El frío polar

Los partes del tiempo son cada vez más parecidos a un informe médico… no hay Dios que los entienda hasta que te mojas, o hasta que toses, (según sea meteorólogo o médico el que habla). Eso crea una cierta distancia con el informado; cuanta más sofisticado sea el mensaje más confuso se vuelve su sentido. Antes había nubes, claros, sol y lluvia. Pero ahora se habla de tendencias y de porcentajes. Un lío.

Dicen que llega una ola de frío y que será cruda y ruda, un frío que viene del norte y que amenaza con darnos cuarenta gorrazos para que agachemos la cabeza y corramos a lugar seguro. Pero no a todo el mundo le disgusta el frío, a los anunciantes de Nescafé les ponía mucho la imagen de la chica leyendo la carta del novio, (nunca nos contaron la segunda parte y no sé si luego se juntaron o si ella encontró a otro muchacho mejor y con menos faltas de ortografía. No lo sé).

Llega el frío, y llega de esa manera tan bélica como anuncian los partes meteorológicos. Un tiempo atroz, canalla, tobillero y agobiante. Lo que siempre se ha conocido por un frío de pelotas.

Me pregunto qué cosas se pueden hacer mejor cuando llega el frío, y que no sean encender la chimenea, una operación que requiere de gran habilidad y no pocas cerillas. Qué hacemos cuando nos volvemos osos pardos en la cueva, y qué nos gusta hacer cuándo los días son más cortos pero nuestra vida quiere seguir siendo igual de larga. Nunca podías imaginar lo que una simple bombilla podía hacer por tí, eso mismo.

Lo peor del frío es que se mete en la cama y te hace bailar los pies. Luego se pasa y uno entra en estado fetal. Cuando llega ese frío, que ahora anuncian, entiendo muy bien lo que sienten los yogures quietos en la estantería de la nevera.

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9 Respuestas en “El frío polar”

  1. victoria dice:

    ¡Cómo se nota que eres del sur! Debes estar pasándolo fatal con las predicciones catastrofistas. Aunque es peor pensarlo que pasarlo…En cualquier caso y básicamente nuestras vidas no cambiarán mucho. Es más, habrá que mirar los aspectos positivos de la situación. ¿No has oido hablar de las mantas eléctricas para la cama? Van de miedo…la sensación que uno/una tiene cuando entra en la cama y se la encuentra caliente no tiene precio, imposible sentirse mejor…
    Victoria.

  2. laavutarda dice:

    Soy del sur, es inevitable. Y en mi pueblo nunca hubo mantas eléctricas. Tuve que esperar a tener la primera novia para notar calor en una cama, pero tenía los pies fríos y la nariz de cubito de hielo. Pero te haré caso, me compraré una manta, ¿estás segura de que no dan calambre?
    Mira que a los pobres se nos dan muy mal las cosas de los señoritos.

  3. Bárbara dice:

    Yo soy como un oso, no hiberno en una cueva pero, en cuanto llegan los fríos, pongo a hibernar cosas como la levedad o la alegría gratuita.
    Y también me pasa: la nariz y los pies siempre helados. Dicen que en Valencia no hace frío pero es mentira. Hace un frío radiográfico, de ése que traspasa los huesos y hasta el tuétano.
    Y la mantita eléctrica no es de ricos, la calefacción central permanente a 25º sí. Y no te preocupes que lo de morir electrocutado por una manta eléctrica es otra leyenda urbana más.
    Hoy aquí hemos disfrutado de un día espectacular.

  4. Carlos García dice:

    Para mantas, tres españolas: la zamorana, la morellana y la de Ontinyent -antes, Onteniente-. Se me ocurren algunas más, pero ésas las pagamos todos/as en Madrid.
    Para partes (meteoro-¿lógicos?) los de Mariano Medina y Maldonado: “Cuando el garjo vuela bajo, hace un frío del carajo”.
    Los del tiempo casi nunca se equivocan, como los ginecólogos anunciando retoños. Tienen siempre el 50% a favor.
    Este invierno ‘hispano’ que se avecina será de mucho yoghourt, blanco, soso y con muchas bacterias.
    Ojalá vuelva pronto el verano para que Mario Picazo nos recuerde cómo se halla la temperatura con el canto de grillo. Mientras tanto, ambos hibernan.

  5. laavutarda dice:

    Bárbara: el mal tiempo llegó y es ahora cuando recuerdo que el mal tiempo tiene mal genio, sopla el viento y cae la lluvia con rabia, como si los demás fuéramos molestos. Pero cuando escribía anoche este comentario el cielo aguardaba con respeto, supongo que igual que en Valencia.
    Desde la ventana he visto como varios paraguas morían dados la vuelta, igual que pulpos urbanos a los que les invierten la cabeza al sacarlos del mar. Los paraguas son seres indefensos nacidos para lluvias débiles, pero hoy cae la furia gris sobre el asfalto mojado.

    Carlos: cuando el grajo vuela bajo es igual que cuando no se ven gorriones, que hace un frío de muchas estaciones.
    Me pregunto, como tú, ¿dónde están los grillos?, ¿dónde se exilian las mariposas cuando el cielo bizquea?

  6. victoria dice:

    Bárbara no me digas que hace mucho frio en Valencia. Yo vivo al sur de Barcelona a 40 km. en la costa y la verdad es que aquí los inviernos nos duran 2 o 3 semanas. Sé lo que es el frio, soy de la Mancha, y he vivido en Madrid 5 años y allí, si que “rasca”.
    Avutarda, además de la manta, cómprate unos calcetines. Para lo de la nariz, chico lo siento, no se me ocurre nada …
    Victoria.

  7. maria dice:

    Yo soy y vivo aún más al sur y me siento feliz cuando hace algo de frío o llueve. Lo que me pone de los nervios es ver a los programas de TV anunciando olas de frío brutal, olas de calor como no las ha habido en X años y todo magnificado y especiado de manera colosal.
    También los ‘lunes negros de la bolsa’ me dan ganas de llorar y no porque juegue en bolsa, que una no tiene ‘casi’ donde caerse muerta (la comparación es con las Koplowitz.)
    Aqui usamos en invierno las fundas nordicas de verano, los que las usamos, claro y no pasamos ni mijita de frío. De todas formas un buen edredón de plumas abriga de lo lindo, master.
    Lo de la mijita es de mis años en Granada, hermosa y con un frío digno de recordar.
    Ah, los pies se calientan muy bien si los frotas con los del contrario/a

  8. Bárbara dice:

    Supongo, Victoria que es porque debería haber nacido en un país tropical. Porque yo paso frío en Valencia, ese típico frío húmedo al que no puedes engañar abrigándote. Claro que todo es relativo (qué absoluto más relativo…)

  9. laavutarda dice:

    Si hago un repaso por todos los consejos que han aparecido… lo mejor es alguien que te caliente los pies y luego tú te las apañas con la punta de la nariz, un extremo corpóreo que puede originar chispas en caso de frotación ininterrumpida, pero en ese caso se llama “quemarse a lo bonzo” con un kleenex.
    Otra consecuencia es que el frío es desolador en climas húmedos, por ejemplo en Valencia, pero a su vez es cabrón en climas secos como Madrid o La Mancha, (en esas tierras apodadas de manera cariñosa “la costa de la pana”).
    Y, por último, que cada uno se pone el termómetro como cree más oportuno y luego se abriga o no en función de sus tiritonas. Dicen en Cádiz que la rebeca es la prenda que la madre le pone a su hijo cuando ésta tiene frío, es verdad.

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