Entradas en marzo, 2007


El pastor de la Casa de Campo

marzo 20th, 2007 - Sin categoría - Sin comentarios

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

Se llama Julio de la Losa y en el apellido lleva la carga del oficio: un pastor en tierras urbanas es un estorbo. Si don Quijote viviera sólo podría reconocer a las ovejas de entre toda la modernidad reinante, porque ya el campo no es de pastores sino de especuladores; cambie usted en el cuento rebaños por grúas y sabremos de qué tipo de gigantes estamos hablando.

A Julio le hacen la vida imposible para que no paste su rebaño a gusto; le han puesto multas hasta por exceso de velocidad de las ovejas, y también por introducir un burro en la costa madrileña. El rucio se llama ?Romero? y tiene las orejas pardas y tristes como las del verso del escritor nacido en Santiago de Chuco, César Vallejo: ?Fue domingo en las claras orejas de mi burro,/ de mi burro peruano en el Perú (Perdonen la tristeza)?.

Según las normas sólo puede ir acompañado de animales que sean de ganado lanar y el burro ni siquiera tiene la crin rizada.

El expediente abierto contra el pastor de la Casa de Campo le culpabiliza de entrar en zonas verdes protegidas, de comerse árboles recién plantados y hasta es posible que de asustar a las parejas.

Nunca antes habíamos asistido a un salto en directo en la cadena de la evolución de las especies: el hombre se come a las ovejas y modifica el paisaje. Un par de multas más y nos habremos quedado sin el último rebaño para siempre. Hasta ?Romero? está harto de ser un burro.

Es más fácil ser puta en la Casa de Campo que oveja.

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La revolución son dos ruedas y un sillín

marzo 19th, 2007 - Sin categoría - Sin comentarios

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

Ser Pedrosa y Hayden dando una vuelta junto a Gallardón un domingo por la mañana mola, pero hoy los quiero ver a los tres jugándose el tipo por las calles. Ser motorista en esta ciudad es oficio de riesgo. Gallardón se hizo la foto pero Sebastián le robó la moto -la idea- al ofertar plazas para todos en caso de ganar las elecciones. Acierta el candidato socialista al potenciar la moto como vehículo urbano de escasa contaminación y poco bulto. Pero además de eliminar una plaza de coche de cada diez para instalar un parking motero, el candidato debería tener en cuenta otros factores tales como cuidar la pintura de los pasos de cebra o dulcificar las aletas de tiburón del carril-bus (por el que los motoristas tenemos permitido circular, gracias a Gallardón). Sin ánimo de exagerar, cuando caen dos gotas algunos pasos de cebra se convierten en la sucursal del circus on ice, uno entra en ellos como el barco en el triángulo de las Bermudas, con la remota esperanza de salir con vida por el lugar más insospechado. Madrid sería una ciudad estupenda para ir en moto si no fuera porque te la juegas en mil trampas, eso sin contar con el futuro tranvía de Sebastián. Una moto sobre raíles metálicos es lo más parecido a un elefante en monopatín: lo normal es que se escoñe.

El motero aparca en la acera no por anarquía manifiesta sino porque no tiene otro lugar: la moto detrás de un coche es carne de cañón. Gran parte de los conductores aparcan a base de toque final, cuando suena el parachoques es que han llegado, pero esa fórmula tira motos por el suelo. Las motos, como los que tienen miedo de los ratones, terminan subidas a un banco para evitar al enemigo. En el campo de las dos ruedas tenemos mucho que aprender de Barcelona, Valencia o Málaga, ciudades en las que se puede aparcar sin temor a acabar en el taller.

Más espacio sería un aliciente para los moteros, además es una manera de sortear el pago del parquímetro porque, de momento, no se les ha ocurrido facturar a los vehículos de dos ruedas. Madrid en moto es la confirmación empírica de que el camino más corto entre dos puntos es la línea recta. Recordemos también la importancia sensual del vehículo de dos ruedas. Uno no invita a subir a la grupa a cualquiera. Ya en la década de los ochenta el grupo canario Palmera cantaba: «Devuélveme las llaves de la moto y quédate con todo lo demás», una forma de pedir el rosario de tu madre pero en postmoderno. Eso sin contar la cultura Harley que es mundo aparte; en Estados Unidos los seguidores del llamado cerdo de Milwaukee llegaron a estampar camisetas con la leyenda: «Prefiero ver a mi madre en un burdel que a mi hermano montado en una moto japonesa». Hablamos de pasión y de revolución por un tubo al que metafóricamente llaman de escape.

