Fuga de cuerpos

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

No hay nada menos democrático que un guapo/a, aquellos que han sido tocados por la belleza no tienen intención de ser rebajados en su entusiasmo, se agarran a la doctrina del “porque yo lo valgo”. Así es de exclusiva la aristocracia de los bellos que si alta tienen la frente más arriba llevan el orgullo. La próxima entrada en vigor de la Ley de Igualdad de Trato agita los rumores sobre una “fuga de cuerpos” en España, guapos que se irían para evitar caer en la igualdad. Usarían la red de caminos del maquis para cruzar la frontera por el Pirineo, huyendo con estilista, peluquero y fotógrafo.
La norma eliminará las diferencias entre sapos y princesas, y obligará a la revisión de los cuentos infantiles conocidos hasta la fecha. No puede haber desigualdad entre Cenicienta y sus hermanastras, nadie le podrá llamar fea a la bruja de Blancanieves, (en todo caso “mujer dificilita de ver dotada de nariz peculiar”), y el lobo tan poco tendría una boca desmesurada, apenas una sonrisa ancha.
No es que los guapos pidan más derechos que los demás, lo que no quieren es convivir en la misma escala estética con el resto de la población. Insisto: el guapo/a tiene un punto de chulería que le da el espejo por la mañana. Aquellos que se tienen por Javier Bardem, o por Penélope Cruz, no quieren compartir cuadro con Juan de Calabazas, bufón de la Corte pintado por Velázquez.
Entre los que se marchan a Alemania empujados por la necesidad y este otro exilio voluntario de estupendos y estupendas nos vamos a quedar solos Cándido Méndez, usted y yo. Salvo que Cándido, aupado por el entusiasmo del acuerdo social, coja las de Pataki amparado en la enmienda de bellos sin fronteras. Los demás poniéndonos cremitas, sudando en el gimnasio, sufriendo dietas crueles para salvar el “body”, y resulta que la belleza nos iba a llegar por Ley.

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