Entradas en agosto, 2008


Los vigilantes de la playa I

agosto 4th, 2008 - General - 6 Comentarios

Igual esto da para una serie. No debería distraerme de la novela pero me tengo que apartar durante un momento de la ficción para comentar un matiz muy de pantalónm corto y pelitos morenos al sol. Me refiero a ellos: los vigilantes de la playa.

Todo el litoral español está sembrado de casetas donde ellos, y ellas, se aburren mirando a la lontanaza. Y, llegado el caso del peligro, poco o nada pueden hacer puesto que las olas serán más grandes que su voluntad, o el ahogado se habrá ido hasta donde la prudencia no recomienda alcanzar.

No es que tenga escasa fe en ellos, es que recuerdo lo que un día me contó el capitán de un ferry que hace la travesía: Algeciras-Ceuta: “un botezarvavidas no jirve pá ná. Un botezarvavidas zólo zirvepá quezajoguen tosjuntos los que zeiban a ajogá por zeparao”. Traduzco del gaditano: “un bote salvavivas no sirve para nada. Un bote salva vidas sólo sirve para que se ahoguen juntos los que se iban a ahogar por separado”.

De ser cierta la teoría de este lobo de mar: ¿tiene algún sentido mantener un cuerpo de vigilantes de la playa?, ¿no será mejor enseñar al personal a que no hagan el besugo en aguas peligrosas?

¿Y si hacemos oposiciones públicas para Vigilante del Estado, y que Fraga sea el presidente del tribunal?

¡Ese cuerpo que no pase hambre!

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Los templarios

agosto 4th, 2008 - Sin categoría - Sin comentarios

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

No es que hayan regresado, nunca se fueron del todo. Un juzgado de Madrid tiene que resolver una cuita jurídica de los herederos de la Orden del Temple contra el Papa Benedicto XVI. Al secretario del Juzgado le puede dar un vahído cuando vea aproximarse las carpetas con las pruebas que reúne, (apenas), siete siglos de historia en pergaminos atados con tripas de cerdo. Los templarios, fundados por Hugo de Payens, fueron la gran burbuja financiera del siglo XIV, y como tal sucumbieron cuando se complicaron los mercados internacionales. Entiéndase por mercados el control de los caminos hacia Jerusalén, y donde dice ahora Euríbor pongan entonces a Saladino que les bajó los humos en la batalla de los Cuernos de Hattin.
Su final fue parecido al de Martinsa-Fadesa, el rey Felipe IV de Francia había contraído tantas deudas con ellos que convenció al Papa Clemente V para que les reventara el chiringuito. Era demasiada osadía consentir que el Estado estuviera en manos de caballeros mitad montes, mitad soldados. Y así fue: se encargaron purgas y al último gran maestre, Jacques de Molay, se le ató a un palo frente a Nôtre-Dame y sentenciado como herético reincidente, se le prendió candela el día de la Candelaria, (detalles que tenía el Papa).
Hasta su desaparición los templarios fueron eficaces ?agentes de cambio y bolsa? que controlaban los negocios de Roma. Tuvieron una visión de riqueza importante, fueron los mayores comerciantes de reliquias de occidente, vendían frasquitos con el sudor de la Virgen de Saidnaya, y enviaban a domicilio trocitos de la cruz de Cristo, lo que se conoce por ?lignum crucis?. Un rico pedía un fragmento de la cruz del monte del Gólgota y, una vez recibida la petición, un mensajero partía a galope con el uniforme blanco con la cruz roja en el pecho. No había bandolero que se atreviera a detener al correo porque los templarios eran finos con la espada, así que a menos de que el caballo renqueara, la reliquia estaba en su castillo en siete días a todo trotar. Pero una desacertada política económica de crecimiento desacertado, (como le ha ocurrido a Fernando Martín que de muy rico ha pasado a presunto insolvente), llevó a una especulación de la madera. Si alguien hubiera juntado las astillas que vendían los templarios se habría podido reconstruir la Gran Muralla China con palillos de dientes. Dios les castigó en el balance y de ahí a la suspensión de pagos.
En 2007, Roma hizo un proceso con los documentos que conservaba de la época; quedó claro la nulidad del decreto que acabó con la Orden. Siete siglos después podría tener razón el ahumado Jacques de Molay que murió mascullando maldiciones hasta la decimotercera generación. Como el caso llegue a Garzón se va a hinchar a tomar declaraciones, entre ellos a Felipe ?el Hermoso? por el asunto de la flota templaria desaparecida en La Rochelle.

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Los pelotas reales se divierten

