No disparen a Piolín

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

Asamblea de Madrid, año 2008, la película se llama ?nadie se fía de nadie?. Tomás Gómez sigue con detalle el debate desde el altísimo gallinero que tiene esta catedral civil con retablo de Lucio Muñoz. Maru Menéndez, portavoz socialista, no se fía de Aguirre y ésta responde a Matilde Fernández como si Menéndez fuera un ectoplasma dialéctico transparente. Matilde no se fía del reglamento y entra al trapo desde el escaño, en rifi rafe que acaba con llamada al orden. Pero Maru no se fía ahora y eso que logró que Aguirre admitiera que su remodelación de gabinete fue una ?crisis de Gobierno?. La oposición no se fía de quién va a gestionar la privatización del Canal de Isabel II, el Gobierno no se fía de Inés Sabanés cuando critica las privatizaciones, y Javier López, (CCOO), le pide a Sabanés que dé más caña en las réplicas. La presidenta de la Asamblea, Elvira Rodríguez, va a tener que colocar un cartel en la entrada como los que se ponían en los salones del oeste: ?a partir de este punto dejen las armas y los recelos en la cesta?.

En mitad de la ?balasera? Piolín cruzó el patio del ?cuadriciclo? vallecano, (sería hemiciclo en caso de ser circular pero es un cuadrado con vocación de piscina seca). Inés Sabanés cree que Esperanza Aguirre cuando tiene un problema saca a un Piolín del bolso, (en referencia al fallido parque de la Warner, producto estrella de la etapa Gallardón). IU no se fía del nuevo parque empresarial que aún no tiene sede, y les parece humo privatizado en bote.

En el turno de réplica Aguirre anuncia la vuelta de Lamela y en éstas el consejero de Transportes aparece con la pierna enyesada, (la izquierda, caramba, como para fiarse de ciertos apoyos). No hay relación probada entre el retorno de Lamela y el tropezón de Echevarría pero cada uno arrastra su fama. Echevarría trastabilló cuando paseaba al perro porque hay perros que se dejan pasear muy mal. Y, también, que los efectos secundarios del discurso de dos horas son letales. De hecho la consejera de Vivienda, Anabel Mariño, apareció con fisura en el costillar más íntimo; las lenguas de triple-borde dicen que se llevó el discurso de su jefa a casa y al quedarse dormida se le vino encima provocando la lesión. Vuelven Lamela y Ongil; y Prada sólo se fía de una diputada que tiene a la derecha.

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