándalo, imagine: yo estaba casada.

P.- ¿Se temió lo peor?

R.- Ya veía los titulares: Vilallonga muere en brazos de periodista vasca.

P.- ¿Por qué se desmayó?

R.- Uno de esos extraños efectos que provoca el alcohol en las personas.

P.- ¿Por qué le llama «el marqués» y no por su nombre?

R.- A mí me dan mucha risa los títulos nobiliarios y los que ejercen de algo. Él va a ratos de progre y a ratos de marqués, es gracioso.

P.- ¿El libro es una venganza?

R.- Para nada. Antes es una terapia después de haberlo pasado francamente mal.

P.- ¿Le persigue la prensa del corazón?

R.- Es terrible, sin parar. Como son colegas les pido que me comprendan.

P.- ¿Será verdad que el príncipe azul destiñe?

R.- Aunque el marqués dice que soy una mala ama de casa, sé que hay una lejía que es para colores, así no destiñe.

P.- ¿Será que la aristocracia es asín?

R.- En general no me atrevo a hablar, pero a mi ex tiene que protegerlo ADENA porque es asín.

P.- ¿Urge crear un Día Internacional del Marqués?

R.- Sí, es el último de Filipinas. Alguien que asegura que todos los personajes del siglo XX querían almorzar con él es un especimen único.

P.- ¿El amor no es para toda la vida?

R.- Me hubiera encantado encontrarlo. Yo no he triunfado en el amor, el trabajo es una chorrada.

P.- ¿Cada vez que llame del programa Epílogo los personajes se tienen que echar a temblar?

R.- No, gracias al cielo damos suerte, no se nos muere ninguno.A veces me pregunto si es que han muerto, pero yo no me he enterado (risas).

P.- ¿Entre los dos no hubo amor a primera VISA?

R.- (Risas) No, fue a primera vista porque el marqués carecía de tarjetas. Quizá se equivocó al pensar que yo tenía una colección de tarjetas de crédito, y yo soy pobre.

P.- ¿Ha pensado incluir la frase de Paquita la del Barrio: «tres veces te engañé, la primera por capricho, la segunda por coraje y la tercera por placer»?

R.- Eso es maravilloso, no sabía que era de ella. Estamos de acuerdo.

P.- ¿Cómo una mujer inteligente cae en un laberinto?

R.- Decía Ortega que el amor es una enfermedad mental transitoria, creo que hay que vivirlo aunque salga mal. Mi ingenuidad fue pensar que él había cambiado.

P.- Zoé Valdés a los segundos matrimonios les llama «bodas en segundas náuseas».

R.- Yo hice doblete, las americanas son las que se casan seis veces, ¡qué afición más tonta!

P.- ¿Los aristócratas tienen lista de bodas?

R.- Nosotros no la tuvimos, pero su hijo Fabricio sí, y se pasaba el día contando lo que le habían regalado en dinero.

P.- En una sentencia consta que le pegó.

R.- Sí, pero yo también le di aunque mide dos metros. Le tenía muchas ganas a esa cara de Netol que tiene.

P.- Podemos hacer risas, pero usted lo ha pasado fatal.

R.- Algo peor que fatal. Me he sentido muy sola en una tragedia, pero quiero que la gente se ría leyendo.

P.- ¿La aristocracia no tiene modales?

R.- El hábito no hace al monje. Se puede ser un hortera con una corona bordada en las camisas. Yo descubrí que aquel personaje fascinante no lo era tanto.

P.- Visto de cerca, ¿el monumento no era tan bonito?

R.- Era falso, era un títere. Mi matrimonio fue de octavo de pianola.

P.- ¿Tienen un metalenguaje los aristócratas?

R.- Sí, por ejemplo a cenar le llaman almorzar. Juegan a impresionarse entre ellos mismos, pero fuera de su círculo son ridículos.

P.- ¿Cómo se escapa?

R.- Fue como salir de una secta; lo fuerte fue cuando me amenazó con lanzarme un pesado cenicero a la cabeza.

P.- ¿Si se juntan (si fuera posible), harán un libro a medias?

R.- Espero que no, (risas). No me vuelvo a unir con él ni por un burro de oro. Si me necesitara, allí estaría, pero sé que tiene un amor propio muy mal colocado y nunca lo hará.

RETRATO

Orígenes. Nacida en Bilbao en 1949. Currículo. «En el ridículum vitae ponga usted periodista y escritora. Además, dirijo el programa Epílogo de Canal Plus. Y añada que soy aprendiz de vivir bien». Aficiones.«Lectura y cada vez más la naturaleza. Y algo que consiste en no hacer nada y que mi madre traducía por ‘estar’». Debilidades.«Como poco porque llega un momento en el que tienes que elegir entre el culo y la cara. Yo elijo no ser culona. Me gustan los gin-tonics». Virtudes. «Soy muy franca aunque me traiga problemas». Defectos.«Creo que tiendo al egoísmo en defensa propia. Odio a la gente mal educada, ¡que se compren un libro de urbanidad, caramba!».

