La leche también es blanca

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

Madrid siempre fue una ciudad abierta, divertida, tolerante y nocturna; incluso cuando estuvo cercada por las bombas o cuando la dictadura era una larga noche prohibida. Madrid, (esta ciudad que nos ampara), no ha necesitado nunca permiso para salir de noche, directamente se lo cogió con toda la falta de respeto propia de su naturaleza. No le hizo falta a esta ciudad un permiso municipal para echarse a la calle y ?canallear? por los laberintos que no vienen en los planos, y ?sabinear? en las tascas. Por eso le sobra una noche en blanco y le faltan muchas noches divertidas. Si el ?planazo? es hacer cola para cruzar la Puerta de Alcalá, pues vaya castaña de fiesta. La gran noche puede ser un día cualquiera, fuera del calendario, y poder caminar sin miedo a carteristas o a esos que estampan los coches contra las joyerías, (los ?alunizajes? son la manera cheli de asaltar la cara oscura de la luna).
La leche es blanca, y la nieve y las sábanas que limpia el detergente que anuncian en la tele. Pero las noches no pueden ser blancas por definición y porque en lo oscuro se encuentran historias muy interesantes. Que no nos quieran dar blanco por liebre, que no cuela. Mejor estaría repartir la cultura a lo largo de todo el año, y que se pudiera acceder a los museos sin necesidad de tener despiertas a ?las Meninas? hasta las tantas, puesto que niñas las quiso Velázquez. Madrid no se lo inventó Almodóvar sino Quevedo y luego unos benditos locos que escuchaban el piano de Lorca en la Residencia de Estudiantes. Madrid tenía una fuente que manaba cócteles en Chicote y que tiraba de mantón en la calle de La Palma cuando Olga Ramos cantaba con una regadera en la mano. Y se hizo mayor de edad con La Movida, y luego se extinguió en la mediocridad de las ciudades abandonadas. Llegó el botellón y la ebriedad consentida, reflejo de una decadencia indeseable. Allí dejó de ser Madrid para ser ?Madrid-comio?, carne de consulta de siquiatra.
Yo también tengo una pregunta para Gallardón, y espero que alguien se la haga esta noche en la tele: ¿No era Almodóvar el que dijo que el PP tenía previsto dar un golpe de Estado después del 11-M?, ¿Se lo ha aclarado al alcalde de Madrid? Seguro que a Rajoy le habrá divertido poco que la musa de la fiesta fuera el director manchego que nunca ha dejado pasar la ocasión de llamar cavernícolas a los del PP, (y el Ayuntamiento le premia porque son así de modernos y alternativos). Vivan los complejos, don Alberto.
Sería Madrid un paraíso terrenal, como antes lo fue, si todas las atenciones volcadas en el marketing de una noche de verano fueran una realidad continua. Madrid tiene capacidad para salir indemne de una noche en blanco y vivir mil años más sin el funambulista que nunca cruzó la Gran Vía.

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