Plaza de la sordina

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

Este Ayuntamiento de Madrid no deja de sorprender, lo último es una fiesta del Orgullo Gay pero sin ruido. ¡Válgame el cielo!, lo siguiente será prohibir que cuándo se frían churros huela a aceite en la Pradera de San Isidro, o que los cohetes de la Virgen de la Paloma sólo hagan “¡pum!” pero un solo “¡pum!” bajito. Una fiesta sin ruido es como un cine mudo, puede que entretenga un rato pero sólo con el pianista no se consigue divertir a la generación del cine virtual. Por otra parte, ¿van a repartir unas manoplas para que el personal aplauda y no formen estrépito con aplausos y silbidos?
Tal y como contaba ABC este fin de semana los ancianitos de la residencia “Gravina” lo pasan pipa una vez al año con la música, la fiesta y esos jóvenes alegres que ven pasar desde sus balcones. También a los ancianitos les repartirán auriculares con volumen individual para que participen en la fiesta.
El Ayuntamiento ha decidido tornar la otrora Plaza de Chueca en Plaza de la Sordina dónde no habrá un grito más alto que otro. Fin de las verbenas al estilo clásico y comienzo de una nueva manera de ocio que desconocemos por dónde puede transcurrir, lo siguiente puede ser enviar a cada vecino un cd con la música y que lo ponga en su casa a la hora que estime oportuno siempre que no infrinja los niveles acústicos registrados por las ordenanzas. O nombrar a un delegado de público que sea la persona encargada de gritar gol en nombre del resto del estadio… no vaya a ser que se asusten los patos del Manzanares, o los vecinos de Concha Espina.
Madrid es ciudad de vanguardias y el más vanguardista de todos, Gómez de la Serna, ya dejó escrito que “el sifón sabe a pie dormido”. Pues eso, que en la Plaza de la Sordina todo serán pies dormidos y melodías acompañadas del chasquido de dedos y el socorrido “tu-tu-á” que a nadie ofende.

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