Entradas en mayo, 2004


Rómulo, Remo y… Alberto Ruiz-Gallardón

mayo 26th, 2004 - Sin categoría - Sin comentarios

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

Rómulo y Remo eran dos becarios que se apuntaron a la teta que no era, torpes y mal orientados. Los dos fundadores de Roma comparados con Alberto Ruiz-Gallardón son dos meritorios que apenas llegan a alcanzar el relieve de la Historia. El alcalde nos convocó ayer a un desayuno y lo de menos es que el zumo de naranja era como para disolver un piquete por la vía rápida. Cuando Gallardón se fue hacia la tribuna con las manos dispuestas y el verbo caliente, Madrid comenzó a responder a las preguntas de ¿quiénes somos?, ¿de dónde venimos?, ¿estamos solos en la galaxia? Traje oscuro, a rayas, la tradicional camisa azul con corbata en tonos rojos, y ese balanceo peculiar cuando expone ideas, que apenas se aprecia si no te fijas en la punta de sus zapatos que nunca paran quietos.Cada idea se acompaña de un firme pisotón; si las suelas llevaran chapas sonarían a academia de claqué. Como el alumno aventajado de la clase, salió a la palestra a ponerle notas a sus concejales a los que aprobó, (no iba a ser de otra forma, Gallardón no es Florentino, que se arrepiente de sus pecados en público). Y, por supuesto, se aprobó a sí mismo porque para eso se llama como el personaje que más le gusta.
Si alguien en su partido (al que sólo aludió al final y por casualidad) pensaba que le iban a meter en un pozo, se han equivocado desde el oso hasta el madroño. Con su exposición a lo Castro, discurso personalista y extenuadamente largo, dejó claro que con una ciudad puede proyectar una forma de gobierno aplicable a otros niveles.Gallardón municipal no es menos activo que Gallardón autonómico, y que los demás saquen sus consecuencias. Puestos a analizar, se echó en falta algún guiño hacia la corporación municipal anterior.Vale que no le guste el chotis con el entusiasmo de Alvarez del Manzano, vale que no le ponga el organillo y las historias de la casta Susana, pero no todo arranca en una noche de triunfos de hace un año. Lo mejor es cuando anunció que había cumplido con las promesas electorales, ahí pensé que había mejorado al Creador… Gallardón hizo Madrid en un año y el resto de la legislatura la dedicó a montar en bicicleta pero sin manos. Bien mirado, los pies no los nota porque pisa el cielo.

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La función continua

mayo 24th, 2004 - Sin categoría - Sin comentarios

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

Madrid… Madrid, madre de todas las bodas: ciudad de los prodigios que hoy se levantan como si nunca hubiera pasado nada. Madrid se desmonta a sí misma y se recoge después de los grandes acontecimientos como si fuera una silla de tijera. Asombra la capacidad mágica de esta villa por reponer el pulso después de las tragedias, o a renglón seguido del cortejo de una boda real. Bendita ciudad con lluvia, o sin ella, que alberga a los pícaros del Siglo de Oro, a los buhoneros que fascinaron a Valle Inclán, a los elegantes que se meten la mano en el bolsillo «mejor que nadie», como decía Gómez de la Serna. Hoy, en los puestos de los mercados huele a lechuga fresca y a fruta recién cortada. Asombrosa recuperación la de esta ciudad que si ya es veterana, nunca llegará a la condición de vieja.
Asoma el lunes como una realidad inevitable del resto de nuestros días, como si Nacho Cano no hubiera compuesto nunca una sinfonía, como si Carolina de Mónaco no hubiera cruzado por el patio de nuestros recuerdos con figura exquisita, como si nunca hubieran mojado las nubes a una novia, como si nunca Gallardón hubiera alfombrado de claveles la Gran Vía. Tal cual se presenta el día en el que los peatones recuperan las calles una vez que se han ido las comitivas oficiales, que nos obligaron a recogernos como pájaros a los que la falta de luz les adelanta el atardecer.Repelús nos entró cuando vimos que se volvían a abrir las puertas de El Pardo (la memoria también tiene tatuajes indelebles). No se extrañe el forastero que nos visite de nuestros bostezos y estirones musculares, no es pereza, salimos de un fin de semana en el que nos han vigilado hasta los empastes de las muelas (qué peligrosa es la seguridad cuando se invoca el interés común del gran ojo selectivo).

