Moscú mon amour

(“OTR/Europa Press“, miércoles 9 de enero 2013)

La naturaleza le ha hecho un favor a Depardieu, el actor quería huir de la Francia de Hollande para no pagar impuestos y su físico se transformó en cosaco antes de llamar a las puertas de Putin. Al principio se conformaba con ser belga pero aquello debió parecerle poco, siglos de chistes a costa de los belgas han provocado una distancia considerable con los franceses que se los toman a guasa. Depardieu quería no pagar impuestos, hacer ruido y en la medida de lo posible encontrar un país en el que los osos no fueran mal vistos. Al final lo ha conseguido, ya tiene pasaporte ruso aunque debido al volumen del personaje quizá le hagan falta dos para cruzar las fronteras. En adelante llámenle “Depardiezky”, le pega mas.
Cuándo se trata de no pagar impuestos al personal se le aviva la neurona del conde de Montecristo: todo el mundo busca un hueco por el que escaparse. En el caso de Francia no deja de ser curioso que dos de sus figuras representativas: el orondo Depardieu que fue Astérix y Cyrano, y Brigitte Bardot que fue la cara de la “République” abandonen la causa. Ambos en dirección Moscú, B.B. se marcha porque van a acabar con la vida de dos elefantes. Si hubiera sido española le habría ganado por varios meses de ventaja a Depardieu porque aquí la polémica de los elefantes viene desde la pasada primavera aunque Hermida la pasara por alto.
Antes los ricos se escapaban a Suiza que siempre ha sido un país con mucha clase pero lo que se lleva es Moscú que está mas lejos y suena exótico. Depardieu tiene claro que allá dónde esté su cartera está su hogar, (no es el único, no vayamos a engañarnos). En España también hay “patriotas” que tributan en Mónaco o en paraísos fiscales con la impunidad que dar ser dueño de una gran fortuna. Aquí los que no se salvan son los que no pueden pagarse el billete a Moscú, aquellos que se ven entre dos abismos: el IRPF y el IVA, y bajo sus pies un foso de cocodrilos hambrientos que mantiene despiertos Montoro con una garrocha. El FMI reconoce que se equivocó en su previsión de recortes, por lo tanto no descartemos que en España alguien también reconozca su error pero las medallas a título póstumo no sirven. Sin ser tan sagaz como Depardieu, o tan crítica como B.B, con solo fijarse en la caída del consumo en Navidad dan ganas de llamar a Putin y pedirle audiencia. Y por lo que se ha visto en los primeros días de las rebajas tampoco es que enero vaya a mejorar la precaria salud de nuestros comercios.
Quitaron la momia de Lennin y lo que se lleva es hacerse una foto junto a Depardieu en la Plaza Roja que ya no es tal porque faltan parias y sobran ricos.

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