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El sofocón de Quintero y la pasión de Landa

marzo 18th, 2007 - Sin categoría - Sin comentarios

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

Dice Jesús Quintero que deja el programa por ?un sofocón?, y está en lo cierto porque cuando a uno le sube la presión arterial debe tener mucho cuidado por sus coronarias. Lo del ?sofocón? es lo más cuerdo que ha dicho ?el loco? en mucho tiempo; todo lo contrario de lo que le pasa a Alfredo Landa que ha decidido bajarse del cartel porque ?cuando se pierde la pasión hay que decir adiós, tranquilamente?. Uno por defecto y otro por exceso han decidido que es mejor abandonar la pantalla antes de que la imagen les devore.
Quintero es el mejor entrevistador de la televisión española, seguro que hay otros que preguntan con mayor acierto pero nadie tiene su puesta en escena de menina pasota y faltona. Hay que manejar el silencio como Quintero para estar a su nivel, tan sólo Dragó es capaz de hacerle sombra. El ?sofocón? le ha quedado muy suyo, muy taurino. Es más, creo que en la política española hay mucha gente que está con el sofocón y no dan pie con bola. Zapatero tuvo un sofocón con el proceso de paz y Rajoy los tiene a diario con las manifestaciones que es una forma de democracia a golpe de calcetín. Dicen que este año ha sido el de no invierno y también es posible que el de no gobierno, osea que tiene razón Quintero, osea que hay sofocón.
Y Landa se marcha porque no le queda espacio para moverse, empezó haciendo películas en Torremolinos y le han urbanizado el futuro de tal forma que el ?landismo? es una manera de referirse a un género que no existe, (los que le imitan creen que son mejores pero ?landismo? hay hasta en los informativos de las televisiones y mucho más cutre porque no tiene el punto virginal de aquellas vikingas recién aterrizadas). Alfredo Landa es un gran actor que no tiene guiones por los que desenvolverse, por eso prefiere una partida de mus a una propuesta desacertada. Y nos deja metidos en la nostalgia de un cine imperfecto, (pero que daba más información que un documental de ?Nacional Geographic?), de aquel país que acababa de aprender lo que era el lujo cuando todavía no había hecho su digestión de la miseria de la posguerra. Todo eso en una cabeza privilegiada, dice Alfredo Landa que es el País Vasco el que debería anexionarse a Navarra, y se queda tan pancho.
No hay trabajo sin pasión, ni exceso sin sofocón. Luego póngale las escalas que les parezcan oportunas: el agobio, la fatiguita, la presión y la angustia. Todos tenemos el punto landista y loco, es la ocasión de echarnos a perder por una sueca, o si no fuera verdad por lo menos la ilusión de que pudiera ser. Lo demás, política incluida, es un sofocón insoportable.

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La provocación también es un arte

marzo 18th, 2007 - Sin categoría - Sin comentarios

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

¿Se deben prohibir los anuncios de Armani y Dolce & Gabbana? NO

Hoy, con sólo recopilar recortes de prensa habría podido escribir el arte de la publicidad, si cambiamos «guerra» por «anuncio» nos encaja la propuesta del general chino del siglo V: «el supremo arte de la guerra es someter al enemigo sin luchar». La reacción en contra de las fotos de Dolce & Gabbana y de Armani les ha dado la campaña resuelta a sus creativos: nunca antes se habían reproducido tanto unos carteles ni se habían hecho tantos comentarios. Domenico Dolce y Stefano Gabbana ya le pueden invitar a un vermouth con berberechos al director de la agencia de publicidad, el impacto por anuncio es histórico, ni el gol de Zarra. En el caso de Armani incluso cuenta con una reacción oficial en contra, la del Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid que relacionó a las niñas que aparecen en la foto con el fomento del turismo sexual, cuando ni las niñas son prostitutas ni la marca pretende otra cosa que no sea vender su línea juvenil de ropa. Una vez más es la intención la que guía al ojo, la mente calenturienta la que lidera a la intención y la libido la que domina a la mente. Dicho en otras palabras: parece que siempre estamos pensando en lo mismo.