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‘No tengo pluma, tengo un abanico’

diciembre 7th, 2004 - Sin categoría - Sin comentarios

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

«Soy un español multirracial» / «Cuando llego al orgasmo doy las gracias a mi compañero» / «El españolito de a pie suele ser bastante gilipollas: toma champán y se olvida del cava» / «Es terrible no ver a Amparo Baró en un teatro, sino en una serie de televisión» / «Fraga está rodeado de lobos y sabe que no hay futuro después de él»
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Viene orgulloso porque se acaba de reencontrar con los compañeros de Colegio Mayor que le han dicho: «Sigues siendo el mismo cabrón de siempre». En una inauguración con el alcalde de A Coruña, el abad de la Catedral, Fraga y él Fraga dijo: «Estamos todos: la derecha, la izquierda, la Iglesia y el diablo». Asume el papel de mosca cojonera sin titubear. Desde el pasado día 1, como empresario, con su obra Terapia a las 6 en el Muñoz Seca.
Pregunta.- Español y brillante, ¿qué contradicción?

Respuesta.- Soy un español multirracial. Nacido en Galicia, gallego de base, valenciano también, tengo influencia mediterránea en mi pintura, canario porque allí vive la persona a la que quiero, madrileño y vasco porque allí debuté en un teatro.

P.- Con esas cualidades, ¿por qué no se hizo político?

R.- Porque no sé mentir (risas).

P.- ¿Antes muerta que sencilla?

R.- Sí, sí siempre. En este país tenemos que vender peineta y volante, no nos arrepintamos de nuestra historia.

P.- ¿No cuidamos nuestra imagen?

R.- El españolito de a pie suele ser bastante gilipollas. Toma champán francés y se olvida del cava catalán.

P.- ¿Le gustó la niña que ganó Eurojunior con esa canción?

R.- Claro. Según un amigo, yo no tengo pluma, tengo abanico.

P.- Después de 30 años haciendo humor, ¿le queda algún amigo?

R.- Sí, porque en mis espectáculos no hay odio. Pedro Ruiz es un cirujano que deja el cadáver encima de la mesa. Tip y Coll eran psiquiatras; Mari Carmen, pediatra; yo soy acupuntor. Pincho para joder lo justo.

P.- ¿Nunca le han dado ganas de apretar un poco más?

R.- Sí, pero si cruzo paso al esperpento y la saña no me gusta.

P.- La-saña mejor al horno

R.- (Risas) ¡Claro! Y muy hecha.

P.- Cuando dicen que el último ríe mejor, ¿es por Fraga?

R.- Fraga está rodeado de lobos y sabe que no hay futuro después de él, por eso no se va.

P.- ¿Se lo ha dicho?

R.- Una vez le solté que no estaba de acuerdo con sus ideas, pero que más vale tonto de frente que cabrón de lado.

P.- Los ángeles no tienen sexo, ¿entonces para qué ir al cielo?

R.- Los ángeles tienen pluma y con eso les llega. Y los arcángeles un plumón de narices.

P.- ¿Un orgasmo es cosa divina?

R.- Ahí uno lo olvida todo. Un momento religioso. Yo cuando llego le doy las gracias a mi compañero.

P.- ¿Siempre tiene una frase brillante para un momento oportuno?

R.- No las busco, que conste. Me agota la gente que acude a frases de otros para enmascarar su verdadera opinión.

P.- ¿No se cansa de ser sublime sin interrupción?

R.- Eso es mentira, nadie lo es. Ni Groucho, ni Chaplin, ni Gila lo fueron. Otra cosa es que tengas que asumir el apodo de «genial» que te colocan.

P.- Todo humor tiene un lado ácido, un lado tierno y un lado irónico, ¿usted como lleva la mezcla?

R.- Mezcla muy española como si fuera un abanico. Mi humor es un toque de humor negro, de ternura, de acidez, de corazón, de cariño pero nunca burlas con defectos físicos.

P.- ¿Cómo se lleva con el prójimo?

R.- Cada vez quiero más a la gente por sus defectos.

P.- ¿Duerme bien por la noche?

R.- Duermo de puta madre aunque estoy educado en una conciencia excesivamente recta. En mi casa no se podía traicionar a un amigo.

P.- Ahora empresario, ¿qué gracia tiene?

R.- Ninguna, para ser sinceros; con la gira de Cosas mías pago los gastos del Teatro Amaya. En esta sociedad, el teatro es el estreno enfermo que nunca acaba de morir.

P.- ¿Algo en contra de los monólogos?

