Las tormentas son una ópera natural

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

Benedetti era un señor que escribía donde Neruda había dejado el verso y que tenia una cara que parecía un dibujo trazado por Quino, (el autor de Mafalda). Gastaba bigote de Einstein y la prudencia de un señor cualquiera. Benedetti nos dejó escrito que es “conveniente y hasta necesario” tener próximo el cuerpo de la mujer que amas por si ocurre cualquiera de estas tres cosas: un desconsuelo, un apagón o una avería. Lo que quería decir es que dos juntos son mucho más que dos, (en realidad luego lo dijo en otro poema que estropeó Nacha Guevara con un lirismo exacerbado, casi cómico por cósmico). Lo que quería explicar el poeta es que la luz de los mejores momentos parte de la intimidad de dos amantes, de ahí la chispa que luego prende e ilumina aunque la estancia esté a oscuras. En el amor se puede ver aunque no haya claridad, paradoja de la pasión.
Según los partes del tiempo gran parte de España está bajo la amenaza de las tormentas, eso quiere decir que morirán mariposas y orugas que surgieron en primavera, pero también significa que es conveniente y “hasta necesario” estar acompañado por si los truenos nos despiertan de madrugada.
Es entonces cuando la naturaleza compite con la ópera y monta un espectáculo de luz y sonido que resulta inigualable; no hay castillo de fuegos artificiales que pueda competir con una tormenta en condiciones. Además, es infinitamente más sensual oler a ozono y a tierra mojada que toser con el humo de la pólvora. Y como la naturaleza no pierde el tiempo en escribir el libreto nunca nos enteramos de quién es el bueno y quién es la chica que pretende seducir, muy al contrario nos confunde con sombras alargadas de árboles asustados que huirían si tuvieras pies. A su estilo los relámpagos son grandes destellos de fotógrafo que se producen sin que nos de tiempo a sonreír. Es una ópera en varios actos, sin descanso, que termina no en aplausos sino en canto de pajaritos que salen cuando ha pasado el peligro.
Si uno tiene suerte, si ha guardado las debidas precauciones puede disfrutar de una buena tormenta. Pero cuidado porque hay peligro, tanto en las pasiones como en las descargas eléctricas de las nubes; en el primer lugar hay gente que naufraga pero los corazones rotos no vienen en la estadística, en el segundo caso hay un informe que concluye que cerca de novecientas personas murieron en España, entre 1995 y 2007, a causa de las tormentas. Es un fenómeno serio, muy a tener en cuenta, tanto o más que los accidentes domésticos que llenan las mesas de los forenses y tan espanto causan en la vecindad cuando es conocida la noticia. Pero muy agradable en caso de estar bien acompañado.

Compartir:

Etiquetas: ,

Deja una respuesta

*