La chica de la copla

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

Con 47 años y de forma involuntaria se ha ido de este mundo una chica que ustedes desconocen aunque su nombre lo han repetido hasta la saciedad. Lucy Richardson fue la niña en la que John Lennon se inspiró para componer su famosa Lucy in the sky with diamons (para los mitómanos el tercer corte de la cara A del álbum Sargents Peppers, 1967). Durante años se creyó que la canción obedecía al acróstico de la sustancia LSD, y nada más simple que la historia de Lucy, compañera de pupitre del hijo de Lennon en la guardería. El chico pintó a su novia con colores difuminados y llamativos, más tarde se lo enseñó a su padre con la siguiente explicación: es Lucy (mi novia) está en el cielo con diamantes. Con un mensaje tan simple y un padre tan excepcional, consiguió convertir a la niña en una de las canciones más famosos del mundo.
Parte del encanto de la historia reside en la discreción de Lucy que no hizo de su vida una letra y se dedicó al cine. Otros habrían explotado hasta la saciedad su condición de verso suelto. Su fama sería todavía mayor cuando en 1974 a la australopithecus afarensis, el eslabón más remoto del ser humano le pusieron Lucy gracias a la canción. Todo el disco del sargento Pippers está cargado de una melancolía infinita, el grupo andaba en meditaciones y en fuerzas centrífugas internas que lo enviaban a pique. Fue uno de los últimos discos que hicieron juntos unos genios de Liverpool a los que jamás les estaremos lo suficientemente agradecidos.
No hay mayor honor en este mundo que te conviertan en canción. Lucy podía haber tenido funerales de jefe de Estado aunque cuentan que fue enterrada como una persona más (salvo por un detalle: junto a su tumba han depositados cristales de colores para que esté en el cielo con diamantes, tal y como Julian Lennon, su primer novio, la imaginó). Prefiero desconocer más detalles de Lucy, no me gustaría ver fotos suyas, ella es cualquier cara puesto que la canción abarca todas las emociones, ella será para siempre la chica que viajaba en un taxi de papel en un cielo surrealista donde nada guardaba su obligada proporción. Me pasa con ella lo mismo que con la mujer que inspiró la copla de Ojos Verdes, es mejor quedarnos con el estribillo que dice verdes como el trigo verde y el verde, verde limón, letra que firmaron Quiroga, León y Salvador Valverde (el poeta sevillano). Así como nunca he querido ver el encanto de La chica de Inapema que glosó Vinicius de Moraes ahora que peina canas.
Hoy Lucy está de verdad en el cielo, por lo tanto se ha cumplido la canción. Larga vida a los que van de boca en boca como parte de la tradición de un pueblo.

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