Salvemos a Chiquita Neven du Mont

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

Chiquita llegó a Marbella cuando ya era una reputada relaciones públicas en Londres y Nueva York / Nina Junot subastó un cuadro de mesa en mesa y se puso a la cabeza de una conga de la ‘jet’ / Hay personajes que en la nevera de su casa deben tener un agujero negro
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MARBELLA.- Chiquita se ocupa de los animales abandonados en Marbella.Marbella necesita la presencia de Chiquita como último eslabón del mundo perdido, pero un muro amenaza su casa. Algo parecido sucedió con Sean Connery y cogió el submarino rojo y se quitó de en medio. Para que no ocurra con esta encantadora señora de aspecto imperial, hay que crear una sociedad de socorros mutuos que presione al Ayuntamiento, tire el muro, Chiquita siga con sus animales, (en la Triple A) y Marbella se salve de la quema de los frikies.
Se llama Chiquita-Irasema, (a Carmen Rigalt le va a gustar el nombre), nació en Buenos Aires porque sus padres, casados en París, estuvieron dos años de viaje de novios por América del Sur. Habla cinco idiomas, ha trabajado de traductora simultánea en la ONU pero no ha sido espía, «mi madre me alertó para que no me captaran los servicios secretos». Llegó a Marbella hace 50 años, cuando ya era una reputada relaciones públicas en Londres y Nueva York. Estaba en casa de Xandra Gamazo (cuñada de Juan Abelló), que pone su hacienda a disposición de un encuentro benéfico en el que se recaudan fondos para auxiliar a más de 300 animales.

Espectacular y encantadora Nina Junot, que subastó un cuadro de mesa en mesa y luego se puso a la cabeza de una alocada conga de la jet. Allí pude conversar con un personaje casi irreal, la maharaní de Jaipur, hija del maharajá de Cooch-Behar y mujer del embajador de la India en Madrid en época de Franco. A la pregunta de qué tenemos en común, respondió: «los empleados se parecen mucho y también los jazmines». A esta mujer (acostumbrada a ser atendida por un ejército de lacayos), Indira Gandhi la envió a la cárcel. Ese pasado común lo tienen muchos en Marbella.Licorera 23 no me perdona que no la llevara pero teniendo en cuenta el camino de cabras por el que se accede a la casa de Xandra Gamazo, y sus tacones de aguja, habría sido un espectáculo lamentable.

Fiesta que reconcilió a la infantería de la prensa con el desaire del día anterior, cuando Beatriz de Orleáns nos tuvo sin probar bocado esperando a que Pedro Román se cayera a la piscina. Beatriz de Orleáns compite con el difunto Torrebruno en batir el récord de maltratar el castellano. A pesar de los años que lleva aquí es incapaz de hablar ni en gunillo. Celebración que fue a tres bandas: alta costura, un bólido que contradice a la DGT y el cumpleaños del empresario Emilio Rodríguez (otro al que no le importaría ser alcalde). Su novia se llama Joanna Dogmoch, libanesa, de una belleza atronadora. La ceremonia olía a mafia, mucho secundario vestido de negro con mirada torva. El besamanos les quedó de final del Un, Dos, Tres; los novios posaban rodeados de cuatro coches fantásticos abrillantados hasta el paroxismo, eran la escultura viviente de «¡Sí, hay un verano mejor!».

Lita Trujillo dejó otra perla impagable ante el pelotón de la Nikon: «A ver si me voy a caer de culo». Esta vez no hubo suerte.Licorera me sopla cómo se baja una ideal de un deportivo: primero saca la vanidad, luego las apariencias, más tarde aparece la espalda al aire y finalmente su cerebro que es lo que menos destaca.Estaba el arquitecto Stenger, que supera en edad a Papuchi (a duras penas pasaría la ITV, Inspección Técnica de Viejos). Sobre su cabeza, dos siglos bien vividos y un apósito craneal que recordaba al gato de Rosario Flores, aquel que decía: «Uy,uy,uy».

Piscina hubo también en la cena de UNICEF, una gala para gente encantadora con la presencia de Imanol Arias y Ana Duato, donde Goyo González hizo de animador. Ese mismo día se casó en Borjamina (naturalmente), el hijo de Pedro Arriola y Celia Villalobos (Celia, que en su día fue al altar de negro para llevar la contraria, en esta ocasión incluso con mantilla). Por supuesto, con la presencia de la popular familia: Mayor Oreja, Rajoy, Acebes, Gallardón y Miguel Arias.

Empiezo a darme cuenta de que en Marbella no es que las cenas sean muy exclusivas, sino que siempre cenan los mismos. Hay personajes, como Isabel García Marcos, Carlos Fernández y los ‘Monster’ (los inevitables vampiros) que en la nevera de su casa deben de tener un agujero negro. Se despiden con aire cansino de trabajadores de la noche: «¡Ale, hasta la siguiente, hasta mañana!». Es muy duro tener que pedir, pero más duro es tener que cenar; pero es ahí donde se cuecen negocios y venganzas. Si no acudes te cocinan en rebeldía siguiendo la letra que canta la Fergó: «Dice la ley de no se quién, que en aguas profundas no hay cobertura».Esa ley contempla recalificaciones sorprendentes que dejan a las apariciones marianas en simples espejismos de pastorcillos.

El PA (Partido Andalucista) se reagrupa para las municipales de 2007, el nacionalismo andaluz cobra cuerpo. Esta noche conoceré a algunos de los conspiradores.

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