Saber que un avión espía ya no nos controla cuando cruzamos a por el pan es un gran consuelo. La normalidad hoy es poder recuperar los atascos y meterse el dedo en la nariz sin que nos mire un centauro municipal motorizado. Disfrutar de las otras princesas civiles que taconean la mañana con la elegancia de sus cuerpos serranos que se ofrecen a mayo como rituales de fertilidad. Ya puede el oso mordisquear al madroño, el repartidor aparcar en doble fila, el ciego cantar sus cupones, la vida asomar por las bocas de metro que son el escote de la normalidad. En este Madrid que pintó Velázquez y al que pone letra a diario, Umbral, los hijos de los republicanos felicitan al hijo de un Rey. Un día más en la hoja del calendario.

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Tiembla París

mayo 19th, 2004 - Sin categoría - Sin comentarios

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

Para ser un acto de deportistas, ningún chándal con tacones (de esos tan cómodos que se utilizan para ir a comprar el pan). El alcalde nos juntó en la misma carpa donde doña Letizia le dio un centrifugado a Peñafiel del que el cronista escapó a tiempo.Gallardón ha superado el carpe diem de Horacio por el ‘días de carpa’; el resultado es una divertida jaima donde los políticos se codean y se rozan sin tensión.
Empatados con París, rápidamente entró el comecome de que hay que mejorar los cuerpos de aquí al 2012, no sea que la causa olímpica nos coja con el michelín mórbido. En esa cuestión lleva ventaja Esperanza Aguirre; la presidenta ya sale de la Puerta del Sol contenta y eso se le nota, además es la que tenía mejor silueta de los presentes. S.A.R. doña Pilar de Borbón demostró unos reflejos propios de Casillas; sabido es que no hay nada con más peligro que un periodista ávido de curiosidad, pero hay algo peor que lo supera: un periodista informatizado. Doña Pilar tropezó con uno de los cables de las televisiones y si no está atenta habríamos tenido real porrazo a tres días de la real boda.Muy cerca andaba Bernardino Lombao, el entrenador personal de Aznar, al que se le echa en falta que no camine con las manos o que haga algo circense. Ana Botella llegó justo a tiempo para que comenzara el acto y metida en una burbuja de velocidad. Junto al alcalde se sentó Trinidad Jiménez de blanco olímpico. Tan emocionados y pendientes de las imágenes de Suiza estaban que les hubiera pegado más decir «sí quiero» a «¡bieenn!». No falla, cuando hay que mostrar alegría colectiva, ya sea en acto oficial o en comunión de sobrino, reaccionamos respondiendo al grito de Fofó de: «¿cómo están ustedes?».

A Florentino Pérez le buscaba Arturo Valls, al que se le ha quedado sonrisa de Alfonso Guerra tras pasar por Caiga Quién Caiga, pero el presidente del Real Madrid estaba para pocas bromas y se sentó en cuarta fila, algo insólito para quién está acostumbrado a asomarse al palco de la vanidad. El más feliz, Alvarez del Manzano que recogió la flor del tiempo, el guiño olímpico. Al ex alcalde todos los homenajes le vuelven angelote de Rafael y se le pone aire de canonizado. Si a Fraga le cabía el Estado en la cabeza a Manuel Cobo le cabe toda la parte administrativa y la serenidad de ser el alcalde en la sombra. Cobo era el único capaz de descifrar el galimatías de las nominaciones sin acudir a otras fuentes, cumplía el papel del compañero de colegio que entendía de ecuaciones de segundo grado mientras los demás mirábamos como vacas sordas.

El espíritu olímpico vino hacia nosotros y ya nos dejamos llevar por la emoción del momento y la anchura de la carpa. Lo suyo habría sido una copa de vino español, pero en lugar de un recuerdo para la copla de la Piquer salió el champán. ¡Tiembla París! ¡A por tí vamos!

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Eso sí que es vida, Esperanza

