Unos liberales y Leguina

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

Todo era cita culta y homenaje a lo liberal, así que en ese ambiente hubiera sido espectacular la conversión de Joaquín Leguina a la “fe verdadera” de los Tatcher, Luther King o Churchill, pero a pesar de que el copresentador y ex presidente de la Comunidad de Madrid se prestó al acto con gran entrega, no hubo arrepentimiento público. También es cierto que un verdadero liberal nunca aceptaría que su bautismo estuviera basado en un documento en cuanto lo consideraría parte de una obsoleta burocracia innecesaria.
Esperanza Aguirre es autora, y editora, de “Discursos para la libertad”, un manual culto y no al alcance de todos los públicos que congregó al sector “liberal y esperancista” del partido, de ahí las ausencias de miembros del PP del Ayuntamiento o de la calle Génova, a excepción de un aclamado Ángel Acebes, (a pesar de que no ha escrito ni una línea del libro). El vicepresidente Ignacio González en primera fila y así hasta completar un salón del Palace que se llenó también de ilustres canaperas y canaperos de los que confunden a Tocqueville con una marca de colonia. Un salón repleto como ese anuncio del metro que dice: “¿Voy bien para Príncipe Pío?”, hasta con embarazada que era una señora de la editorial. Estos últimos, los canaperos y canaperas se extasiaron un poco con la erudición de Carlos R. Braun que ese español con acento argentino que en realidad es un liberal británico de los de sillón de cuero y club antiguo, y verbo embaucador. Braun, también copresentador con Leguina, introdujo giros de voz para que el canapero no cayera en la tentación de distraerse con el papel pintado de la pared porque el libro es un manual de ideas para la reflexión, por lo tanto filosofía política en estado puro.
Además de Fernando Ramírez de Haro, (en calidad de consorte de la presidenta), y de un hijo de ambos, el acto nos desveló la presencia de la madre de Aguirre que es quién puede atestiguar lo pertinaz que es su hija cuando persigue una idea: “hace más de treinta años que defiendo los principios liberales”, dijo la presidenta. Antes de eso Joaquín Leguina había reivindicado su condición de socialista en tanto que seguidor de Giner de los Ríos, y añadió: “no comentaré el talante, (del libro), ni el buenismo porque yo no soy de esa cuerda”. Aplausos y risas.
El profesor Neira aguantó de pie la hora larga de festín liberal. Todos los autores citados en las páginas fueron cuestionados en su día por sus respectivos partidos, a Churchill le llegaron a considerar “persona no grata” en el suyo. Esperanza Aguirre dejó claro que a ella le gusta mucho la figura de Churchil, tanto para comentario de libro como para ejemplo de perseverancia política.

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