L. A. Mela Confidencial

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

De un portal sale la prudencia y de otro la memez, no hace falta ser muy listo para saber quién llegará primero a los despachos del metro. El vídeo no podía ser más lacerante con los seguidores del Atlético de Madrid; el colchonero era un completo «farruquito» al volante.

Aguirre pide la dimisión de los responsables y hoy lunes debe estar resuelto el expediente. No es casualidad que alrededor del Metro, (desde hace un par de años), todo lo que ocurra sea cine negro. Y, aquí, aparece el consejero «L. A. Mela» vestido de detective. Su papel recuerda al del inspector Renault en «Casablanca» cuando hacen la redada para clausurar el casino y él (que estaba dentro del local) sentencia: «¡Qué escándalo, en esta casa se juega!».

Resulta insólito que quien está bajo sospecha se ponga el disfraz de inspector, no es casualidad que el consejero asistiera cuatro días antes a la presentación del vídeo y no se coscara. En su descargo asegura que hablaba con los periodistas, debería recordar que en clase no se habla y que se atiende a las explicaciones del profesor.

Admitamos que Lamela se viste de inspector y va a por los responsables del vídeo: ¿es más Poirot que Clouseau, o más Torrente que Plinio? También podría encontrar la explicación a por qué la estación de Marqués de Vadillo se convirtió en un Iguazú castizo. A partir de ahora: Marqués de Ahogadillo.

Hay que desear suerte a «L.A. Mela» porque llegado el caso igual él también tiene algo que admitir. Que vaya despejando el vagón de las dimisiones porque da la impresión (por el enfado que tiene Aguirre) de que esta vez van a ir muy apretados.

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