mayo 10th, 2004 - Sin categoría - Sin comentarios

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

Estimado consejero de Empleo y Mujer: así se habla. Olé sus principios.Ya era hora. Repiquen las campanas, fetén-fetén; ha llegado el momento de quitarle unos kilos a la bola de hierro que arrastramos en el tobillo todos los trabajadores, un alivio si tenemos en cuenta que tiramos de ella desde que Adán pecó. Eso de ganarle motitas de polvo al reloj de arena para aprovechar el tiempo libre sí que es una conquista social de primer orden. No está mal que la autoridad competente se dé por enterada de algo que era muy comentado en la calle: la vida comienza tras los muros de la oficina. Bien está lo de la productividad y la obligación en contribuir al engrandecimiento de las empresas, pero también los empleados tienen derecho a disfrutar de su vida familiar.Ha llegado el momento de que el empresario descorra la cortina del engaño y se dé cuenta de que fuera del trabajo hay vida inteligente.
Sugiero para el anuncio que hagan ustedes que pongan de fondo la canción de Antonio Molina: soy un pobre presidiario, seguro que ilustra las imágenes y orienta mejor el mensaje. Es una gran idea concentrar la jornada en las horas productivas y no incluir las comidas, descansos, tentempiés y meriendas. En las llamadas comidas de trabajo se pierden varias vidas, y nunca son ni lo uno ni lo otro: ni se come bien, ni se trabaja un pimiento. Más bien al contrario, son la madre de todos los vicios y la principal causa de dolores abdominales y cagaleras de trompetilla. La productividad mal entendida nos lleva a la perversión de tomar a las personas como piezas en la cadena de producción: cuando se cansan se sustituyen por otras nuevas. Muy al contrario, la persona que ha descansado rinde mejor salvo, insisto, que se busque rodamientos y no personas.Conste que todavía hay muchos trabajos de producción industrial en los que los empleados tienen que pedir turno para ir al cuarto de baño, no sea que con su actitud alocada se estropee el empaquetado de galletas. Metáfora perversa del beneficio mal entendido.

La presidenta del Gobierno regional, Esperanza Aguirre, ha pedido a Juan José Güemes, su consejero de Empleo y Mujer, que empiece a desmontar el mecano de la sinrazón, aquello de camina o revienta, trabaja o fenece, curra sin beber agua. Pensemos que se trata de una partida de ajedrez y estamos en el primer movimiento, no olviden que el empresario mueve blancas y a los demás nos ha dejado las negras. Será largo y costoso, habrá que imaginar soluciones alternativas, avances prodigiosos. Lo cierto es que el primer paso ya está dado.

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Perdonen la tristeza

mayo 3rd, 2004 - Sin categoría - Sin comentarios

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

Estimado madrileño: por si acaso se le ha pasado por alto le recuerdo que ayer, ese día de chichirinabo metido en aguas y charcos, fue el Día de la Comunidad, nuestro momento de afirmación nacionalista cheli (que reivindica el churro y el vermú de grifo como señas de identidad). Jornada que no fue festiva porque cayó en domingo por caprichos del bisiesto. Tendría que hacer un salto en la memoria de trapecista del circo para recordar un 2 de mayo tan gris. Ayer ni el tiempo acompañaba, ni las ganas apetecían, ni los políticos estaban por la labor; sin nada que celebrar, este aniversario ha pasado por alto.
A poco menos de cumplirse dos meses de los atentados del 11 de marzo, la maquinaria festiva se resiste a ponerse en marcha.Normal, y eso que anuncian grandes fastos para finales de mes debido a una boda real. Ayer no se vieron chulapas y manolos, no había aire de verbena ni de chotis bailado con un radiocasete (porque ya no quedan pianolas), fue en todo caso una festividad de puertas para adentro y sin tarta. A falta de un informe sociológico que nos evalúe lo que vivimos, se me viene a la cabeza uno de los Poemas Humanos de César Vallejo: «Fue domingo en las claras orejas de mi burro, / de mi burro peruano en el Perú (Perdonen la tristeza)». Dos de Mayo clandestino y en la intimidad, más bien oculto y sin comprarle barquillos a los chavales, dándole la razón a la abuela, que le dolían los huesos porque iba a cambiar el tiempo. La primavera no termina de llegar, los ánimos no logran recuperarse y aquí llueve como en las películas de cine negro: para contribuir a la intriga. Ya no quedan espías del otro lado del telón de acero, pero el perfil de la lluvia cayendo en el ala del sombrero de una rubia que fuma, envuelta en una gabardina clara, es muy inquietante.

Aunque es cierto que ayer vi a un niño vestido de comunión, pero su madre lo llevaba envuelto en plásticos, no fuera a echar a perder el traje de pequeño brocker de Manhattan (a esa edad hay que empezar a enseñarles el recto camino que lleva a la continuidad de la estirpe). Supongo que ese chiquillo tampoco disfrutaría internado en un salón de bodas, banquetes y bautizos, uno de esos campos de concentración de las emociones que cada día abundan más. No es un feo hacia los Héroes del Dos de Mayo, tampoco una falta de respeto con nuestra historia más reciente de la Comunidad, no es una dejadez ni un olvido aposta. Sencillamente ayer no teníamos el bolsillo para cacahuetes, ni el santo para ruidos.

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