Perdido en Chueca

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

La ópera prima de Sofía Coppola fue una película con Bill Murray que se llamó ‘Lost in traslation’. La historia iba de un actor perdido en Tokio en todos los sentidos: perdido con los nombres de las calles, con el protocolo oriental y con las mujeres (cosa habitual).

Sin ser la hija de Francis Ford Coppola y nieta de Carmine Coppola, uno puede experimentar la fortuna de perderse en Madrid. Bien está que hayan rehabilitado el barrio de Chueca, bien está que hayan dejado las fachadas más estupendas que se recuerdan desde los tiempos en los que servía copas Perico Chicote en La Gran Vía? pero no estaría de más que volvieran a poner carteles con el nombre de las calles.

Sucede que había quedado a comer con un amigo francés, le petit Constantine para los allegados, y se perdió en el laberinto de las aceitunas. No entendía ni patata. Le petit Constantine buscaba rótulos con el nombre de las calles y era incapaz de llegar hasta Barbieri. Sólo la intervención de la divina providencia pudo acabar con el conflicto, dos angelitos alados le guiaron (no sin antes hacerle arrepentirse de sus múltiples pecados terrenales).

No estaría mal que volvieran a poner los nombres.
No pasa nada por coger una escalera y cuatro clavos.
Chueca no es Manhattan, pero también los hombres se pierden.

Insto a quien corresponda a que se explique o en su defecto a que construya un carril “sólo torpes”. No hace falta ir a Tokio para sentirse “lost in Chueca”.

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