R.- Sí, que hemos olvidado la comedia seria. Es terrible no ver a Amparo Baró en un teatro, sino en una serie de televisión.

P.- ¿Está bonito llamar la atención a los que van al baño?

R.- Sí está bonito. Lo hacía con las marquesas del visón que iban a verme a Cleofás. El mensaje era: ‘Usted mea como todo el mundo’.

P.- ¿Conseguirá que la Academia cambie «el agua de borrajas» por expresión de cierta importancia?

R.- (Risas) Me gustaría que se añadiera una segunda acepción: «cosas de un conocido cómico que las dejaba caer».

P.- ¿Sigue llevando el tríptico con la Virgen del Perpetuo Socorro?

R.- Siempre, la llamo «la Perpe» y le digo: ¡ayúdame, coño!

P.- ¿Ha pensado que igual le canonizan?

R.- No, como soy homosexual no se atreverían. Y a mí me gusta la santidad de la gente de a pie. Ésa sí.

RETRATO

Orígenes. Nace en Orense, el 25 de diciembre de 1949. Currículo.Arquitecto técnico, pintor, humorista. En el año 1972, gana el Premio de la Canción Universitaria, en Valencia. «Hacía canción protesta cantada en gallego y traducida al valenciano». Autor de 14 libros y 100 exposiciones como pintor. Su mayor éxito en Madrid, tres años en la discoteca Cleofás, en la que se doctoró en ácida jocosidad. Aficiones. «Fotografía, leer como necesidad». Debilidades. «Como no creo en las debilidades ». Virtudes. «Tremendamente trabajador y creyente en la amistad». Defectos. «He sido muy tajante en mis opiniones. Los años me han suavizado».

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Público taurino

diciembre 4th, 2004 - Sin categoría - Sin comentarios

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

Una vez le preguntaron a Curro Romero qué público prefería para sus faenas, si el de Las Ventas de Madrid o el de La Real Maestranza de Sevilla, y el torero respondió: «A mí el público que me gusta es el del tenis porque están callados y aplauden lo justo». Pero eso ocurrió hace mucho, cuando Juan José Castillo narraba las jugadas como un gentleman de la televisión en blanco y negro, prodigiosa voz la suya que hacía más estilizadas las voleas de Santana, fue él quién patentó aquella expresión multiusos: «¡Entró, entró!» En aquellos tiempos si alguien tosía en mitad de un set se le echaba de la pista entre murmullos de desaprobación. Ahora es distinto: el respetable que acude a las canchas lo hace para disfrutar del espectáculo en su sentido más lúdico, incluso con bocinas futboleras.
Pretender que el personal en La Cartuja guarde un circunspecto silencio como en Wimbledon es una estupidez. Y estoy convencido de que para los jugadores es un festival de adrenalina sentir el aliento colectivo de una masa que ruge; Rafael Nadal disfrutaba con los coros palmeros que le hacían desde las gradas, y torero él se sintió más sobre albero maestrante que sobre tierra batida, ahí se le vieron quites y adornos, escenas de peligro y también toreo de salón. Sevilla ha dado ejemplo de cómo se puede remendar un deporte creado por los británicos para las aburridas tardes de té y risitas a media voz, para dotarlo de sangre española en las venas. Lo que se vive en el pabellón es un ambiente de final copera que le da otro aire distinto, más vivo. Nada que ver con los aplausos rácanos de Roland Garros, donde acude el pijerío parisino para estampar las gradas con los colores de moda. En Roland Garros hay gente que parece bajada de un cuadro, sólo les falta ponerse un marco para subrayar la indiferencia burguesa, esa apatía natural que viene con los cromosomas y distingue del pueblo llano. Me refiero a ese amplio colectivo de los «antes muerta que sencilla».

Sevilla es otra cosa. Lo sabían los organizadores, habían calculado muy bien la presión que podía ejercer el público y buena parte del éxito del equipo español es suyo. Cuando convenía a Nadal y Moyà, el público hacía el campo más ancho y luego lo estrechaba para defender, es un simple ejercicio de práctica con el diafragma, cuestión de retener la respiración en el momento oportuno. Y luego «un poquito de por favor», un «oé, oé, oé» para minar la moral estadounidense.

Este sentido lúdico del tenis, tan distinto a cómo era, tiene un lado negativo para el juez de silla. El del partido Nadal-Roddick habrá terminado sordo, los tímpanos huecos como si alguien hubiera hecho una mudanza en el interior de las orejas. El pobre hombre intentaba poner orden con el protocolo habitual pero sus «silencio, please. Grasiasss», acento de Wisconsin, sólo contribuían al cachondeo general. Tan quemado salió que me cuentan que se va a pasar a la petanca, al menos allí las bolas caen sobre un suelo mullido y la gente se excita menos.

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