Rajoy deja el ukelele

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

“Konishiki” fue una leyenda entre los luchadores de sumo pero dejó a tiempo los combates para llevar una vida hogareña en Hawai. Ahora pesa 174 kilos, (apenas 129 menos de los que daba en la báscula cuando estaba en activo), ya no paga dos asientos en el avión, y se ha pasado a la música profesional. El terrible “Konishiki” que desguazaba rivales con sólo hacer retumbar la tarima, ahora toca el ukelele. Rajoy debe conocer la historia de “Konishiki” puesto que es un gran aficionado al deporte, y quizá por eso ha decidido desandar el camino del luchador. Después de media legislatura tocando el arpa, (versión becqueriana del ukelele), se pasa a la acción. De ahí que se haya puesto el pañal de combate y tenga ensayado el grito de guerra de los luchadores de sumo, pero en su peculiar paseo por el ring no coge a Zapatero por la pechera sino que se limita a decir que quizá lo haga, “o no”.
De nuevo el líder del PP dice que tiene constancia de escuchas ilegales contra su partido y que el jefe de los espías es Zapatero, y de nuevo no aporta pruebas. Podríamos considerar que este primer asalto ha sido nulo. Según las reglas del sumo el campeón de un torneo es un “Yokozuna” y el aprendiz de cuarta un “Jonokuchi”, (que Rajoy diga en qué puesto se ve más cómodo). Mientras amaga pero no remata, mientras da vueltas por el ring, mientras mira a los ojos pero no quema con sus pupilas, el rival se pasma ante el baile del adversario. Ninguna de las andanadas de Rajoy ha conseguido sacar a Zapatero de la placidez de sus vacaciones; para responder al líder de la oposición ha quedado de guardia José Blanco que igual seca una vía del AVE que amaga con una subida de impuestos a los ricos.
Otra de las consecuencias de abandonar el ukelele es la apuesta ciega por Francisco Camps, dejando de lado ese engorroso asunto que podría ser la solución al recurso presentado en el Tribunal Supremo. Pero una de las reglas del buen luchador es tirar con todo el peso encima puesto que a más carga mayor será la sensación de victoria, (en el caso de que la hubiere).
Parte del público se pregunta: ¿Por qué no desvela lo que señala?, de nuevo el silencio de la competición. Olvida Rajoy el consejo que daba León Dumoncel en su obra “El Jefe, la Decisión y la Maniobra”: “es preciso transformar el repliegue del enemigo en retirada y ésta en derrota”. Se trata de un libro de uso corriente en todas las academias militares de Europa.
Si las cosas no salen como están previstas siempre se puede hacer un dúo musical con “Konishiki” en cuyas manos el minúsculo ukelele parece la rubia que sostenía King Kong.

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