Carniceros de sofá

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

La llamada telerealidad siempre guarda un paso por delante, lo último es un concurso en el que la gente se opera y luego sonríe ante la cámara, con sus mismos problemas, con otra cara, pero igual de imbéciles.
La tendencia es tan peligrosa que los cirujanos españoles se han bajado del carro, ?no con mi bisturí?. Hace años en Italia se puso de moda que los hombres se operaran para tener el culo de Banderas, igual que las tetas de la vigilante Anderson hicieron mucho daño en los estratos medios de la sociedad. Una vez operados y después de haberlas pasado canutas en un quirófano vuelven a su vida corriente con la misma ingratitud que un autobús se despide de sus viajeros: a otra cosa y a correr.
Antena 3Tv está a punto de pasar a la historia de la telechunga con el programa ?Cambio Radical?, donde una panoli se estira la piel o un lechuguino se pone pelo en la frente para hacerse el interesante. De tal forma que hasta tienen que llevar un certificado de que son ellos a su casa, no vayan a cerrarles la puerta diciendo que no quieren enciclopedias.
La audiencia se hace también a base de uña y carne, o a lo mejor es uña y sangre. Antes la ilusión era ir a tele a que te tocara un viaje a Palma de Mallorca, pero ahora lo suyo es que te tumben en la camilla de un hospital y te metan mano en directo. Como todo programa también tendrá sus riesgos: la televisión se juega la cuota de pantalla y los concursantes su vida; están empatados.

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