Esa lejanía llamada Bruselas

(“La Gaceta de Salamanca“, domingo 23 de marzo 2014)

De momento parece que sólo hay una candidata, Elena Valenciano, y que al PSOE le interesa más Europa que al PP que retrasa el nombre de su cabeza de cartel. Europa en concepto no parecen entes lejano y nada más erróneo porque aquí Europa somos todos y en Bruselas se cuecen las habas. Nos preocupa mucho la elección de nuestro alcalde y despreciamos las elecciones a la eurocámara por una falta de acierto en el pronóstico. De hecho en Francia la que se anuncia como gran ganadora es la hija de Le Pen, así que menos “egalité” porque cuando se trata de presentarse en Europa a los franceses les gusta quedar de antipáticos.
Ayuda poco saber que la vida del eurodiputado es la de un paquidermo al que se le recompensan los servicios prestados pagándole este momio que no llega a chollo de consejero en gran empresa pero sirve para redondear una pensión de oro por ser un ilustre “botonero”. Seis mil euros netos por acudir unos días al mes, no por estar enganchado al Parlamento durante varias semanas. Ayuda poco también saber que algunos madrugan el viernes para fichar ese día, (que no hay actividad parlamentaria), y luego salir pitando al hacia el aeropuerto, fichan para cobrar una dieta de algo que no van a realizar. Esto le ocurrió a la eurodiputada socialista española Eider Gardiazabal Rubial a la que sorprendieron en pleno acto irregular. Lo mejor es que Gardiazabal repite en las listas de Elena Valenciano, ¡a un conmilitón no se le puede dejar en el camino cuando vive gracias a esta forma de robar billetes al erario público!
Lo que se vote en el Parlamento Europeo vendrá luego al resto de países y nos tendremos que hacer cargo de las leyes que de allí emanen, por lo tanto no es un asunto baladí el voto porque tiene consecuencias que no hemos tenido en cuenta. Una vez perdido el derecho a reclamar y a pedirles que rindan cuentas de sus dietas y viajes en business tampoco nos queda la posibilidad de llamarles al orden porque se convierten en seres intocables que quizá no lleguen ni a redactar una pregunta durante toda la legislatura. Lo suyo es pasar el tiempo y leer revistas picantes como hacía Revilla en el parlamento cántabro. Ah, y quejarse porque llueve mucho tanto en Bruselas como en Estrasburgo donde los días son más cortos; ¡acabarán trasladando la eurocámara a Sanlúcar de Barrameda que tiene un clima más templado! Algunos constipados a cierta edad son terribles.
Los partidos son quienes los escogen en listas cerradas pero nuestro voto es el que les avala para pertenecer a tan selecto grupo de legisladores que tendrán plenos poderes sobre nuestro futuro. Por lo menos es para reflexionar un rato.

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