Sonrisas de hiena y bufones

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

A mí las hienas siempre me han parecido animalitos muy respetables, cada uno expresa su efusividad como le sale, más me molestan las risas a destiempo y los palmeros de la información. Debe resultar muy progre y muy jocoso reírse del trabajo de otros compañeros y darse codazos llamando idiotas a quienes no piensan (o escriben) como tú. Algunos expiden carné de intelectual como en las ferias se despacha el algodón dulce.
La tele cumple hoy 50 años, lo que no quiere decir que sea un electrodoméstico adulto, para algunas cosas tiene una ingenuidad de elefante rosa. Ya sé que no son los tiempos de La Codorniz, me queda claro que triunfa el brochazo grueso y la patada en la espinilla. En pro de la audiencia hay quien siembra de cáscaras de plátano las aceras y deja una cámara de video conectada toda la noche para luego despiparse con las caídas. La distancia entre el humor y la canallada es la misma que separa a una risa de un estornudo, ambas son estruendosas pero sólo una es inteligente. Pero la tele tiene un ritmo y marca una estética que soporta todo gracias a unas capas de maquillaje, aunque a veces la risa se convierte en mueca macabra y se hace patente, lo decía aquella canción de Siniestro Total: «Bailaré sobre tu tumba…».

La línea de investigación de diversos medios sobre el 11-M puede ser objeto de crítica, o materia de debate, pero nunca acabar denigrada en un mal chiste de paso. Hay comentarios que rascan la sangre seca y por extensión se convierten en infames gracietas. Hasta que se esclarezca la verdad y en función del dolor de las víctimas, (y también en respeto al trabajo de otros compañeros), hacer chistes sobre el ácido bórico es una barbaridad con muchas pulgadas. Y tome nota la autoridad competente de la televisión que consiente el linchamiento de la información como materia de ocio y disfrute.

A ningún columnista se nos ocurrió hacer unos chistes de Antena 3 TV, o de Onda Cero, cuando llevaron a cabo un extraordinario expediente de regulación de empleo dejando a cientos de familias en la calle. Casualmente, en aquel ejercicio las acciones del grupo subieron, por lo tanto no había motivo para la eliminación de esos puestos de trabajo, salvo oscuros intereses que nunca se conocieron, bendecidos por el Gobierno del PP. Pero no leí ningún comentario, por sutil que fuera, que dijese que unos tocan la lira y otros se llevan la Lara.

Desengañémonos: la televisión cumple 50 años pero a los efectos de la madurez sigue siendo una pipiola. Cualquiera tiene licencia para contar. El más listo de todos fue Chicho Ibáñez Serrador, que nos dejó aquellas historias para no dormir, ahora nos tratan de engañar con historias para no reír. Flaco favor le hace el bufón a su señor cuando le engaña con una risa tonta que esconde un desprecio por aquello que ignora.

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