Si hacemos caso a este movimiento neo carca de puritanismo publicitario acabaremos sacando al caniche con leotardos y pololos. Y la culpa la tiene Goya que pintó a la duquesa de Alba como nunca se hubieran atrevido a sacar los actuales programas del corazón. Por lo tanto, El Prado debería proponer que esa sala fuera considerada «para mayores de 18 años»; y ponerle unos tules a las Gracias de Rubens, (responsables de las poluciones nocturnas de autocares y autocares de chicos de internado franquista). Incluso una visión perversa y freudiana recomendaría el desmontaje de la Torre Eiffel, el mayor monumento metálico que se conoce a la gloria de Príapo. De tal manera que los turistas que ascienden por su estructura no lo hacen para captar las mejores vistas de París sino para rendir un gran homenaje al falo, (y ahora que lo pienso el cantante Falete ya puede ir pensando en otro nombre, quizá Pirulí).

El delirio de la provocación del absurdo es la obra que representa el actor José María Pou en un teatro de Madrid, con un texto del norteamericano Edward Albee el protagonista relata cómo ha sucumbido ante los encantos de una cabra a la que él tiernamente llama Sylvia, (y ella le contempla con sus ojitos vivos). Visto el percal no sería de extrañar que prohibieran la obra por fomentar la zoofilia, poner en peligro a la familia, al modelo de convivencia occidental y que arrestaran a los pastores que quedan por caminar tras cabras y ovejas con mirada lasciva de faunos salidos.

Y sólo eran dos anuncios… a este mundo le hace falta un braguero universal y un reparto gratuito de pastillas de bromuro. La retención de los impulsos sexuales, (a fin de cuentas retención de líquidos), lleva a imaginar cosas terribles. El personaje del español de negro que hacía José Luis López Vázquez tiene una escena memorable: él y ella en un banco, él le coge la mano y ella pregunta «¿piensas lo mismo que yo, mi vida?». Entonces el señor de negro responde tierno «sí» y ella le remata con: «¡guarro, que eres un guarro!».

Rafael Martínez-Simancas es periodista y escritor. Dirigirá el programa

EL MUNDO en portada

de Veo TV a partir del próximo 8 de abril.

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‘Entiendo más al lobo que a Caperucita’

marzo 16th, 2007 - Sin categoría - Sin comentarios

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

RETRATO
Origen. Mollet del Vallés, (Barcelona). 1944. Currículo. Le acaban de premiar como Mejor Director por su trabajo en La Cabra o ¿Quién es Sylvia? Comenzó como actor a finales de los 60 con Marsillach y así 40 personajes hasta llegar a la reciente Arte con Flotats. «La gente me recuerda por la serie Policías aunque en realidad televisión es de lo que menos he hecho». En RNE participó en Calle 42, un programa musical que estuvo 13 años en antena. Aficiones. «Pasear por Nueva York. Tengo alma de Brooklyn». Debilidades. «La música de las comedias musicales». Virtudes. «Obsesión por la perfección». Defectos. «Demasiado vehemente. Cuando hablo parece que discuto».
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“He cumplido sesenta y cuatro años y sigo siendo una joven promesa, ¡hay que joderse!». Lo dice con su voz de trueno, metro noventa y seis, y cara de Walter Matthau: «Me alegro de que lo digas porque era un actor increíble». Ahora está en el Teatro Bellas Artes para decir que se ha enamorado, ella es una cabra. En su relación hay también sexo, justo lo que no encontraba en casa.

Pregunta.- ¿Todo el mundo está muy solo?

Respuesta.- En la función se reflexiona sobre la soledad del hombre de éxito, un arquitecto conocido.

P.- ¿Por qué se enamora de una cabra?

R.- Porque dice que en sus ojos descubrió la ingenuidad, la pureza y la inocencia.

P.- ¿Amor platónico y también carnal?

R.- El personaje reconoce que se tira a la cabra, pero como consecuencia de estar enamorado, no es un placer exótico.

P.- ¿Todo es un problema de soledad?

R.- ¡Cuántas familias cenan juntas en casa viendo la tele y cada uno está solo y triste en su propia soledad!

P.- ¿El sexo no garantiza la cercanía?

R.- Se supone que es el momento de fusión máxima, pero el sexo también se acaba.

P.- «Cada vez que conozco a más gente, amo más a mi perro»; Groucho.