agosto 3rd, 2008 - Sin categoría - Sin comentarios

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

Llega agosto y el pantalán del muelle se nos llena de pelotas, maricotis? de anillos gordos, cronistillas de revista y secundarios sin graduación. Todos a Mallorca a comentar la última hora de la Familia Real; cualquier movimiento que se haga en el entorno del Palacio de Marivent es susceptible de ser comentado, repetido, archivisto y ?requetedicho? en las televisiones de la tarde. Es tal el asedio al palacio que podríamos pensar que el rey, y su familia, más que disfrutar de las vacaciones lo que hacen en ponerse a salvo de la curiosidad insana.
Una encuesta dice que los españoles estamos convencidos de que la infanta Elena habría sido una buena reina de España; nos va la corona con independencia de quién la ejerza. Rousseau, de haber vivido en Madrid, tendría que haber montado una tahona porque nadie le hubiera comprado el discurso republicano. Manuel Azaña ya no podría decir en la tribuna del Congreso que España se ha levantado tricolor y alejada de los Borbones. Merced a las teles, y a la repetición hasta la ?suciedad? de las mismas imágenes: España desayuna, come y cena con los personajes de la monarquía. Los primos de Grecia me resultan tan familiares que si un día me los cruzo por la calle les pienso preguntar por los niños. La Familia Real es la única familia de España a la que no le hace falta viajar con la cámara de video, con grabar los programas del corazón ya tienen las mejores imágenes de su veraneo.
Pero sucede que el epítome tiene su gasto y que el cronista no puede estirar la frase y hacer malabarismos con la crónica de pantalán, y es entonces cuando llega el ridículo del peloteo y la vergüenza ajena. Hay adjetivos que mal colocados dan un disgusto a cualquiera, ¡pero qué quieren si se pasan un mes mareando con los tacones de Letizia Ortiz, las gracias de los niños o la forma de navegar del rey! Es una información cansina más que exhaustiva, y que parte del mínimo rigor hasta alcanzar el máximo rubor argumental; unos que confundirían a los trastamara con los Locomía, se atreven a hablar de dinastías.
Cuando ya no tengan más imágenes que rumiar, llegará la foto de la escalinata y nos daremos cuenta de que con menos personal Noé consiguió salvaguardar a las especies del desastre hídrico. Un año más faltará Jaime de Marichalar que le ponía el punto pijo a la aristocracia española, (le hubiera dado un vahído al saber que el rey le regalaba camisetas del ?todo a cien? a Hugo Chávez). Marichalar era el piloto de pruebas de las nuevas tendencias, un hombre que se hizo de Versace por sí mismo. Ahora que empiezan los Juegos, él era el gran ?plusmarquista? español; nunca repetía abanico.

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El leopardo

agosto 2nd, 2008 - Sin categoría - Sin comentarios

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

Se pegan. Se van a cascar. Zapatero lo sabe y por eso ha tocado la campana de las vacaciones para que los ministros se marchen a cazar gamusinos. Si Solbes hubiera aparecido ayer en el consejo de ministros con la entrevista a Miguel Sebastián, aquello habría sido un espectáculo de insultos artificiales y pirotecnia de salón. La entrevista de Pedro Simón al ministro, (metido completamente en su papel de estar ?en camisa de once varas?), tiene más peligro que el telegrama del 28 de junio de 1914 en Sarajevo. En aquel texto se contaban los disparos de Gavrilo Princip a Francisco Fernando de Austria, un argumento que sirvió para el arranque de la Gran Guerra. Pues ese telegrama lo ha superado Miguel Sebastián con creces: a Rubalcaba le llama ?horteraza? y a Bono que le pegan calcetines blancos. Al español, ya sea ministro o mozo de espadas, lo que más le irrita es que hagan bromas con su atuendo. Es divertido reírse del apartamento de los Morancos en la tele, pero ojo si alguien se mofa de mi elegante tapiz de ciervos alsacianos bebiendo en un lago.
Sebastián nos quiere a todos a 80, pero a sus compañeros los pone a cien. Para empezar debería aprender que no se dice bañador sino traje de baño, que lo de bañador es al buen gusto lo mismo que el trombo hemorroidal a su acepción común: la almorrana. No sabemos si Pérez Rubalcaba tiene un traje de baño de leopardo para las grandes ocasiones. Y, en caso de ser cierto, ¿qué pasa?, este es un país donde el mal gusto es libre. Prendas de leopardo se ven en las costas sin que el turismo se haya resentido por causa de la estética. Además, al político le gusta un toque de distinción, Narcis Serra usaba gorra de capitán de yate para arrancar el motor de la barca inflable, (la prenda no le restaba sensibilidad como pianista).
A Bono le recomienda unos calcetines blancos que son otro de los horrores de la cultura del verano, es llevar el pie escayolado para mayor lucimiento del zapato oscuro rematado en borla o en diminuto detalle hípico. Hasta aquí podíamos llegar con las ideas geniales, hacer ironías con Bono tiene su peligro. Igual que inventó el verbo ?gallardonear? para los que se quedan fuera de las listas, es capaz de inventarse el verbo ?sebastianear? para los que les puede ocurrir un accidente como decían en ?El Padrino?.
A la vuelta de las vacaciones veremos un primer consejo de ministros de lo más animado. Solbes con sus previsibles letanías del euribor y Miguel Sebastián pensando por qué no incluyó a la ?prudencia? como medida treinta y dos de su catálogo de buenas costumbres. O lo que es lo mismo: menos bombillas pero más luces. Que prepare Miguel Sebastián la jaula porque el día de su cumpleaños le van a regalar innumerables leopardos, con o sin redecilla interior.

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El gastrónomo

agosto 1st, 2008 - General - 1 Comentario

Nota.- Los que aparecen en la imagen son lo que parecen: caníbales, y lo que tienen es hambre y delante está su merienda. Aclaración para estómagos sensibles. Pasen y lean…

canibales.jpg

Se busca gastrónomo suizo, por favor avisen a la policía.

Un gastrónomo suizo tuvo a bien cenar en el prestigioso restaurante ‘El Bulli’, de Ferrá Adriá. Cuando iba a pagar dijo que salía un momento a por una tarjeta de visita, y hasta la vista. Desapareció.

Se descarta que se fugara con la cuenta porque el hombre tiene recursos, tampoco parece que le sentara mal la comida porque allí es excelente. Tampoco parece que fuera a por tabaco porque no fuma.

Lo que le faltaba a este restaurante de fama mundial es tener una leyenda con un fantasma, eso le hace subir de categoría.

Es verdad que, a veces, uno sale a la calle y luego no se acuerda a qué. Mientras la policía resuelve este asunto, (que pinta feo), nos podemos preguntar por qué hacemos cosas extrañas cuando nadie las espera.

Hay misterios que son dificiles de ‘digerir’.

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