Silicato sodico

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

Griñán se ha convertido en el Fukushima de Manuel Cháves, ambos se contaminan y se provocan daños irreversibles que pueden durar en el tiempo. La Junta de Andalucía ha tenido fugas tóxicas que se han tapado mientras duraban subvenciones europeas y jubilaciones a dedo dirigidas al centro del átomo, (a contentar a los amigos y palmeros del régimen), pero una vez abandonada la “central” a su suerte asistimos al sálvese quién pueda y a carreras alocadas por las galerías del Palacio de San Telmo. Hay consejeros que llevan zapatillas por sí hubiera que salir por pies.
Este lío no se detiene ni inyectando silicato sódico que es la solución de última hora que están aplicando a la fuga de agua radioactiva de la central japonesa. Por el color fosforescente que se le ha puesto a Griñán en las últimas apariciones públicas podemos pensar que ya le ha llegado la contaminación a la dermis y que el llamado “vidrio soluble” no va a frenar el espectáculo de su deterioro político.
Según informe de la OIEA, (Organismo Internacional de Energía Atómica), la central de San Telmo ya tenía problemas cuándo llegó el tsunami en forma de escrito procedente del juzgado en el que se insta a entregar las actas del consejo de Gobierno. Griñán ofreció su colaboración plena que de momento sólo ha retrasado plazos de entrega y ha vacilado a la jueza que se ha mosqueado notablemente. Uno de los efectos de la contaminación es la presencia de Iván Cháves como invitado especial, (si hubiera estado bien sellado el núcleo nunca nos habríamos enterado de su existencia).
La fuga es irreversible y en dirección opuesta a lo que se ha querido tapar. Por eso no se extrañen si en los próximos actos públicos tanto Cháves, como Griñán, aparecen con un vistoso traje NBQ que les da aire de teletubbies. Es parte del protocolo de protección ante grandes desastres.

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