R.- No estoy de acuerdo, (y no tengo perro). Todavía el ser humano tiene unos valores que lo hacen más atractivo que un animal.

P.- ¿Pero entendería una pasión animal?

R.- ¡Cuántos de los que abrazan a sus perros y gatos no sienten una relación profunda de amor y sexo!

P.- ¿Todos estamos como una cabra?

R.- Ojalá todos estuviéramos como una cabra, ¡bendita locura! Es imprescindible un punto de locura.

P.- ¿La cabra le pone los cuernos?

R.- El personaje dice: «La quiero y ella me quiere», pero no tengo clara la fidelidad de la cabra con Martín.

P.- ¿Con sus cuernos y su talento?

R.- Einstein le dijo a Marilyn: «Tengamos un hijo con tu cuerpo y mi talento», y ella le respondió: «imagina qué horror si sale con talento de Marilyn y cuerpo de Einstein».

P.- ¿Quién no ha amado a un pato?

R.- ¡Cuántos no han llorado por la muerte de su hámster o de su conejo favorito!, (sin buscarle matices freudianos).

P.- ¿Le van a acusar de zoofilia artística?

R.- En la función la zoofilia es sólo un punto de partida. El autor quería hacer una obra para comprobar el nivel de tolerancia del espectador.

P.- ¿Entiende ahora a Caperucita con el lobo?

R.- Entiendo más al lobo que a Caperucita. Caperucita tendría que arrepentirse de no haber aceptado una invitación en el bosque.

P.- ¿Una cabra es una «pareja de leche»?

R.- Claro, además los cuernos están desde un principio. No hay sorpresa nunca.

P.- ¿Cómo reacciona el público de Madrid?

R.- En Madrid el público se ríe menos que en otros sitios, se lo toman más en serio.

P.- ¿Es Madrid una ciudad más solemne?

R.- Quizá sí y vive más a flor de piel una cierta crispación.

P.- ¿A usted le llega hasta el escenario?

R.- Sí, lo noto muchísimo. La gente de Madrid vive una crispación política más que en otras partes.

P.- ¿Trabajar cerca del Congreso es un riesgo?

R.- Será la proximidad… Además vivo en una calle pegada al Congreso. Alrededor del Congreso hay una zona de radiación.

P.- ¿Ustedes también se quejan de las manifestaciones?

R.- A la queja de los comerciantes nos apuntamos nosotros. Tenemos manifestación cada tres semanas, en dos meses hemos tenido cuatro concentraciones en Cibeles.

P.- ¿Eso lo notan en taquilla?

R.- Los sábados por la tarde en los que no hay manifestación se agota la taquilla.

P.- ¿Es partidario de las manifestaciones?

R.- Creo que las que se convocan últimamente entran en una rutina del sinsentido.

P.- ¿De todo esto «la cabra» qué opina?

R.- Pensaría aquello de que el hombre es un lobo para el hombre. En los últimos días leo a políticos que me parecen irracionales.

P.- ¿Catalán y defensor de los toros?

R.- Claro, por un sentido lúdico, me interesa mucho la liturgia del teatro, que es como la de los toros. En las corridas hay Mediterráneo y antigua Grecia.

P.- ¿Entiende a los que las prohíben?

R.- Creo que argumentan defender al animal cuando en realidad las identifican con el franquismo y la España negra. También en Cataluña se identifica a cantante folklórico con franquismo, es una visión distorsionada.

P.- ¿Vienen a verle al teatro porque sale en televisión?

R.- Mentira, ahora no salgo en televisión. Sí es verdad que mi personaje de Policías era de impacto.

P.- ¿Imponía respeto por la calle?

R.- Algunos chicos me gritaban: «¡Policía, policía!», y la gente se asustaba muchísimo.

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Los trabajadores bajo sospecha

marzo 15th, 2007 - Sin categoría - Sin comentarios

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

El metro de Madrid siempre ha sido una referencia pero, desde hace tres meses el signo ha cambiado: retrasos, averías, explicaciones tardías y forzadas. El metro se ha convertido en el extraño laberinto del gobierno regional.

Un informe de la policía afirma que en un caso puntual hubo sabotaje y a ese informe se agarra Esperanza Aguirre para poner bajo sospecha a todos los trabajadores del metro, a partir de ahora trabajaran vigilados por cámaras y no todo el mundo tendrá acceso a los talleres. En lugar de preguntarse las causas del mal funcionamiento del tren suburbano se culpabiliza al colectivo de empleados. Es posible que el gobierno haya errado al recibir con entusiasmo la medida, en todo caso debería haber sido más prudente en la investigación y no hablar hasta tener todos los datos porque le acaba de dar un argumento de oro a la oposición: la Comunidad no controla ni siquiera aquello en lo que participa.

La pelea entre la consejera y los sindicatos del metro no llega al usuario que sólo comprueba, en su pequeña historia cotidiana, que cada día ocurre algo más extraño que el anterior.

Tensionando a los trabajadores y haciéndolos culpables hasta que no se demuestre lo contrario, no solucionan nada. Es más, es posible que la altivez y la distancia con la que el Gobierno regional ha reaccionado no sea más que una forma de gobernar a contracorriente.
Nadie se puede oponer a que se investiguen los hechos, (mucho menos los trabajadores), pero no es de recibo hacer un espectáculo con la sospecha.

Investigación, sí. Y humildad, también.

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«Todos somos morbosos»

marzo 15th, 2007 - Sin categoría - Sin comentarios

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

RETRATO
Origen. Tudela (Navarra), 1972. Currículo. Se hizo herrero profesional con 20 años, antes trabajó en el campo con su padre. «Creo que soy herrero porque desde crío me encantaban las espadas y todo el mundo medieval. Aunque en esa época con mi edad ya estaría muerto». También ha sido guitarra en un grupo punkie, el último El cornudo de Málaga: «A fin de cuentas, la música punk y la forja son lo mismo: ruido». Aficiones. «La música y, desde luego, mi trabajo de herrero». Debilidades. «Cuando puedo dormir 12 horas, hasta que me duele el cuello». Virtudes. «Amigo de mis amigos. Carácter templado». Defectos. «A lo mejor que resulto muy impulsivo y no me callo nada».
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De niño soñó con usar la espada y ahora las fabrica, «pero desde que soy herrero profesional me agobia ver una película de guerreros, me apetece desconectar cuando salgo del taller». No en vano, en todas las películas medievales el protagonista es un herrero, pasa en El Zorro o en El reino de los cielos. Esta semana su museo de la tortura estará expuesto en Madrid, en el club Satén.

Pregunta.- ¿Sabe que herrero es un oficio en extinción?

Respuesta.- Es un oficio que te tiene que gustar mucho, igual te pasas toda la mañana dando golpes en la fragua.

P.- Quizá esté mal pagado…

R.- ¡Qué va!, el convenio del metal es de los mejores que hay. Un chaval de herrero gana más que en una fábrica.

P.- ¿Se aprende por correspondencia?

R.- En la herrería se aprende trabajando. Hasta que no coges un martillo no empiezas de verdad.

P.- ¿No hace espadas porque no hay héroes?

R.- ¡Pero hay mucho loco que compra espadas!

P.- ¿Cuántos la hacen a mano como usted?

R.- Estoy quemado con los que van de artesanos y son comerciantes. En Lavapiés hay mucho comerciante que arruina a los artesanos.

P.- ¿Hay intrusismo en su oficio?

R.- Hay gente que se encuentra un fuelle en su buhardilla y dice que su abuelo era artesano. La artesanía no se valora.

P.- ¿Lo suyo es pura vocación?

R.- Me encanta mi oficio, tengo dos hernias en la espalda y sigo trabajando en esto. Tiro a base de acupuntura.

P.- ¿Libera más tensiones que nadie?

R.- Si me mosqueo, me centro en el trabajo y se te disipa todo.

P.- ¿Trabaja con música de fondo?

R.- Ultimamente me gusta escuchar a La Oreja de Van Gogh. Y Beethoven le va muy bien al hierro.

P.- ¿Es un trabajo también intelectual?

R.- Le das muchas vueltas al coco, yo diseño las piezas con papel y lápiz. Estoy más horas dándole vueltas al tarro que con las manos.

P.- ¿Ya no hay caballos para herrar?

R.- Los caballos de deporte llevan herraduras de aluminio. Con los caballos me llevo mal… me dan miedo.

P.- ¿Más miedo que el fuego?

R.- De pequeño mi padre me compró un pony para quitarme el miedo, pero no puedo con ellos.

P.- ¿Lleva por España su museo de tortura?

R.- Son instrumentos de tortura y también reproducción de máquinas que se usaron para aplicar la pena capital.

P.- Eso tiene un punto sado…

R.- Ese rollo no me va… aunque la exposición esté ahora en un club de sado.

P.- ¿Torquemada tenía algo sensual?

R.- (Risas)… Algo tendría Torquemada debajo de la sotana.

P.- ¿Le da mal rollo construirlos?

R.- Con alguno me he tenido que parar, es verdad. Dejarlo un par de días.

P.- ¿Tan perversos eran?

R.- He construido pinzas para sacar la lengua, otro es un quebranta rodillas, un aplasta cabezas, desgarra senos… ya el nombre lo dice todo.

P.- ¿Tecnología para el mal?

R.- Sí, es una pena todo lo que avanzó el mal y lo poco que lo hizo la medicina.

P.- ¿Y hacer un museo del placer?

R.- En confianza, a la gente le va el morbo de la exposición de tortura. Todos somos morbosos, llama más la atención la guillotina que un traje.

P.- ¿Su guillotina corta de verdad?

R.- Mide cuatro metros, la probé con una col pero luego la anulé para que no hubiera accidentes.

P.- ¿Qué tal quedó la col?

R.- Partidita (risas). ¡La col no sufrió!

P.- ¿Cómo reaccionan al ver sus aparatos?

R.- Con el cinturón de seguridad se hacen muchas bromas. Con los desgarra senos se echan la mano al pecho.

P.- ¿Algunos se pueden comprar?

R.- Algunos no me planteo ni venderlos…

P.- ¿Es mejor una buena reja o un seguro de robo?

R.- En mi casa no tengo, me gusta vivir sin rejas. Si hay incendio sin rejas puedes salvar la vida.

P.- ¿Cómo son los cuchillos en su casa?

R.- En casa de herrero… cuchillo de palo, es verdad. El primer cuchillo que le regalé a mi novia era de boj. Una manzana cortada con madera no se oxida.

P.- ¿Cómo es su relación con Madrid?

R.- Me encanta Madrid pero no estoy acostumbrado a los atascos. Para mí son una tortura.

P.- ¿Es usted el Vulcano moderno?

R.- Más bien soy un artesano moderno del siglo XXI.

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Misión española

marzo 14th, 2007 - Sin categoría - Sin comentarios

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

Según cálculos de la NASA, (que no suele equivocarse ni en el cambio), un asteroide llamado ?Adophis? pasará muy cerca de la tierra en el año 2029 poniendo en peligro nuestra órbita. Es decir que antes de que el cambio climático, o la política acaben con nosotros, el asteroide nos mandará a la ?lejosfera? pelotera.
Para desviar al asteroide podían haber enviado a Roberto Carlos que saca muy bien las faltas pero van a mandar a Pedro Duque, astronauta español encargado de darle una chicuelina al pedrusco espacial, un capotazo de rabia que lo mande a hacer puñetas siderales. Es posible que provoquemos una alteración del cosmos, una carambola estelar, pero con tal de evitar que nos pegue un coscorrón directo bueno será.
El cielo nos lleva tiempo avisando, de hecho han vuelto a repetirse los fenómenos de los aerolitos, en una localidad madrileña parece que ha volcado una nevera. Han caído pedrolos helados del porte del huevo de una cigüeña que nos hacen sospechar que hemos pecado contra el verde mandamiento, el que dice: ?no contaminarás?. A partir de este momento quedamos avisados, y el que no lleve caso peor para él.
Bien pensado el asteroide ?Adophis? no viene a castigarnos sino a hacer justicia, tantos años de tropelías atmosféricas nos tienen que pasar la cuenta. Nunca mejor dicho la que se nos viene encima y usted preocupado por su hipoteca.

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Madrid ?pintipintado?

marzo 13th, 2007 - Sin categoría - Sin comentarios

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

Uno asiste a las ofertas de los candidatos con la alegría con la que los niños redactan la carta a los Reyes Magos: todos tienen ilusión, promesas y presumen de ser los mejores. ¿Tenemos que quedarnos con uno sólo para que gobierne la Casa de la Villa?

Deberíamos redactar un manifiesto con las promesas electorales para exigir luego su cumplimiento. Pérez dice que Villaverde será como Detroit, Sebastián propone un tranvía chulapo que cruce la Puerta del Sol (en el caso de que Fomento decida terminar las obras eternas y quitar esas vallas tan horrorosas), Gallardón augura un futuro de vías rápidas, túneles y cemento.

Estamos ante tres pintores que exponen sus creaciones en la galería de arte de la ilusión. Como tales propuestas las debemos tener, luego vendrá la realidad a sacarnos del asombro, pero por el momento es un subidón ver como se subastan las ideas al mejor postor.

En algunos casos produce una ternura infinita que las propuestas superen a la realidad pero no debemos perder la idea inicial: se trata de una carta a los Reyes Magos, de un Madrid en colorines en el que nadie defrauda porque las promesas son gratis.

La pena es que no puedan cogobernar los tres, para darnos un lujazo de tranvías, túneles y ciudad del automóvil. La realidad es otra y mucho más prosaica. Pero la verdad es que es enternecedor ver como Madrid es objeto de deseo municipal y, a pesar de su avanzada edad, los candidatos le hacen regalos de novia.
Ahí está Madrid, hagan el favor de dejárnosla bonita.

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Un monumento del 11-M sin políticos

marzo 12th, 2007 - Sin categoría - Sin comentarios

Por: RAFAEL MARTÍNEZ-SIMANCAS

El silencio lo puede todo, ayer hubo un tiempo de silencio y recuerdo en Santa Eugenia, en el Pozo del Tío Raimundo y en Alcalá de Henares. Un hueco en el estómago, que no un vacío en la memoria, igual de enorme que en Atocha donde los políticos rindieron homenaje oficial. La mancomunidad de vecinos de Santa Eugenia va a inaugurar un monumento a la memoria de las víctimas del 11-M, será el próximo miércoles y sin presencia de políticos, «no hemos querido que viniera ninguno por si se malinterpreta». Lo dice Pablo Cañete, cordobés y pionero en el barrio, «de los primeros que nos vinimos a vivir a los bloques que construyó Pistas y Obras». Pablo tiene su negocio a escasos cien metros de las vías del tren, aquella mañana funesta le despertó su hijo y el resto del relato creo que ya lo conocemos todos. «En Santa Eugenia no hay un bloque donde no se diera una víctima: un muerto o un herido». Y quién no resultó quemado por la metralla quedó tocado anímicamente de por vida, por eso levantan un monumento que es recuerdo, luto, memoria y homenaje. En Santa Eugenia, como en los otros lugares por los que pasaron los trenes de la muerte, la vida cambió hace tres años. Quizá la mejor manera de superar una catástrofe sea la voluntad expresa de no olvidar a sus víctimas, tengamos por víctimas también a los que no fueron atendidos por el Samur en el lugar de los hechos pero que llevarán el olor de la barbaridad adherido a su piel mientras vivan.
No irá el alcalde, ni la presidenta regional, ni otro cargo electo que no sea el concejal del distrito. Los vecinos prefieren el acto sencillo al protocolo que les aleja del protagonismo que la desgracia les otorgó. Pablo Cañete tiene una voz pausada, con acento del sur que recuerda postales manchadas en sangre de una mañana en la que la muerte llegó tan puntual como inoportuna. Y desde entonces nada fue lo mismo, ni lo será. A los vecinos no les hace falta un monumento para tener presente lo ocurrido pero con la obra de Carlos Albert darán forma a un sentimiento. Será que un barrio se forma con trabajo y lágrimas, y a ellos les ha tocado una de las caras más amargas de la reciente Historia de Madrid. Por lo tanto el miércoles inaugurarán un recuerdo que es memoria y presente, una obra que les honra como ciudadanos libres.

Santa Eugenia es un barrio de trabajadores hecho con la inmigración que vino a Madrid cuando en los años sesenta era la ciudad de los prodigios emergentes. Entonces, desde lejos la gran ciudad era un horizonte de grúas en construcción. Hoy la distancia y la desgracia les ha hermanado; madrileño es quién ha llorado en las vías de los trenes que iban a Atocha. Dice Pablo Cañete que en todos los bloques hubo víctimas. Es cierto. Es su homenaje, su llanto de hormigón y su rabia. En la inauguración no habrá políticos, sólo estarán ellos, el barrio (es decir el mundo).

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